El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El himno es un eco de la certeza de salvación que tiene el que ha puesto su fe en el sacrificio de Jesús en la cruz.
No decimos que Dios sea nuestro bombero para emergencias. Él es nuestro Salvador, y también es el que llena los vacíos de lo que carecemos en nuestra vida.
Del sufrimiento propio sólo son plenamente conscientes el que lo padece y Dios.
El tema es un hermoso canto a la confianza en Dios en medio de las dificultades.
Ya no escribimos cartas y menos a mano. Ya no nos damos el lujo de sentarnos en un banco de un jardín y comenzar una conversación con alguien que está a nuestro lado.
La cristiandad nombra a Cristo pero no le conoce. Cree en el proselitismo forzado, en la supremacía social. Descansa en sus fuerzas y no en Cristo.
El deseo de un estado islámico en Indonesia ha existido desde el nacimiento de la nación.
La fidelidad de Dios es real y se muestra aún en los momentos de desolación.
Me dan miedo los que se declaran poseedores de la verdad absoluta en materia de interpretación cristiana. Porque son inquisidores potenciales.
El himno expresa cómo la cercanía de Dios permite sobreponerse a las mayores desgracias porque El es realmente el que puede otorgar descanso y paz.
El paisaje político-religioso de Arabia Saudí está cambiando. El carismático príncipe Mohamed Bin Salmán está decidido a modernizar su país e incluso habla de un cambio hacia un islam más “moderado”.
Aún hay versiones de Don Quijote de La Mancha que suprimen el pasaje, cuyo texto dice: “Las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente, no tienen méritos ni valen nada”.
Una medio sonrisa tristemente real.
Nos protegemos con un caparazón de fe, pero aún existe una inquietud que tiende a llamar a la puerta.
El Padre conoce nuestras necesidades incluso mejor que nosotros mismos.
La eternidad no significa un tiempo inacabable, sino otra cosa distinta, difícil de definir por el entendimiento humano.
El artificio literario consigue entrar a las capas más profundas de una mente persecutoria patológica en la persona de un niño trastornado, aun cuando sepamos muy bien que esta fiebre de intolerancia era experimentada por colectividades azuzadas por los peores impulsos asesinos como parte de los conflictos surgidos por diferir en las creencias.
Se hace urgente una iglesia dialogante, porque, como se sabe, el diálogo es el fundamento de la paz.
“Por las matemáticas y las ciencias particulares sé que es indiscutible que Dios tiene que existir, pero no me lo creo”, decía el pintor.
En el evento organizado por las iglesias evangélicas portuguesas y el evangelista Franklin Graham, más de 1.900 personas “han tomado una decisión por Cristo”.
A los cristianos los humillan en los aeropuertos, donde les registran como si fueran delincuentes o traficantes y les equiparan con terroristas.
Hoy se cumplen 23 años de la trágica muerte. El documental “Montage Of Heck” desmitificó su figura, mostrando su lado más íntimo y solitario.
Solo así entendemos como esos discípulos que estaban atemorizados cobraron fuerza, vigor y esperanza, porque comprendieron que la palabra era verdadera, que su resurrección era más que necesaria: era la esperanza frente a la vida y a la muerte.
Dios nunca se desilusiona con las preguntas que hay en nuestro corazón. Él está a nuestro lado.
Hay ciertas líneas rojas que nuestro compromiso cristiano, evangélico, no nos debería permitir cruzar.
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