El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Con 351 iglesias, 194 puntos de misión y 47 obras pioneras son una de las familias evangélicas con mayor presencia e implantación en nuestro país.
Se trata del conocido Codex Sassoon, que supuestamente data aproximadamente del año 900 y que incluye inscripciones y anotaciones en sus márgenes.
Su poesía exalta la dignidad del hombre y la búsqueda de Dios.
“Hallado y perdido a cada instante, está el nombre de Dios en la poesía de todo poeta auténtico. Y así en la de Leopoldo Panero”, escribía Dámaso Alonso.
Llegaron a la paradójica conclusión de que solo Dios puede solucionar el problema del hombre con Él.
Nos afanamos por vivir en plenitud una vida que, carente de perspectiva eterna, solo acaba siendo un puñado de emociones transitorias. Excluir a Dios de la totalidad de lo que vivimos nos reduce a un deísmo impertinente y descorazonador.
Poesía religiosa es la que hace patente la corriente interior de hombres y mujeres, su espiritualidad, sus vivencias religiosas, su testimonio de unidad entre lo divino y lo humano hasta llegar a las alturas donde habita el Eterno.
Considerado como uno de los principales representantes de la poesía social de su tiempo, fue un gran estudioso de Cervantes, Rubén Darío, Quevedo, Unamuno y de otros gigantes de la literatura española.
Fue especialmente conocido por su libro Los muertos, “Obra donde reflexiona sobre Dios, el tiempo y el fin de la existencia humana en lucha agónica por alcanzar la inmortalidad”.
Ahora su vida no tenía sentido. Sin ella no disfrutaba como antes de sus hijos y nietos.
Dedicado por entero a la poesía, en 1981 obtuvo el Premio Nacional de Poesía en euskera.
Reino Unido, Noruega, Portugal, Alemania y España, son los países que más nos leyeron el último año.
La poesía de Emilio del Río “se mantiene transparente a pesar del paso del tiempo –dice Enriqueta Soriano– adornada con profundidad del mensaje cristiano. Piensa que el hombre es la gloria de Dios”.
Alencart es uno de los poetas más universales que tiene la España contemporánea.
Por una vez no hablaré en alegorías, no quiero hacer un cuento sobre la Navidad, porque la Navidad no es un cuento.
“No te alejes, Dios mío, que el ala inútil siento que se derrama y hasta hueca me nace la plegaria”, escribía en uno de sus poemas.
"Dios está aquí, sobre esta mesa mía, tan revuelta de sueños y papeles", escribía Murciano.
El malagueño escribía su artículo diario con un gran sentido de la actualidad y con unas dosis de humor que no encuentro en otros periodistas.
Solo Dios puede llenar nuestro corazón, y es quién conoce nuestra hambre, nuestro deseo de eternidad, nuestra necesidad de significado y cariño.
La crítica la acogió con calor, colocándola en primera línea de la poesía de su tiempo y considerándola como la sucesora de Rosalía de Castro.
Mucho se ha escrito sobre la religión del fútbol. A quien cree en Dios sin preguntarse de dónde salió se le tilda de fanático. Sin embargo, la religión del fútbol produce más fanáticos que la religión de Jesús.
"¡Ay, angustia de Dios, del Dios que falta en sus ardientes, solitarias venas!", escribía en uno de sus poemas.
El mal de la naturaleza sigue siendo malo pero es menos malo y más comprensible desde la teodicea de Jesús.
Lo que sí sabemos, es que será una eternidad junto al Dios más asombroso y maravilloso que nunca jamás hayamos conocido.
La producción poética de Ruiz Peña se caracteriza por una sensibilidad muy personal.
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