El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Sinceramente, es más difícil imaginarse la inexistencia de Dios que su realidad ontológica.
Ésta es precisamente la declaración del apóstol Pablo acerca de una revelación divina sobre el proceso de transformación espiritual que podemos llegar a experimentar.
Necesitamos una voz que exprese un discurso diferente y ofrezca alternativas reales.
En cada ser humano encontramos muchos de los reflejos de la imagen de Dios.
Éste es un tiempo claramente peligroso y desconcertante para todos, pero la familia de Dios es un verdadero refugio en tiempos de crisis.
Necesitamos probar y disfrutar una experiencia cotidiana con Dios de primera mano.
Hablemos sobre la importancia de despegar y aterrizar con éxito durante el período veraniego.
Vuelvo a ratificarme en la vital influencia del Espíritu Santo en mi experiencia personal.
Quisiera extraer una aplicación muy valiosa que se encuentra en el libro de Ester y que me parece extrapolable para nosotros en este tiempo de tantas agitaciones sociales.
Seguimos percibiendo a los hombres como árboles que andan, no acabamos de ver claramente la invaluable imagen de Dios en la gente que nos rodea.
Pongamos de moda la oración, porque esto no es nada religioso, es algo imperioso.
Necesitamos hombres y mujeres de fe, que se enfrenten valientemente a este dragón de las tres cabezas, como son el mundo, la carne y Satanás.
Nuestra humanidad actual está como nunca antes en el borde del precipicio.
Pablo alerta a los cosmopolitas efesios para que se equipen con toda la armadura de Dios contra las múltiples asechanzas del diablo.
Dios tiene planes de salvación para las gentes y los pueblos de España.
Todos tenemos planes para seguir viviendo muchos años más aquí en la tierra, pero los soberanos designios de Dios nos pueden tomar por sorpresa.
En este tiempo tan endemoniadamente complicado, necesitamos buscar a toda costa y ahora más que nunca esa plenitud del Espíritu Santo.
La oración a Dios es un verdadero antídoto contra el afán, la angustia y la ansiedad.
Tú eres quien renuevas nuestra esperanza y aumentas nuestras fuerzas anímicas y espirituales.
Dios nos ama y persiste en nuestra búsqueda hasta el final.
Nunca es malo someterse a una crítica constructiva y al buen juicio de personas que nos aman.
Su muerte vicaria nos redime de la esclavitud moral del pecado y nos otorga libertad para poder vivir una vida nueva.
Diez principios básicos para el ministerio pastoral.
Amar lo que Dios ama es amar a su pueblo, apacentando a las ovejas y a los corderos del rebaño con paciencia y con ternura.
Lo que parecía inimaginable y mentira hace años hoy se está convirtiendo en verdades impresionantes ante nuestros propios ojos.
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