El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El teólogo suizo fue el precursor de posiciones consideradas en su momento “extremas” o incluso “disruptivas” que luego se han convertido en las líneas habituales del catolicismo.
En este documento encontramos la doctrina tradicional que los reformadores del siglo XVI y los evangélicos de los siglos siguientes rechazaron, es decir, la Escritura está con y bajo la Tradición de la Iglesia pasada y presente.
Sus iniciativas “universales” de 2020 se parecen a las de las Naciones Unidas en cuanto a lenguaje, alcance y contenido. Tres proyectos merecen ser mencionados a este respecto.
Las mejores mentes del catolicismo romano contemporáneo han tratado de analizar lo que es esencial para éste. ¿Qué puede decir la teología evangélica al respecto?
Estamos frente a una enseñanza que la Iglesia Católico Romana considera “infalible”, tal vez la única que un papa romano ha promulgado desde el dogma de 1870.
Todos somos hermanos como hijos del mismo Dios. Esta es la verdad teológica del Papa Francisco.
No deja de ser significativo que redes evangélicas se sumen a esta iniciativa en la que “las hermanas y los hermanos de la familia ecuménica se unen en la oración”.
Cuando el Estado Pontificio estaba a punto de colapsar, el Papa y la Iglesia Católica Romana sintieron la necesidad de proclamar un nuevo dogma, esto es, la infalibilidad del Papa.
El propósito de este artículo es discutir las razones por las que Packer firmó este documento y ofrecer algunas observaciones críticas al considerarlas.
Al no estar comprometido sólo con Cristo, el catolicismo romano está ansioso por extender su catolicidad en todas las direcciones, incluso en aquellas claramente contrarias a los fundamentos de la fe cristiana.
La devoción mariana fue un rasgo característico de la vida de Wojtyla.
Por razones misiológicas, teológicas, evangelísticas y estratégicas, los evangélicos deben contender con el catolicismo romano en el mundo de hoy.
Vale la pena mencionar la regresión espiritual que estamos presenciando en medio de la crisis de la pandemia.
El Papa Francisco tiende a idealizar las culturas nativas, viéndolas como ya infundidas por la gracia de Dios.
La tensión entre el ‘romano’ Benedicto y el ‘católico’ Francisco ayuda a explicar la crisis actual.
El vínculo entre el Espíritu Santo y la Iglesia es tan orgánico que para Benedicto, la Escritura, la tradición y el magisterio romano coinciden siempre porque están guiados por el mismo Espíritu.
Algo falta en las respuestas del Papa. Cristo nunca es mencionado en toda la entrevista.
Al querer ser romana, la Iglesia dejó de ser católica. La marca romana fue una adición espuria que alteró la naturaleza de la catolicidad de la Iglesia.
Según la apropiación católica de la fórmula de Agustín, la relación entre Cristo y la Iglesia es tan orgánica y profunda que la Iglesia se convierte en parte de todo Cristo.
El Mensaje del Papa Francisco para el Día Mundial de las Misiones contiene algunos aspectos importantes de la misionología católica romana que merecen una atención crítica.
Como nos enseñó la Reforma Protestante, uno puede y debe sostener la Palabra de Dios sobre cada elaboración teológica del pasado mientras, al mismo tiempo, atesorar la herencia que generaciones de creyentes han consignado a las siguientes.
No es posible retrasar el reloj como si no hubieran pasado 1.700 años de historia. Es simplista, así como antihistórico, pensar que la profesión común de Nicea puede ser extraída de las importantes adiciones, que se han convertido en las claves interpretativas católico romanas del cristianismo de credo.
A ambos lados del Atlántico, el Papa Francisco está bajo fuego.
El Papa Francisco sigue aferrándose a la idea de que, mientras sus hijos cometen errores, la iglesia es indefectible.
La mariología no está demasiado interesada en la enseñanza bíblica, sino que está envuelta en profundas aspiraciones del corazón que aparentemente no son satisfechas por la persona viva de Cristo.
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