El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
De nosotros depende si queremos escuchar la canción de Dios o si dejamos que nuestro corazón desfallezca en silencio.
Todas las personas buscan y quieren disfrutar del amor, pero el problema comienza cuando se busca en el lugar equivocado, de la manera equivocada, y con la motivación equivocada.
Lucha por reencontrar el amor. Acúnalo de nuevo, mécelo al son de una misma nana.
Es todo muy disparatado, solo perdiendo el juicio tendríamos esa conducta.
¿Qué ha ocurrido con todos aquellos compromisos tan fuertes en torno a la projimidad, al amor al prójimo, que se sitúa en el centro del Evangelio de la gracia y de la misericordia de Dios?
Hemos de admitir que el que Dios profesa al ser humano es un amor no merecido. Si le amamos, es porque Él nos amó primero. El de Él hacia nosotros es un amor no merecido.
— Con el tiempo sabréis que los tres amores, si son verdaderos, no se excluyen mutuamente, sino que se manifiestan a un tiempo.
Cada vez nos sorprende más el hecho de pasar toda la vida junto a la misma persona cuando se habla del matrimonio. La sorpresa, sin embargo, no puede ocultar nuestros anhelos.
Maeztu escribe sobre tres mitos literarios españoles. Tres formas de concebir el amor. Sólo quienes viven el amor con semejante fuerza son capaces de olvidarse de sí mismos.
“Y para todo esto ¿quién es suficiente?”, se dijo a sí mismo.
En los brazos de la cruz hay acogida para todos y capacidad de perdón. La cruz como símbolo de amor incondicional, aunque sin olvidar nunca el sufrimiento que costó al propio Hijo de Dios.
La necesidad de ser amados siempre ha estado inscrita en nosotros.
El cine captó el horror de un conflicto, que lejos de exaltar los grandes ideales, mostró la podredumbre humana.
Quiero recordarme a mí misma y a todos vosotros el modo de amar a alguien difícil, del mismo modo que nos ama Dios a nosotros.
Un virus raro ha atacado a vuestro hijo que le hace soñar cosas y que según parece es altamente contagioso.
No son acciones realizadas como meras “obras de caridad”; tampoco son obras para incrementar el número de “adeptos” a nuestras iglesias, sino obras que nacen de un corazón amante del Jesús de los Evangelios.
Nunca está de más meditar en esta paráfrasis de uno de los capítulos más conocidos de la Biblia, 1 Corintios 13.
John Harper renunció a su propia vida para que otros pudieran ser salvos.
Nunca nos tocó nada… miento, creo que tuvimos mucha suerte, porque tuvimos el mejor premio posible. Tener una familia numerosa y que permanezca unida.
En ausencia del amor todo tiene fecha de caducidad.
Las cosas que edificamos sobre anhelos egoístas y con una conciencia carente de sentido, con el tiempo se vuelven banales y molestas. Nos incomodan hasta que desaparecen.
Tal ‘primer amor’ no es el mero sentimiento humano que genera historias románticas, poemas, novelas; y que, a menudo, termina en profundos dolores, separaciones, malos tratos y hasta crímenes y suicidios.
Hemos de saber que Dios no solo cuida de sus hijos, también cuida de su creación y así exige a los seres humanos que cuidemos de los animales que también son creación suya.
Si Dios fuese interesado dejaría de ser ilimitado. Se duele con todo lo malo que puede ocurrirle al ser humano y se alegra con todo lo bueno que le sucede.
Si, como decía Agustín, ante todo somos seres que aman, eso es algo que nos expone de formas inimaginables.
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