El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Siempre tenemos que ir a la persona del Señor Jesús.
Jesucristo ha sido el artífice de nuestra salvación y muchos celebramos con gran gozo que nos ha devuelto al Paraíso perdido en su versión mejorada.
“Nunca más” pregunta si Europa sigue creyendo que la dignidad humana no es negociable y que el silencio ante las atrocidades es complicidad.
El amor echa fuera el miedo, y quien tiene miedo no ha sido perfeccionado en el amor y la gracia de Dios.
Los libros abren universos insospechados para quienes, como yo, nos fueron objetos extraños y vedados en la infancia y primeros años de la adolescencia.
El CNEF impulsó hace tres años ‘Stop Abus’ para afrontar abusos sexuales en iglesias, pero cree necesaria una reflexión más amplia sobre cómo los evangélicos definen el concepto de “autoridad”.
Es mucho más difícil arrepentirnos de nuestro resentimiento y de nuestro orgullo que de cualquier otro tipo de pecado en concreto.
Según algunas voces prominentes, Europa se está vaciando culturalmente y está siendo invadida por hordas de inmigrantes musulmanes, en un proceso irreversible de declive de la civilización.
Una enseñanza de Proverbios 19 sobre lo malo de las prisas.
Uno de los transgresores de fronteras geográficas confesionales fue un librero, de nombre Thyven Bellot. Era anabautista y llegó a Ginebra a principios de 1545.
Debemos recordar que el aislacionismo estadounidense y el apaciguamiento europeo crearon el entorno permisivo en el que floreció el nazismo.
En Chiapas lo religioso puede ser el origen del conflicto, pero también puede ser un elemento para su resolución.
Normalmente, como europeo, no me correspondería comentar la política estadounidense. Por desgracia, ahora también nos incumbe.
La generación Alpha se está formando antes y más rápido que nunca. La tecnología moldea sus vidas, pero las relaciones siguen dándoles sentido.
Todos hemos corrido el riesgo de caer en la tentación de ganar muchísimo en poco tiempo.
Este medio no simplifica la realidad, pero tampoco la dramatiza artificialmente. En un mundo en el que la fe cristiana suele ser marginada, este equilibrio es poco habitual.
El genio y figura de Francisco de Enzinas son atrayentes al releer su obra.
Al enfrentarnos a otro nuevo año de guerra, polarización y desconfianza, necesitamos una reflexión que vaya más allá de la superación personal.
No hay excusa para quien desee adentrarse en la obra que, cuando la leemos, nos lee a nosotros y escudriña.
La edición presenta tanto el valor como la pertinencia de los clásicos en la época donde la fugacidad devora todo en unos instantes.
Esta es la cuarta vez, desde la brutal invasión de Ucrania por parte de Rusia, que celebramos que la Palabra de Dios se hizo carne mientras los ángeles proclamaban la paz en la tierra. Entonces, ¿dónde está la paz?
La riqueza de la encarnación despierta la creatividad de quienes recrean artísticamente la escena que narra Lucas tuvo lugar en un pesebre.
¿Puede un plan de paz que recompensa la conquista territorial lograda mediante invasiones, atrocidades, deportaciones masivas y destrucción sistemática, constituir alguna vez una paz genuina?
Muy lejos de la urbe donde vivo, viajando para dar unas conferencias, cerca de la Plaza Mayor, en Madrid, súbitamente regresé a mis años infantiles.
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