El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Una medio sonrisa tristemente real.
El artificio literario consigue entrar a las capas más profundas de una mente persecutoria patológica en la persona de un niño trastornado, aun cuando sepamos muy bien que esta fiebre de intolerancia era experimentada por colectividades azuzadas por los peores impulsos asesinos como parte de los conflictos surgidos por diferir en las creencias.
Se hace urgente una iglesia dialogante, porque, como se sabe, el diálogo es el fundamento de la paz.
Hay ciertas líneas rojas que nuestro compromiso cristiano, evangélico, no nos debería permitir cruzar.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.