El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La longanimidad no es simplemente un término teológico olvidado, sino una virtud que puede llegar a ser profundamente humana y espiritualmente necesaria.
El proyecto de ley buscaba abolir los plazos de espera para abortar y no criminalizar a los médicos. “La ley es cínica y deshonesta”, dijo la Alianza Evangélica de Irlanda.
No es que nosotros hemos “alcanzado” algo, sino que el tiempo nuevo nos ha alcanzado a nosotros. Y de eso tenemos noticia por la Palabra.
Detente, pon freno a las prisas, toma un poco de tiempo y compártelo con quien estimas. La vida es demasiado corta para dejar asuntos importantes para mañana.
Es una ocasión para ordenar el espacio, deshacerse de lo que no se necesita y reutilizar lo que creíamos no volver a usar.
A través del tiempo te sigo queriendo.
Gran parte de la felicidad de los humanos es saber poner en las manos del Señor nuestros tiempos.
Hoy sé que no camino sola, que cada paso; incluso los más inciertos, están guiados por un amor perfecto.
Pasado, presente y futuro se entretejen, de modo que podamos convertirnos en personas con una historia vital.
Dios te dará la fuerza para conseguir un futuro que ahora te parece utópico.
Hay momentos en los que Dios nos invita a disfrutar la dulzura de lo sembrado con fe.
La vida es ese río donde lanzo mi señuelo y espero a que pasen las ondas del agua y algún pez despistado alcance el reclamo.
La Biblia se toma la historia muy en serio. De hecho, la Biblia es la fuente de nuestra concepción occidental del tiempo lineal. Las dimensiones del pasado, el presente y el futuro no son tan evidentes como creemos.
Viniendo del Señor tiene que ser la mejor respuesta. No hay otra.
El tiempo puede ser nuestro mejor aliado, a la vez que nuestro peor enemigo en las espinosas situaciones de la vida.
Necesitamos redimir el tiempo, pero no solo para esta vida, sino para la eternidad. Eso es lo que Jesús transmite: es el tiempo de encontrarle a Él.
Ser un hijo de Dios es una bendición inigualable, pero también supone una bendita responsabilidad que tenemos que asumir con gozo.
Ante la realidad de la vejez, Samuel reflexiona cómo se enfrenta al paso de los años y la debilidad.
Todos los acontecimientos sociales están yendo mucho más deprisa que nunca antes hacia el punto Omega del final de la historia de la humanidad.
Nosotros decidimos si vamos a estar toda la vida atrapados en el fango o si aprendemos a volar por encima de las circunstancias.
¿Seré como ese artilugio fútil?¿Estaré detenida, parada, sin dar aquello para lo que el Creador me diseñó?
Seamos valientes precursores a la vez que dignos embajadores del regreso en gloria de nuestro Señor Jesucristo.
El gran momento de la Reforma puso en el centro a Dios en su condición de Señor del tiempo y las circunstancias. Ni Lutero, ni nadie en esos momentos, previó o actuó para producir lo que luego vino.
Los movimientos espaciales del Sol, la Luna y la Tierra continúan separando los días de las noches, tal como ordenó al principio el Creador.
Nuestro desafío hoy es abandonar muchas cosas que nos atan y ocuparnos de lo que merece la pena.
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