El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El desengaño es el sino de los que viven para sus sentidos, para sus filosofías, sus políticas de espaldas al pueblo y lo que es peor, de espaldas a Dios. Todo pesimista es un hedonista frustrado.
Demasiados siglos la Iglesia vivió la experiencia del Templo como único lugar donde encontrar, adorar y servir al Salvador, pasando de Cristocéntrica a templocentrica
Con todo nuestro conocimiento humano, la confusión de hoy es mayor que nunca: las imágenes acaban por obnubilar, y los decibelios, por atorar las opiniones.
Lo que somos nadie nos lo puede quitar, porque está en las manos de Dios.
Muchos de los “NiNis” voluntarios y caprichosos, han tenido poca educación del ser interior.
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