El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Es verdad que vivimos en un mundo caído y sometido al mal, pero en el que todavía resulta posible detectar migajas de aquella bondad primigenia con la que el Creador hizo todas las cosas.
La palabra “roble” se usa para referirse a varias especies de árboles pertenecientes sobre todo al género Quercus, que es propio del hemisferio norte.
El ricino solo se menciona en el libro de Jonás como una planta que crece milagrosamente, sin que nadie la haya plantado, capaz de dar sombra en ambientes secos y cálidos.
La púrpura aparece en más de 50 versículos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y se refiere siempre al tinte de color rojo purpúreo a morado.
El puerro es un vegetal cuyo bulbo y hojas eran consumidos crudos por los israelitas durante su estancia en Egipto.
El término “pradera” se refiere a pastizales, herbazales o estepas donde crece la hierba para que pueda pastar el ganado.
Cuando uno mira estas curiosas formas que recuerdan artísticos edificios no sólo descubre belleza estética sino intrincados diseños de ingeniería.
Stott encontró un lugar en los años 50 donde retirarse a leer, meditar y escribir, o simplemente mirar los pájaros, en la costa noroeste de Gales.
Tres son las especies de pinos propias de Tierra Santa: el pino de Chipre (Pinus brutia), el pino carrasco o de Alepo (Pinus halepensis) y el pino piñonero (Pinus pinea).
En la Biblia, las perlas son símbolo de cosas valiosas que merece la pena conservar pero, a la vez, se enseña que existen características humanas más importantes.
Las contradicciones en las que incurren las supuestas apariciones de vírgenes las descalifican.
En el salmo 23, Dios, como un buen pastor, dirige a su rebaño hacia praderas verdes regadas por abundante agua.
Por las noches la mujer miraba el cielo y se acordaba de la antigua dueña y de su generosidad.
Los griegos empezaron a llamar “biblía” a los rollos de papiro y de ahí viene el nombre de las Sagradas Escrituras.
La paloma es el ave más mencionada en la Biblia. Su simbolismo alcanza su máxima expresión al identificarla con el Espíritu Santo.
Algunas mujeres de la Biblia recibían el nombre de palmera (thamar), que significaba esbeltez, prodigalidad o abundancia de frutos.
En la Biblia se menciona la paja como símbolo de la inconsistencia humana, ejemplo de destrucción de los malvados y para condenar los juicios sobre los hermanos.
La Escritura indica que el oso era relativamente frecuente en Israel durante la época del Antiguo Testamento.
Dios es un Dios creador, creativo que ha hecho grandes maravillas, ¿acaso lo hemos olvidado?
En la Biblia, las orugas de las mariposas son los “gusanos” que atacan a las plantas verdes y destruyen las cosechas.
La única vez que aparece la palabra “olmos” en toda la Biblia es en Oseas, ya que, en otras ocasiones el mismo término se tradujo por “encinas”.
La Biblia se refiere al olivo, así como a los productos que de él se obtienen, en numerosas ocasiones ya que no solo se usaba como alimento sino también como medicina.
En la Biblia solo se menciona de manera poética en el Cantar de los Cantares (6:11), con el propósito de destacar la hermosura femenina.
Los evangelios relatan cómo Jesús fue ungido con perfume de nardo puro, estando en Betania, en casa de Simón el leproso (Mc. 14:3; Mt. 26:6-13; Jn. 12:1-8).
La mostaza es una de las semillas más minúsculas que el ojo humano puede ver. Pero cuando germina se transforma en un arbusto que puede alcanzar los 4 metros de altura.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.