El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Es necesario armonizar posiciones en la negociación entre patronal, sindicatos y gobierno.
El Señor de la iglesia está presentándose ante los laodicenses afirmando que Él es digno de crédito, que su palabra es verdad, que ninguno de sus dichos puede ponerse en duda.
Su propósito, expresado abiertamente, es generar un partido político conservador en el país y fortalecer la red transnacional de ultraderecha.
Ofende a Dios la comunidad de fe cuyos miembros introducen en ella hábitos pecaminosos. Los fieles testigos de Jesucristo marchan contracorriente gracias al poder del Evangelio.
Los falsos maestros enseñan que no es malo contemporizar con gente de conductas permisivas. En su soberanía, Dios usa medios sorprendentes para guiarnos al arrepentimiento.
Solo Él pudo compadecerse de esa iglesia sufriente; y, al presentarse como el que murió y resucitó, le infunde esperanza en la segura recompensa: el reino de los cielos.
El debate sobre el trabajo está siempre sobre la mesa de la opinión pública. Pero, ¿tienen algo que aportar los cristianos sobre el enfoque de las relaciones entre empresa y trabajadores?
Fue uno de los pilares del Movimiento de Jesús que tuvo un amplio crecimiento en los años 60 y 70 en California. Pederson fue el fundador del periódico La Prensa Libre de Hollywood.
Es una tragedia que el cristianismo evangélico sea conocido hoy por su oposición a esto y a lo otro, en vez de por el anuncio del Evangelio que nos ha sido encomendado.
El hecho de que Al Mohler diga que el catolicismo romano es una “tentación” es una señal de vigilancia espiritual que se agradece.
Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira (Apocalipsis 6:1)
Ningún libro de la Biblia ha sido tan mal interpretado –ni con tanta frecuencia– como el Apocalipsis.
Resulta motivador leer obras como Dios y la narrativa de los tiempos, que logran reflejar las posibilidades de iluminación divina en el estudio de creaciones literarias. Por Marcos Porrini.
En la Biblia, las perlas son símbolo de cosas valiosas que merece la pena conservar pero, a la vez, se enseña que existen características humanas más importantes.
En Apocalipsis 3:20, Jesús no le está rogando a una persona para que sea salva; está buscando la entrada a una iglesia.
La clave es coger las cosas buenas y no rechazarlas, con el valor, el coraje suficiente y la visión para usarlas para la gloria de Dios.
“La tarea de la teología, más que la de armar un ‘sistema’ teórico de ideas abstractas, es la de aclarar el significado del evangelio para los siempre nuevos contextos de la historia”.
No hay motivo para que andemos acomplejados, humildes sí, pero muy bienaventurados
¿No se requeriría para este momento una misión contextual, compasiva, profética y solidaria de parte de la iglesia?
El libro de Néstor Míguez sobre el Apocalipsis pone el acento en la fuerza de las imágenes para la transmisión de su mensaje de fe y resistencia.
Vale la pena enfocar las profecías de Jesús en Lucas y Mateo desde una perspectiva histórica bíblica y estudiar la historia de su exposición.
Las manifestaciones de jóvenes son el grito desesperado de una generación que ve su futuro amenazado por el deterioro del planeta.
El último libro nos habla de Jesucristo: al igual que tuvo la primera palabra, tendrá la última.
La autenticidad de nuestra fe se demuestra precisamente en nuestras obras, no en nuestras palabras.
Este acontecimiento tiene una base moral que habrá de revelar la justicia, y se resiste a explicaciones noticiosas y a localismos.
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