El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Puede haber creyentes que cuando oran, alaban, predican o intentan pedir favores a la divinidad, lo hacen a través del prisma que el falso dios Mamón ha instalado en sus mentes.
Si la película de Gibson se considera antisemita, entonces todo el Nuevo Testamento lo es.
Jesús vino para emancipar al creyente de la soberanía del Estado. En esto la Iglesia era revolucionaria.
El que Jesús se ofrezca como pan compartido nos muestra que no debe haber divisiones entre las personas.
Los predicadores cristianos se suponen dotados de un poder espiritual sobre el mundo, distinto a los poderes del militar, del político o del financiero. Es el poder del Espíritu Santo.
La libertad del ser humano se apoya sobre una naturaleza cuya necesidad trasciende. No incide en el hombre desde fuera, no depende de las concesiones de la sociedad ni del poder.
Siempre ha habido personas religiosas que se han considerado los más puros, iglesias que se creen bañadas en una pureza inigualable.
La Biblia es la historia de la paciencia de Dios con su criatura más sublime y, sin embargo, la más rebelde.
La razón no se contrapone a la fe. Pero la razón tiene límites. La razón, por sus propias fuerzas, solamente llega hasta la naturaleza divina; y allí se detiene.
Con 351 iglesias, 194 puntos de misión y 47 obras pioneras son una de las familias evangélicas con mayor presencia e implantación en nuestro país.
Vivimos a un paso de la locura. Nuestro mundo diario parece caótico, inconexo y confuso. Se nos han derrumbado los más consistentes sistemas de valores.
No cabe duda de que Jesús unió estas dos facetas: nos dejó un Evangelio aferrado a lo divino, pero también nos dejó un Evangelio humano y humanizador.
Un estudio de Juan 9.
Se puede trastornar para producir un bien y se puede trastornar para producir un mal.
El mundo de los libros tiene una antigüedad que se pierde en el tiempo.
Desde la humildad, me voy a atrever a dar algunas líneas que espero puedan ayudar en esta importante tarea de evangelizar España desde los colectivos evangélicos.
Su poesía exalta la dignidad del hombre y la búsqueda de Dios.
La novela ganadora en la última edición del Premio Planeta, Lejos de Luisiana, es una obra magistral y un fresco histórico sobre la aventura de España en el corazón de Norteamérica.
La Biblia lanza continuamente sus mensajes para que no nos ceguemos con ese metal amarillo, con el brillo de las monedas, con las falsas alegrías del consumo desmedido.
“Hallado y perdido a cada instante, está el nombre de Dios en la poesía de todo poeta auténtico. Y así en la de Leopoldo Panero”, escribía Dámaso Alonso.
Poesía religiosa es la que hace patente la corriente interior de hombres y mujeres, su espiritualidad, sus vivencias religiosas, su testimonio de unidad entre lo divino y lo humano hasta llegar a las alturas donde habita el Eterno.
Se necesita el grito de la iglesia contra ese gran escándalo de la humanidad que es la pobreza, la opresión y el sufrimiento de tantos que, según la Biblia, afecta al mismo Dios.
Reintegrado a la Venezuela que siempre amó, Rafael Cadenas es creador de una obra densa y estrechamente vinculada al pensamiento filosófico.
Esta cerrazón de nuestra propia Torre de Babel suele ser maligna para con los diferentes. Renunciemos a nuestra torre símbolo de la uniformidad.
Puede que corramos el riesgo de dar más importancia al medio que al mensaje.
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