El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La dádiva es fruto de la gracia, resultado de la voluntad de Dios de querer impartir ese trío de magníficos presentes que son la sabiduría, el conocimiento y la inteligencia.
Es Dios quien pone al justo y al impío en su sitio. No son los hombres los que deciden, ni los que tienen la última palabra.
Es sabido que los agricultores usan los canales de irrigación para lograr que el agua vaya por donde ellos quieren y riegue las partes que más les interesan. Esta ilustración sirve para explicar cómo Dios puede mover la voluntad de los reyes.
Si existe algo así como el negacionismo, quiere decir que, por lógica, debe existir algo así como el aseveracionismo, esto es, la aseveración de lo que el negacionismo niega.
La solicitud, es decir, la diligencia, que es lo contrario de la pereza y holgazanería, siempre da su fruto, siendo la distinción su corona.
Alguien que ha andado por la senda estrecha no está exento de ser asaltado por las dudas y los temores.
¿Cómo puede lo grato servir de prueba? ¿Cómo lo amable va a ser medio de examen?
El mensajero fiel, literalmente ‘de fidelidades’, comunica fielmente el fiel mensaje que se le ha encomendado, cuyo resultado es sanador.
Además de compartir burlador y malvado su actitud de soberbia, también participan de la dureza de corazón, que a fuerza de echar raíces se ha convertido en una naturaleza en ambos.
Cuando se rompe una barrera, es fácil romper una segunda y todavía más fácil romper otra, resultando facilísimo romper la cuarta y todas las que hagan falta.
En esta exaltación del asombroso descubrimiento no deja de latir la vieja pretensión de que hemos superado a Dios.
¿De dónde vendrá, entonces, la misericordia, la compasión, para el que ha transgredido y reconoce su falta? Si de los hombres no viene ¿de dónde procederá?
La cordura, en el sentido más pleno del término, no es un asunto que concierne al cerebro sino que tiene que ver con el asiento interno de la personalidad del ser humano.
Cuando lo cuantitativo y cualitativo de la maldad se dilata en el tiempo y echa raíces profundas, entonces la maldad ha llegado a su apogeo.
Igual que antaño, va a haber quienes valientemente se van a oponer al falso sistema de cosas dominante, triunfando sobre el mismo.
Es hora de reaccionar, antes de que sea tarde, para salvar de la destrucción a las generaciones que vienen, víctimas de una perniciosa confabulación.
No se puede aprobar lo que hace el malo, sin al mismo tiempo reprobar lo que hace el justo. Lo primero desemboca en lo segundo.
Los planes se construyen a base de pensamientos, igual que un edificio a base de piedras o ladrillos. Pero ¿serán acertados tales planes?
‘Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero el Señor pesa los espíritus.’ (Proverbios 16:2).
Sabiduría e inteligencia, no oro o plata, son la medida de la verdadera riqueza y quien las tiene es verdaderamente acaudalado.
Hijos de muerte se puede aplicar a los que han sido destinados, por la voluntad de otros, a morir, antes de nacer; siendo mudos, porque, mientras están vivos, todavía no tienen habla.
La verdad se sostiene a sí misma, no siéndole añadido nada ni siéndole restado nada, según quién sea su declarante.
Para leer correctamente Proverbios, primero el lector debe abordar el libro desde la postura de alguien que esté plenamente dedicado a escuchar, es decir, a recibir instrucción y a obedecerla.
Ante la avalancha de retorcidos discursos, conceptos y palabras a la que estamos asistiendo, no hay más que un asidero firme al que agarrarse.
La palabra abominación es uno de los calificativos más fuertes que se pueden emplear hacia lo que es execrable y odioso.
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