El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Hago una proclamación pública de bendiciones deseables para todos, pero muy particularmente para todos aquellos que se confiesan cristianos de corazón.
Ninguna ínfula conviene al que se dice cristiano, y sí demostrar con los ejemplos el cambio de vida, el desinterés por lo propio y la preocupación por los demás.
Este es un buen año para la esperanza del cambio tan anhelado, es el año de las nuevas oportunidades, de las puertas abiertas para realizar lo hasta ahora irrealizable.
Sangre y pan del Cristo al que me gemelo, lejos del laberinto celosamente protegido por guardianes que ni Él reconoce.
No codiciarás... nada que sea de tu prójimo (Ex 20:17).
Pude descubrir el verdadero significado de la Nochebuena, cuando yo mismo tuve mi encuentro personal con ese buen Dios y Padre Celestial.
Cristo es contemporáneo nuestro: no lo olvidemos.
Aún en medio de tanta confusión existente, siempre hay que celebrarla con gran gozo, porque por excusa o por pretexto, Cristo es predicado.
Si no la perfección, inalcanzable, encamínate hacia la excelencia.
Me preocupa enormemente ver en las iglesias cristianas una gran cantidad de personas que no han tenido una auténtica conversión a Dios y ellas creen que sí.
¿Alguna autocrítica de nuestra parte? ¿Consumir más y más, de lo que sea, como si en ello se nos fuera la vida?
Once años de encuentros anuales con la poesía mística y cristiana en Toral de los Guzmanes (León).
“Solo una cosa he pedido al Señor, solo una cosa deseo: estar en el templo del Señor todos los días de mi vida, para adorarlo en su templo y contemplar su hermosura” Salmos 27:4
Dios ha tomado su mayor expresión humana en Jesús.
En la música del londinense hay una desmadejada pero firme intención de anunciar la liberación en Cristo que la humanidad necesita.
Velad y orad para no caer en la tentación es una poderosa revelación que se cumple al pie de la letra, si la practicamos disciplinadamente.
Que el Señor nos ayude en esta hora crucial a corregir el rumbo y ser Sal y Luz del mundo.
Sentirme perdonado de tantos pecados y errores me produjo una sensación de libertad realmente maravillosa que le dio una nueva dimensión a mi existencia.
Los logros extraordinarios de Israel y su resurgimiento nacional a mediados del siglo XX, nos demuestran que la historia es conducida por la invisible y poderosa mano de Dios.
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