martes, 30 de abril de 2024   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
1
 

Gracia cara versus gracia barata

Si por fe soy salvo, por pura gracia, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí, ¿acaso deberían exhalar por los poros de mi piel el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza?

MUY PERSONAL AUTOR 8/Jacqueline_Alencar 16 DE ENERO DE 2021 22:00 h
Tres cruces. Un dibujo de Pablo de los Santos, Salamanca.

En estos días en los que se hace un repaso de las 'Cinco Solas' de la Reforma, la esencia de la fe cristiana, repienso una de ellas, tan significativa para nosotros los cristianos: la gracia. "Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras...", dice el apóstol Pablo en su Carta a los Efesios. Y recalca que no es por obras, no es por méritos propios, ni tan siquiera porque somos buenos buenísimos. Para que no nos gloriemos nosotros mismos, pues, como bien dice el apóstol Pablo en su carta a los Romanos, en esa inagotable tarea pastoral suya que admiro tanto, "por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno". Y, además, que "Tenemos, pues, diferentes dones, según la gracia que nos es dada...". Y que los usemos con cordura. Por tanto, entiendo que nada nos ha sido dado por nuestros esfuerzos. No; es gracias a la bondad de nuestro Dios, quien es el que decide y hace todo según el designio de su voluntad. Y con el fin de que seamos para alabanza de su gloria.



Y si mal no entiendo, Pablo, volviendo otra vez a su carta a los Efesios, ora para que Dios nos dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él; para que alumbre los ojos de nuestro entendimiento, para que sepamos cuál es la esperanza a que él nos ha llamado, y más aún, para que sepamos cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa... (parafraseo).  



Nos llama a una toma de conciencia acerca de la estatura de todo esto, de difícil comprensión en su totalidad; por lo cual deduzco que dice: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe...”. Porque uno que no tenía pecado fue hecho pecado para que nosotros seamos justicia de Dios en él.



Qué gran privilegio recibir este regalo. Sin tener que hacer nada. Tal como somos o éramos... Sólo por fe...



Pero recordando lo que el mismo Pablo dice en su carta a los Romanos (6.1-2): "¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?", nos sentimos llamados a ahondar más en esta gracia. Como bien señala Eduardo Delás en su libro En diálogo con el precio de la gracia. Bonhoeffer actual: “La gracia de Dios que ha alcanzado a todos los cristianos, no consiste en una especie de 'licencia divina' que nos permite sentirnos protegidos y legitimados para vivir de cualquier manera ante Dios y ante el mundo. Y no lo es, sobre todo, porque el poder renovador y transformador de la gracia, si es real, contiene un mensaje interpelador que impide a los cristianos volver a ser los mismos...”.



A mi modesto entender, ¿quiere decir que la gracia no es cualquier cosa que se puede relativizar, ningunear...? ¿Y que después de recibirla ya no seremos como antes? ¿”De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación...?”. ¿Nos exhorta el apóstol Pablo a que no recibamos en vano la gracia de Dios?



Meditando sobre ello, recordé el libro de Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia (Ediciones Sígueme, Salamanca), donde habla de una gracia cara y una gracia barata, y dice cosas como estas: 



“La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra iglesia. Hoy combatimos en favor de la gracia cara. La gracia barata es la gracia considerada como una mercancía que hay que liquidar, es el perdón malbaratado, el consuelo malbaratado, el sacramento malbaratado, es la gracia como almacén inagotable de la Iglesia, de donde la toman unas manos inconsideradas para distribuirla sin vacilación ni límites; es la gracia sin precio, que no cuesta nada. Porque se dice que, según la naturaleza misma de la gracia, la factura ha sido pagada de antemano para todos los tiempos. Gracias a que esta factura ya ha sido pagada podemos tenerlo todo gratis. Los gastos cubiertos son infinitamente grandes y, por consiguiente, las posibilidades de utilización y de dilapidación son también infinitamente grandes...”.



“La gracia barata es la justificación del pecado y no del pecador. Puesto que la gracia lo hace todo por sí sola, las cosas deben quedar como antes. ‘Todas nuestras obras son vanas’. El mundo sigue siendo mundo y nosotros seguimos siendo pecadores ‘incluso cuando llevamos la vida mejor’...”



“La gracia barata es la predicación del perdón sin arrepentimiento, el bautismo sin disciplina eclesiástica... La gracia barata es la gracia sin seguimiento de Jesucristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado”.



“La gracia cara es el tesoro oculto en el campo por el que el hombre vende todo lo que tiene; es la perla preciosa por la que el mercader entrega todos sus bienes; es el reino de Cristo por el que el hombre se arranca el ojo que le escandaliza; es la llamada de Jesucristo que hace que el discípulo abandone sus redes y le siga”.



“La gracia cara es el Evangelio que siempre hemos de buscar, son los dones que hemos de pedir, es la puerta a la que se llama”. 



“Es cara porque llama al seguimiento de Jesucristo, es cara porque le cuesta al hombre la vida, es gracia porque le regala la vida; es cara porque condena el pecado, es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo, la gracia es cara porque ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida de su Hijo -'habéis sido adquiridos a gran precio'- y porque lo que ha costado caro a Dios no puede resultarnos barato a nosotros. Es gracia, sobre todo, porque Dios no ha considerado a su Hijo demasiado caro con tal de devolvernos la vida, entregándolo por nosotros. La gracia cara es la encarnación de Dios. 



[...]”.



Sigo reflexionando e intentando entender si esta gracia transformadora tiene que ver con esos frutos del Espíritu de los que se nos comenta en Gálatas. Si por fe soy salvo, por pura gracia, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí, ¿acaso deberían exhalar por los poros de mi piel el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza? Puesto que, como hechura suya, soy hecho para alabanza de su gloria y para mostrar buenas obras. ¿O debo guardarme mi salvación para mí mismo? ¿Acostarme y esperar la glorificación? ¿Guardarme la esperanza a la que Él nos ha llamado?



¿Debo volver a repensar quién es Jesucristo hoy para mí? Si he entendido que “el seguimiento es vinculación a Jesucristo. Que sin Jesucristo no hay seguimiento. Que nada debe interponerse entre Él y nosotros, ni tan siquiera la ley, porque no soy yo el que me he llamado, sino Él, y su llamado es irresistible” (D: Bonhoeffer).



¿Tiene que ver todo esto con lo que dice Santiago: “Una fe sin obras está muerta”?



¿Tiene que ver con lo que dice Bonhoeffer en el libro citado anteriormente?: “... conviene contraponer a la frase 'solo el creyente es obediente', la otra: 'solo el obediente cree'. Si en la primera proposición la fe es presupuesto de la obediencia, en la segunda la obediencia es presupuesto de la fe. Del mismo modo que la obediencia ha sido llamada consecuencia de la fe, hay que llamarla también presupuesto de la fe. Solo el obediente cree. Para poder creer hay que practicar la obediencia a una orden concreta. Es preciso dar un primer paso de obediencia para que la fe no se convierta en una forma piadosa de engañarse a sí mismo, para que no se convierta en gracia barata...”.



Comenta Bonhoeffer que, con la extensión del cristianismo y la secularización creciente de la Iglesia, la noción de gracia cara se perdió gradualmente.... Y “Cuando Dios, por medio de su siervo Martín Lutero, suscitó en la Reforma el evangelio de la gracia pura, cara, condujo a Lutero al claustro... Había abandonado todo y quería seguir a Cristo en la obediencia total. Renunció al mundo y emprendió su tarea cristiana... La llamada al convento le costó a Lutero la entrega plena de su vida. Lutero fracasó en su camino hacia Dios. Dios le mostró por medio de la Escritura que el seguimiento de Jesús no es la proeza aislada de unos pocos, sino un precepto divino dirigido a todos los cristianos. La humilde empresa del seguimiento se había convertido dentro del monaquismo en una obra meritoria propia de santos. [...] Con esto, el mundo se había introducido en medio de la vida monacal y actuaba en ella peligrosamente”. [...]



“A través de la huida monástica del mundo podía distinguirse una de las formas más sutiles de amor al mundo. ... Lutero captó la gracia en este momento en que desaparecía la última posibilidad de llevar una vida piadosa. Vio en la caída del mundo monacal la mano salvadora de Dios, tendida en Jesucristo. Se agarró a ella, seguro de que 'todas nuestras obras son vanas, incluso en la vida mejor'. La gracia que se le ofrecía era cara, destrozó toda su existencia. Una vez más tuvo que abandonar sus redes y seguir a Cristo. [...] Ya no se guió más por su propio mérito, sino por la gracia de Dios. No se le dijo: Ciertamente has pecado, pero se te ha perdonado todo; sigue donde estás y consuélate con el perdón. Lutero debió dejar el convento y volver al mundo, no porque el mundo fuese bueno y santo, sino porque el convento no era más que mundo”. [...]”



“El camino de Lutero, saliendo del convento para volver al mundo, representa el ataque más duro dirigido contra el mundo desde el cristianismo primitivo... La negativa dada al mundo por el monje era un juego de niños en comparación con la negativa experimentada por el mundo de parte del que volvía a él. El ataque venía de frente, era preciso seguir a Jesús en medio del mundo. Lo que había sido practicado como una proeza aislada, en medio de las circunstancias y facilidades particulares de la vida conventual, se convertía ahora en una necesidad y un precepto para todo cristiano que vive en el mundo. De este modo se agravó de forma imprevisible el conflicto entre la vida del cristiano y la vida del mundo. El cristiano se agarraba al mundo en una lucha cuerpo a cuerpo... [...]”.



El conocimiento de la gracia supuso para él la ruptura última y radical con el pecado de su vida, pero nunca su justificación. Significó, cuando él captó la gracia, la renuncia radical y última a una vida según su propia voluntad, con lo que se mostró verdaderamente como una llamada seria al seguimiento. Sin embargo, sus sucesores convirtieron este resultado en el presupuesto básico de un cálculo. Y aquí está el fallo...”[...]



“Lutero sabía que esta gracia le había costado toda una vida y que seguía exigiendo su precio diariamente. porque, por la gracia, no se sentía dispensado del seguimiento, sino que, al contrario, se veía obligado a él ahora más que nunca. Cuando Lutero hablaba de la gracia pensaba siempre, al mismo tiempo, en su propia vida, que solo por la gracia había sido sometida a la obediencia total a Cristo”.



Solo quien renuncia a todo lo que tiene, siguiendo a Jesucristo, puede decir que es justificado por la fe (Gnade) sola. Reconoce la llamada al seguimiento como gracia y la gracia como esta llamada. Pero quien, basándose en esta gracia, quiere dispensarse de seguir a Cristo, se engaña a sí mismo”.



“Si la gracia es el resultado, dado por el mismo Cristo, de la vida cristiana, entonces esta vida no está dispensada del seguimiento en ningún instante. [...]” (Os aconsejo leer el libro para completar estas interesantes reflexiones de D.B.).



Y concluyo con lo que dice Bonhoeffer y que tiene que ver con el seguimiento de Cristo, cuando abandonamos el duro yugo de nuestras propias leyes y nos entregamos al suave yugo de Jesucristo:



“La vida de un cristiano tiene que pertenecer a la iglesia y a la miseria que le rodea (…) al principio, la teología me había parecido una ocupación académica (…) creo tener la certeza de que, para llegar de verdad a tener las cosas claras interiormente y ser sincero, no me queda otra cosa que empezar a tomarme en serio el Sermón del Monte (…) hay algo por lo que merece la pena comprometerse por completo y creo que la justicia social y la paz o, por decirlo en propiedad, Cristo, es ese algo”. 



“¿Qué iglesia es esa que sólo abre la boca para defender a los miembros de su propia comunidad y no dice una palabra sobre la caza del hombre que simultáneamente está teniendo lugar fuera? (...) La Iglesia sólo puede defender su propio espacio luchando no por ella, sino por el mundo, de lo contrario se convierte en una “sociedad religiosa” que lucha sólo por su propia causa, dejando de ser por eso la Iglesia de Dios en el mundo (…) sólo se aprende a creer (seguir a Jesús) estando del todo a este lado de la vida”.



“(…) la miseria, el sufrimiento, la pobreza, la soledad, el desamparo y la culpa tienen un significado muy diferente ante los ojos de Dios… ¿Dónde radica la diferencia? En que Dios se vuelve precisamente hacia el lugar de donde acostumbra apartarse el hombre”. 



“Cada miembro de la comunidad recibirá de ella su lugar bien determinado, pero no aquel en el que afirmarse con mayor éxito, sino aquel desde el cual pueda servir mejor a los demás”.



Por mi parte, apenas son deseos de inquirir más, profundizar más, en estos asuntos que siento me atañen en gran manera, y que, obviamente, se incluyen en este segundo ‘Máster en Peregrinaje cristiano' que acabo de comenzar.



Un abrazo fraternal. Paz.


 

 


1
COMENTARIOS

    Si quieres comentar o

 

Alfredo
21/01/2021
19:49 h
1
 
todas nuestras obras son vanas, pero Lutero ignoró que las obras de Dios (las buenas obras) no son vanas. Lutero ignoró que la fe sola (sin amor) no es nada ( 1 Cor. 13:2). Nadie es declarado justo antes de recibir el amor de Dios ¿Acaso el Ex-ladrón que murió junto a Jesús no amó a Jesús antes de ser declarado justo? "Si alguno no ama al Señor, que sea anatema. ¡Maranata!" 1 Cor. 16:22. La Escritura no se equivoca y la frase "solamente por la fe " está escrita unicamente en Stgo 2:24,
 



 
 
ESTAS EN: - - - Gracia cara versus gracia barata
 
 
AUDIOS Audios
 
La década en resumen: teología, con José Hutter La década en resumen: teología, con José Hutter

La conmemoración de la Reforma, las tensiones en torno a la interpretación bíblica de la sexualidad o el crecimiento de las iglesias en Asia o África son algunos de los temas de la década que analizamos.

 
Intervalos: Disfruten de la luz Intervalos: Disfruten de la luz

Estudiamos el fenómeno de la luz partiendo de varios detalles del milagro de la vista en Marcos 8:24, en el que Jesús nos ayuda a comprender nuestra necesidad de ver la realidad claramente.

 
2020, año del Brexit 2020, año del Brexit

Causas del triunfo de Boris Johnson y del Brexit; y sus consecuencias para la Unión Europea y la agenda globalista. Una entrevista a César Vidal.

 
7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo 7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo

Analizamos las noticias más relevantes de la semana.

 
FOTOS Fotos
 
Min19: Infancia, familia e iglesias Min19: Infancia, familia e iglesias

Algunas imágenes del primer congreso protestante sobre ministerios con la infancia y la familia, celebrado en Madrid.

 
X Encuentro de Literatura Cristiana X Encuentro de Literatura Cristiana

Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.

 
Idea2019, en fotos Idea2019, en fotos

Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

 
VÍDEOS Vídeos
 
Héroes: un padre extraordinario Héroes: un padre extraordinario

José era alguien de una gran lealtad, la cual demostró con su actitud y acciones.

 
Programa especial de Navidad en TVE Programa especial de Navidad en TVE

Celebración de Navidad evangélica, desde la Iglesia Evangélica Bautista Buen Pastor, en Madrid.

 
Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia

Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.

 
 
Síguenos en Ivoox
Síguenos en YouTube y en Vimeo
 
 
RECOMENDACIONES
 
PATROCINADORES
 

 
AEE
PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
 

Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.