El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
¡Si Jesús necesitaba que orasen con Él, cuanto más lo necesito yo!
Vivimos en un mundo que nos atrapa con sus deseos, sus engaños y el atractivo de su apariencia, así que podemos caer una y otra vez en sus trampas.
Lo que hacemos merece la pena; el lugar en el que Dios nos ha puesto es la antesala del cielo, a pesar de que no nos lo parezca.
A veces, no nos damos cuenta del daño que podemos hacerles a otras personas cuando hablamos mal de ellas.
El honor tiene que ver con nuestra palabra y nuestro corazón. Es la base de la confianza y la amistad.
Vivimos en un mundo muy injusto donde, muchas veces, los malos triunfan y aquellos que intentan hacer el bien son olvidados.
Nuestro desafío es luchar por lo que creemos, usar las cualidades que Dios nos regaló para Su gloria, para el bien de los demás, y ¡también para nuestra satisfacción!
Tenemos más cosas de lo que jamás nadie ha tenido en la historia de la humanidad, pero estamos aburridos. ¿Por qué?
Creo que uno de los problemas más graves de nuestra sociedad es haberle dado la espalda a Dios.
¡Quiere regalarnos su entrañable amor, a pesar de cómo somos nosotros!
No puedes darle algo sinceramente a alguna persona ¡y mucho menos darte a ti mismo! si no has perdonado antes.
Él quiere regalarnos su entrañable amor, a pesar de cómo somos nosotros.
Esa idea de que Dios no tira los pedazos rotos es increíble. Dios no nos rechaza.
Cuando adoramos a Dios, aprendemos a disfrutar de todo lo demás: las personas, las artes, la música, los placeres, los juegos.
Dios quiere que vivamos de una manera diferente, que siempre confiemos en él a pesar de nuestra debilidad.
Revoluciona el mundo con tu actitud y tu deseo, porque los regalos de Dios son eternos.
Cuando oramos y leemos lo que Dios nos dice en la Biblia, la vida es transformada por el encanto de su carácter.
Dios hace que todo cambie, su simple presencia lo transforma todo de tal manera que hasta las frustraciones parecen tener sentido.
El salmista nos dice que Dios nos sostiene incluso cuando dormimos, que él vigila nuestro sueño.
Cada mañana es un regalo de Dios, cada día es diferente.
Todos pueden desistir de nosotros y abandonarnos, pero él nunca se da por vencido. Siempre nos espera.
Los hijos de hoy necesitan padres que no se comporten como todos lo hacen: que no busquen lo mejor para ellos mismos, sino que sean en primer lugar, padres que les amen.
Jesús, el buen pastor, vivió siempre al lado de los despreciados, de los que no tenían nada, de los que se sentían desamparados y traicionados.
Perdonar es intentar seguir el ejemplo del Señor, que siempre quiere restaurar a las personas y poner paz en las relaciones. Cuando perdonamos, nos parecemos a Él.
No importa cuál sea la situación, ni lo que hagan los que tienen el poder, siempre podemos confiar en Dios y abrazarnos a su amor.
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