El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Hay una voz que condena, y hay una voz que convence. Hay una tristeza que mata, y hay una tristeza que salva.
Podemos y debemos elegir entre la cultura del agradecimiento o la de la queja.
Jesús abre la mesa para saciar esa hambre, y el pan de vida es su propio corazón.
Un nuevo reino, el reino de los cielos, está amaneciendo con Jesús.
A diferencia de lo que muchos piensan, el cristianismo no consiste en ser bueno o esforzarse: se trata de la sola gracia, el favor inmerecido de Dios hacia nosotros.
La película muestra a un mundo exhausto de luchar y todavía incapaz de rendirse, esperando, sin saberlo, una paz que no puede darse a sí mismo.
El diablo quiere que seamos inútiles en el mundo para que no participemos en los propósitos de Dios de rescatar a su mundo por su amor.
Confía en la gracia de Dios para regresar al comienzo, para volver a escribir la historia.
El Padre quiere dar vida; el anti-padre quiere dar muerte. El Padre quiere dar alegría; el anti-padre quiere dar aburrimiento y amargura.
El amor echa fuera el miedo, y quien tiene miedo no ha sido perfeccionado en el amor y la gracia de Dios.
Me pregunto: ¿Cómo seremos recordados los de esta generación?
Al seguir a Jesús, nuestro asunto es la vida, con sus altas y bajas, tristezas y alegrías. Tenemos mucho que hacer porque estamos vivos.
Señor Jesús, tenemos tanto que aprender de ti.
La devoción a Cristo con carácter divino comenzó desde el momento en que vivió el Jesús de la historia.
La misión integral articula palabra y servicio, fe y acción, espiritualidad y compromiso público, evitando reduccionismos que empobrecen el testimonio cristiano.
El pensamiento del autor sobre el tema se resume así: “Dios está presente en cada ser humano desde el momento de la concepción, no solo como Creador, sino también como Salvador”.
La creación física ha sido hecha por Cristo, y para Cristo.
A pesar de lo que vemos, y en parte padecemos, la puerta de la gracia siempre estará abierta a la posibilidad de cambio.
Por su gracia, Dios es invisible. Y también por su gracia, se nos ha hecho visible en Cristo Jesús.
Las primeras formulaciones de la fe en Cristo fueron cánticos: los primeros cristianos tuvieron experiencias de adoración antes de tener congresos de teología.
Como Dios, Cristo nos da el “sí” divino; y como ser humano, Cristo es nuestro “amén”, la más excelente respuesta que pudiéramos haber dado a la iniciativa del amor de Dios.
Si andamos con Cristo, amar es nuestro destino ineludible.
Pidamos al Señor que, en medio de la algarabía de las fiestas que nos distraen y nos engañan, podamos identificar y conocer el verdadero gozo de la presencia de Cristo en nuestro mundo.
Es una paz que comienza primero en el corazón y luego se manifiesta de maneras concretas en el trato cotidiano: una forma de ser pacífica, no-violenta en actitudes, palabras y acciones.
Sea cual sea tu vara de medir, que sea la misma para propios y extraños, para amigos y desconocidos.
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