El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
A veces pensamos que si ignoramos el momento del final podemos disfrutar más, sin preocuparnos por lo que pueda suceder, pero realmente lo que ocurre es todo lo contrario.
A veces, parece que el ser humano es único en generar sus propios problemas y desarrollar después unas expectativas que no se corresponden en absoluto con la gravedad de la situación.
Nos disponemos a “aprovechar bien el tiempo, porque los días son declaradamente malos”.
Nosotros también tenemos que realizar nuestras primarias, pero en clave bíblica como una comunidad responsable que le entrega a la nueva generación lo mejor de sí misma.
No estamos aquí para siempre. El envejecimiento nos enfrenta a nuestra mortalidad. Demuestra no sólo “la vanidad” de la vida.
Estamos ya en medio de uno de estos cambios de época que cambiarán este mundo profundamente. Pero cada crisis es una oportunidad.
La queja puede fortalecernos, moldear nuestro carácter y, a su vez, formar el carácter de una nación.
Vivimos en un mundo esclavizante que no nos permite descansar ¡y mucho menos meditar! La tiranía de lo instantáneo nos ha absorbido por completo.
Aunque es uno el corazón, sus pensamientos se cuentan por cientos y miles, de manera que dilucidar cuál es el mejor, el bueno o el correcto es ardua tarea.
¿Ha desaparecido Dios de nuestros esquemas de pensamiento a la hora de considerar el mundo y los asuntos de esta vida?
Dios tiene sus tiempos y cuando interviene es inapelable.
La palabra eternidad es la que nos va a ayudar a dar contexto al concepto de “un poco de tiempo”.
Hemos caído en la trampa de creer que lo que merece la pena son los objetivos, los números, las actividades...
No cualquier tiempo cronológico es adecuado para una determinada acción.
En nuestro mundo está muy mal visto esperar. Se nos dice que la espera es un atraso, que es desconsiderado poner a los demás en esa situación, que si no producimos nada desde el primer momento, lo que hacemos no tiene ningún sentido. Que tenemos derecho al ahora. También en esto, la Palabra va en sentido contrario a lo establecido (Hebreos 11:1).
Pocas veces ante las Sagradas Escrituras somos capaces de percibir cómo el golpe mortal de la inspiración sagrada coincide con el de la inspiración poética de grandes dimensiones.
El cine de 2019 ha vuelto la vista atrás, pero no sólo para situar las historias en un tiempo reconocible, sino para recobrar la mirada perdida.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” significa que hubo un inicio temporal del mundo a partir de la nada.
En una iglesia de Alemania se está ejecutando, en estos momentos, la pieza musical más larga de la historia: 639 años es lo que dura "ORGAN2/ASLAP" de John Cage. Analizamos esta curiosa obra a partir del salmo 39:6: "un suspiro que se pierde entre las sombras".
Su grito es estridente y lastimero, a oídos del profeta Isaías sonaba como señal de queja o disgusto.
Las golondrinas en la Biblia son usadas por el salmista como ejemplo del amor de Dios que permite incluso a seres pequeños e insignificantes, como los pájaros, construir sus nidos junto a su santuario.
En nuestra obsesión por el tiempo, estamos más solos que nunca, paradójicamente.
Entre el 18 y 19 de octubre la ciudad de Castelo Branco acogió el I Encuentro de Música y Poesía Luso-Hispano-Americano. Allí se leyeron estos poemas.
El tiempo cronológico, pues, nos obliga a posicionarnos sobre el sentido que le damos a nuestra existencia.
Dios, al no ser materia que cambia en el tiempo y el espacio, no es susceptible de verificación por los sentidos humanos
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