El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Me pregunto: ¿Cómo seremos recordados los de esta generación?
Al seguir a Jesús, nuestro asunto es la vida, con sus altas y bajas, tristezas y alegrías. Tenemos mucho que hacer porque estamos vivos.
Señor Jesús, tenemos tanto que aprender de ti.
La devoción a Cristo con carácter divino comenzó desde el momento en que vivió el Jesús de la historia.
La misión integral articula palabra y servicio, fe y acción, espiritualidad y compromiso público, evitando reduccionismos que empobrecen el testimonio cristiano.
El pensamiento del autor sobre el tema se resume así: “Dios está presente en cada ser humano desde el momento de la concepción, no solo como Creador, sino también como Salvador”.
La creación física ha sido hecha por Cristo, y para Cristo.
A pesar de lo que vemos, y en parte padecemos, la puerta de la gracia siempre estará abierta a la posibilidad de cambio.
Por su gracia, Dios es invisible. Y también por su gracia, se nos ha hecho visible en Cristo Jesús.
Las primeras formulaciones de la fe en Cristo fueron cánticos: los primeros cristianos tuvieron experiencias de adoración antes de tener congresos de teología.
Como Dios, Cristo nos da el “sí” divino; y como ser humano, Cristo es nuestro “amén”, la más excelente respuesta que pudiéramos haber dado a la iniciativa del amor de Dios.
Si andamos con Cristo, amar es nuestro destino ineludible.
Pidamos al Señor que, en medio de la algarabía de las fiestas que nos distraen y nos engañan, podamos identificar y conocer el verdadero gozo de la presencia de Cristo en nuestro mundo.
Es una paz que comienza primero en el corazón y luego se manifiesta de maneras concretas en el trato cotidiano: una forma de ser pacífica, no-violenta en actitudes, palabras y acciones.
Sea cual sea tu vara de medir, que sea la misma para propios y extraños, para amigos y desconocidos.
El adviento es el tiempo en el cual pedimos a Dios que nos dé su mantenimiento. Que nos revise en cuatro áreas para corregir, para reparar, para calibrar, para redirigirnos hacia su voluntad y su camino.
Que el Señor nos ayude a ver la gracia en los hermanos y hermanas, en la familia y en la iglesia. Esta es la bendición de la identidad nueva que tenemos en Cristo.
El KARMA promete equilibrio. El Evangelio, en cambio, ofrece redención. En el cristianismo hay GRACIA, porque el Dios creador hace brotar vida incluso en el terreno más árido.
La experiencia de compartir el culto al Dios que se ha revelado en Cristo Jesús es promotora de unidad. Nos unimos en nuestras convicciones de fe cuando adoramos juntos.
Adorar es vivir de rodillas frente a Dios en obediencia diaria, y de pie frente a los ídolos del mundo, en firme resistencia. No vamos a doblar la rodilla ante nadie más que nuestro Señor Jesús.
¿Cuál es el don de Dios, la salvación por gracia, la fe del creyente o las dos cosas?
Dios nos llama por nombre, se acerca y nos da una identidad nueva gracias a la amistad que nos ofrece por el Espíritu de Cristo Jesús.
El propósito de Dios no es solamente bendecirnos espiritualmente y llenar nuestra vida del señorío de Cristo, sino hacernos sus instrumentos de bendición a todo el mundo que nos rodea.
Es un misterio, pero no es un acertijo. Es incomprensible pero no es inexplicable.
Jesús cumplió la petición de sus discípulos dándoles un ejemplo de oración que hasta el día de hoy seguimos todos los cristianos.
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