El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Ni el paradigma tridentino ni los diversos caminos sinodales queridos por el Papa Francisco indican un giro evangélico en la Iglesia de Roma.
Después de iniciar las relaciones diplomáticas en 2018, Pekín y la Santa Sede anuncian ahora la prolongación hasta 2024 sobre la elección de los prelados chinos.
Su propósito, expresado abiertamente, es generar un partido político conservador en el país y fortalecer la red transnacional de ultraderecha.
Una encuesta de M&R Consultores muestra que un 37% de centroamericanos se declaran evangélicos, mientras que el catolicismo cae al 32,6% de la población.
Durante siglos, el catolicismo romano ha considerado a Tomás de Aquino como su campeón.
Roma teme que el péndulo de la catolicidad rompa el marco del romanismo.
Según el censo nacional, más de un 45% de los norirlandeses se identifican con el credo católico, mientras que el 43,5% se vinculan a alguna de las ramas del protestantismo.
Felipe VI entregó una ofrenda floral y pronunció un discurso en el que encomendó a todos los españoles a la protección y los auxilios del “Santo Patrón de Galicia y de España”. La federación evangélica pide un protocolo que regule la participación de los poderes públicos en actos religiosos.
A través de la reestructuración de la Curia Romana, la evangelización y la misión están ahora en el centro institucional del Vaticano.
El tema de la tolerancia de cultos se discutió apasionadamente en los debates del Congreso Constituyente de 1856-1857.
Desde antes de la independencia en 1821, y con mayor fuerza después, en círculos intelectuales se propuso que el Estado dejara de identificarse con el catolicismo romano.
Propuestas como el implante de un chip en el cerebro o la manipulación genética en recién nacidos generan un amplio rechazo entre la mayoría de la población “creyente” en el país.
Estamos tratando con un eje fundamental del catolicismo romano tradicional con el imprimatur, es decir, el sello de aprobación del magisterio.
Esta comprensión diferente del impacto del pecado significa que la gracia encuentra en la naturaleza una actitud receptiva, que permite el optimismo humanista del catolicismo romano.
La liquidez de Francisco no es más que una versión pálida de la turbo-liquidez que viene de la Alemania católica.
En la Eucaristía, el catolicismo romano pone en juego toda su cosmovisión: su visión de la realidad tocada pero no empañada por el pecado, la extensión de la encarnación en la iglesia, la divinización del hombre.
Muchos católico romanos (y también muchos observadores no católicos), están perplejos, si no consternados, por un Papa que parece decir y no decir, argumentar a favor de algo y socavarlo, afirmar una posición y contradecirla al siguiente suspiro.
El hecho de que Al Mohler diga que el catolicismo romano es una “tentación” es una señal de vigilancia espiritual que se agradece.
La población católica en la ciudad ha disminuido más de un 35% en veinte años, según los datos del ayuntamiento. En cuatro distritos ya hay más templos evangélicos que católicos.
Roma no es un lugar mejor porque ha creado un sistema teológico que no está comprometido con la sola Escritura, ni con Cristo solo ni con la sola fe.
Dos días después del encuentro entre Yolanda Díaz y Francisco, el ministro Alberto Garzón saluda la buena relación con el Papa y marca los puntos de su agenda común, entre ellos, frenar el avance de las “sectas evangelistas”.
El catolicismo romano no ha sido capaz de hacer frente al individualismo contemporáneo, al libertinaje sexual y al consumismo desenfrenado y globalizado.
Hablamos con Cándido García, un evangélico que ha publicado un libro analizando 20 de las doctrinas del catolicismo romano “a la luz de la Biblia”.
Sembré la semilla del Evangelio entre la tropa y supieron que en aquella España dominada por el clero católico había disidentes protestantes.
¿Cómo silenciar mi fe, si yo había ido precisamente a comunicarla?
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