El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Hay una confianza profunda al saber que no soy la autora absoluta de mi historia, puedo elegir los colores con los que respondo a cada día, pero no cargo sola con el peso del resultado final.
Cuando la cultura empieza a hablar de luz, de Dios, de silencio, de rito, no es casualidad. Es señal de que el alma, incluso cuando no sabe nombrarlo, sigue buscando su hogar.
Quiero decirlo con sencillez: no estás solo. Dios no abandona el campo de batalla del corazón, Él permanece. Hay una luz que no se apaga en medio de la noche.
Calla mi corazón para que puedas oír lo que Él susurra al tuyo. Si permaneces atenta estoy segura de que podrás oír como te llama por tu nombre.
El Dios de la vida no puede identificarse con el icono de la acumulación, la usura y las ganancias descomunales y deshonestas. Dios se identifica con el que se une al sufrimiento de los empobrecidos de la tierra.
En un mundo que aplaude la apariencia, necesitamos ojos que vean el corazón, lo eterno; porque sin visión espiritual, tomamos decisiones con los ojos cerrados.
Quizás, en vez de ser colaboradores de Dios en la creación, en la tierra, hemos abusado de ella como si los recursos del planeta tierra fueran ilimitados.
Percibirás, cada vez que el sol se oculte, que su misericordia sigue ahí, latente, viva.
Una encuesta de la Federación Protestante Francesa, preguntó a creyentes de entre 18 y 35 años sobre sus prácticas y necesidades espirituales.
Tan solo hemos de sentarnos calladamente a sus pies y dejar que Él hable, optar por oír en vez de hablar, sumidos en la calidez de un encuentro con Dios.
¿Quién tiene razón, Dawkins o Pablo? ¿Podemos confiar en el testimonio de la Biblia cuando nos habla de Dios o quizás corremos el peligro de volvernos locos?
A veces la sombra no es más que la prueba de que hay luz cerca, el valle es oscuro, sí, pero no eterno, y lo que se aprende allí, en esa profundidad, no se olvida jamás.
Caminar con Dios es aprender a mirar hacia atrás con gratitud, hacia arriba con esperanza, y hacia adelante con valentía.
Dios está escribiendo una sinfonía donde incluso nuestras faltas, llegarán a ser acordes redimidos.
La apologética cristiana viene respaldada hoy, quizás más que nunca, por la ayuda inestimable de casi todas las disciplinas científicas.
Aún en los momentos más oscuros llenos de soledad y sufrimiento, sabían que el Señor estaba cerca y era su único refugio.
Muchos rechazan el amor de Dios sin más. Los tales se quedarán fuera; pero los que lo reciben disfrutarán de su presencia, su amor y su comunión desde aquí y por toda la eternidad.
Puede que sea el fin de una era, como lo fue para Agustín cuando cayó Roma; o para la generación de la guerra que soportó el terror del nacionalismo alemán, pero aún no es el fin.
Tengo que valorar la espera, ese estado reposado al que no estoy acostumbrada y que puedo obtener si permanezco a los pies del maestro dejando que Él hable.
No solemos dudar de nuestro propio cerebro o capacidad de razonar para adquirir conocimiento, y aceptamos su correspondencia con la forma en la que funciona este universo. Sin un Diseñador esto sería muy improbable. Por Luisaireth Aristimuño.
A pesar de las buenas aportaciones de algunos métodos, también han conducido a muchos a concluir que la inspiración o la inerrancia de la Biblia son conceptos definitivamente superados.
Dios es otra cosa y cura todas las heridas.
No entiendo la llama sin pasión al límite, sin entrega absoluta y sin un volcarme en el Señor a lo grande con la más profunda humildad de la que soy capaz.
Éste es un tiempo claramente peligroso y desconcertante para todos, pero la familia de Dios es un verdadero refugio en tiempos de crisis.
La verdadera Gracia de Dios quiso que saliese a tiempo de aquel laberinto.
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