El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La palabra sin el Espíritu conduce a una ortodoxia muerta; el Espíritu sin la palabra llevaba, en frase de los reformadores, al "entusiasmo" desordenado.
El Espíritu Santo no es mudo ni está desactivado, tampoco debe ser un convidado de piedra en nuestras reuniones comunitarias.
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