Los Mundiales de Humanoides 2026 fueron entretenidos, pero mostraron corrientes culturales más profundas: la concentración del poder tecnológico, la aceleración de la guerra autónoma y la soledad que hace que la compañía artificial parezca plausible.
Niños jugando con robots en China. / [link]Jacky Yu[/link]
Estoy seguro de que muchos de vosotros, al igual que yo, habéis visto con una mezcla de asombro y diversión las imágenes de los recientes Juegos Mundiales de Humanoides celebrados en Pekín. Asombro ante la sofisticación de los robots y entretenimiento por sus limitaciones.
[ads_google]div-gpt-ad-1623832500134-0[/ads_google]
Esta contradicción quedó plasmada de forma muy elocuente en el hecho de que un robot cruzara la línea de meta de una carrera de 100 metros por delante del récord de Usain Bolt, para luego caerse y estrellarse (tal y como estaba previsto) contra una barrera, ¡de una forma muy poco propia de Bolt! [1]
Parece que se ha dedicado más esfuerzo a que las máquinas alcancen velocidad que a frenarlas tras la línea de meta.
Más de 2.000 robots de 666 equipos (¡suponemos que el número es una coincidencia!) de 16 países compitieron en 51 pruebas de los Juegos. [2]
Además del récord de Bolt, también se batió el récord de los 400 m, y chocar contra una barrera tras una carrera no fue, ni mucho menos, el peor fallo técnico. Como dice un artículo: “En sus intentos por correr, practicar kickboxing y, en última instancia, superar a los humanos, las máquinas humanoides futuristas se estrellaron contra barreras, cayeron de cabeza y entraron en combustión espontánea”. [3]
Los Juegos plantean algunas cuestiones importantes. A nuestra diversión y asombro se suma un tercer sentimiento: la ansiedad.
Estas máquinas no solo despiertan admiración, sino también una sutil inquietud sobre el rumbo del poder tecnológico. Hay tres ámbitos que me parecen especialmente preocupantes.
El dominio de China en este ámbito
Los Juegos solo se han celebrado dos veces, ambas en China. De los 666 equipos participantes, 641 (el 96,2 %) procedían de China. Los dos robots que batieron récords eran chinos.
Esta es solo una de las muchas muestras de que China se ha convertido en una gran potencia mundial y seguirá creciendo como tal.
La desconfianza de las potencias occidentales hacia China es un tema recurrente en las noticias, pero, incluso dejando de lado esas preocupaciones, la idea de que cualquier nación pueda tener un dominio tan absoluto en cualquier sector resulta preocupante.
Lo mismo podría decirse del dominio de EE. UU. en inteligencia artificial y servicios de Internet.
Preocupación por los soldados robot
Más de una persona me ha comentado el aspecto militar de los robots que desfilaban en la ceremonia de inauguración, preguntándose si se podrían desarrollar soldados robot.
La realidad es que los robots ya participan en la guerra. No se trata de robots con forma humana como los de los Juegos, sino de drones autónomos y vehículos terrestres no tripulados. [4]
Esta semana, las Naciones Unidas y la Cruz Roja han lanzado conjuntamente un llamamiento urgente para alcanzar un acuerdo internacional sobre las normas que regulen las armas autónomas letales. [5]
El hecho de que la inteligencia artificial pueda tomar la decisión de matar a personas es profundamente inquietante, y el hecho de que la tecnología se haya adelantado a la elaboración de normas resulta preocupante.
Los Juegos plantean interrogantes a la sociedad
Dado que la mayoría de los robots están diseñados para maximizar la eficacia en una única tarea —lo que, por lo general, implica que no tienen forma humana—, cabría preguntarse por qué las empresas también están invirtiendo tanto dinero en la creación de robots humanoides.
La respuesta obvia podría ser que se prevé que exista un mercado significativo para los robots de compañía, capaces de ofrecer amistad, realizar tareas de cuidado y proporcionar satisfacción sexual.
Los robots humanoides son un elemento habitual de la ciencia ficción, tanto en clave humorística —pensemos en Kryton, de la longeva serie de ciencia ficción Red Dwarf, o en Linda, de la reciente serie de la BBC Ann Droid— como en tono serio —como el comandante Data en Star Trek: La nueva generación, o las conmovedoras y estimulantes interpretaciones de Robin Williams en El hombre del bicentenario (1999) y de Haley Joel Osment en A.I.: Inteligencia Artificial (2001).
Pero ahora parece que los robots humanoides podrían convertirse pronto en una realidad científica. Las preguntas que se plantean a la sociedad son muchas.
¿Por qué tenemos una sociedad en la que la idea de los robots humanoides de compañía parece plausible y en la que podrían tener un mercado más allá de un nicho reducido? ¿Por qué hay tanta gente que vive sola y se siente sola?
¿Puede un robot —por muy realista que sea— sustituir alguna vez a un amigo o familiar que nos quiera? La viabilidad de los robots de compañía no es una cuestión tecnológica, sino sociológica: ¿qué tipo de sociedad genera esa demanda?
Los cristianos podrían plantearse una pregunta más profunda: si nuestra relación más profunda y satisfactoria de todas se encuentra en la comunión con Dios, ¿qué revela la idea de la compañía de los robots sobre la condición espiritual de nuestra sociedad?
También abundan las cuestiones éticas, tanto sobre el futuro de la Inteligencia Artificial (especialmente su seguridad, si podría llegar a alcanzar una sensibilidad similar a la humana, si podría convertirse en una amenaza para la vida humana y si sustituirá a demasiados puestos de trabajo humanos) como sobre el uso de recursos tan importantes (dinero, energía y elementos de tierras raras) en los robots, cuando muchas personas en todo el mundo viven en la pobreza.
Este no es el momento ni el lugar para explorar estas cuestiones, aunque incluiré más abajo enlaces a recursos de Christianity in Society relacionados con estos temas y sospecho que volveré sobre algunos de ellos en el futuro.
En este artículo, simplemente quiero poner de relieve estas cuestiones y ofrecer tres sugerencias sobre cómo pueden responder los cristianos.
En primer lugar, como siempre, debemos orar
Cuando aumenta la ansiedad por el futuro, debemos acudir al Señor, que es soberano sobre la historia y tiene nuestro futuro en sus manos. Cuando valoramos compras y reflexionamos sobre nuestro propio uso de la IA, necesitamos sabiduría. Cuando tenemos dudas sobre el bienestar de nuestra sociedad, necesitamos que el Señor nos guíe en nuestra respuesta.
También debemos orar para que los líderes mundiales presten atención a las advertencias sobre las armas autónomas y las implicaciones de la IA para el empleo.
En segundo lugar, debemos establecer límites a nuestro propio uso de la IA
Hay usos inofensivos y legítimos —como ayuda para la investigación, resumen, corrección de pruebas o edición— y formas de interactuar con ella que son menos saludables, especialmente si se convierte en un asesor de confianza para asuntos personales o en una fuente de consuelo cuando necesitamos un amigo.
En tercer lugar, debemos invertir en las amistades
No hay nada que pueda sustituir a un amigo que te acompañe más estrechamente que un hermano (Proverbios 18:24). Alguien que esté contigo en las buenas y en las malas, para escucharte y aconsejarte, e incluso para llamarte la atención cuando te equivocas.
Ser ese tipo de amigo para los demás es algo maravilloso. A través de las amistades podemos compartir la verdad y el amor de Cristo tanto con cristianos como con no cristianos.
El reto es que esto requiere tiempo —nuestro bien más preciado—, pero las recompensas y el potencial eterno son inmensos.
Los Juegos Mundiales de Humanoides fueron entretenidos, pero también pusieron de manifiesto corrientes culturales más profundas: la concentración del poder tecnológico, la aceleración de la guerra autónoma y la soledad que hace que la compañía artificial parezca plausible.
Los cristianos no debemos temer estos avances, porque Dios es soberano sobre la historia. Pero tampoco debemos ser ingenuos.
Al orar por sabiduría, establecer límites saludables en nuestro propio uso de la IA e invertir en amistades humanas auténticas, podemos encarnar un camino mejor que honre la dignidad de las personas creadas a imagen de Dios.
Como cristianos, no debemos temer a los robots porque Dios es soberano, pero tampoco debemos coquetear con ellos porque los peligros son reales. En cambio, podemos ser para alguien ese amigo que ningún robot podrá ser jamás de verdad y, además, ayudar a otros a encontrar a su mejor Amigo en Cristo.
¿Deberían preocuparse los cristianos por la IA? (Charla de David Glass en inglés)
Personas, no programas: respuesta a Richard Dawkins sobre la conciencia en la IA (Andy Witherall, en inglés)
¿Somos solo simios desnudos? El Homo sapiens entre otras especies (Paul Coulter, en inglés)
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
1. https://www.bbc.co.uk/news/videos/cnvlyqlql33o
2. https://www.reuters.com/world/asia-pacific/robots-can-outrun-humans-can-they-plug-cable-2026-08-23/
5. https://news.un.org/en/story/2026/08/1168196
La década en resumen: teología, con José Hutter
La conmemoración de la Reforma, las tensiones en torno a la interpretación bíblica de la sexualidad o el crecimiento de las iglesias en Asia o África son algunos de los temas de la década que analizamos.
Intervalos: Disfruten de la luz
Estudiamos el fenómeno de la luz partiendo de varios detalles del milagro de la vista en Marcos 8:24, en el que Jesús nos ayuda a comprender nuestra necesidad de ver la realidad claramente.
2020, año del Brexit
Causas del triunfo de Boris Johnson y del Brexit; y sus consecuencias para la Unión Europea y la agenda globalista. Una entrevista a César Vidal.
7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo
Analizamos las noticias más relevantes de la semana.
Min19: Infancia, familia e iglesias
Algunas imágenes del primer congreso protestante sobre ministerios con la infancia y la familia, celebrado en Madrid.
X Encuentro de Literatura Cristiana
Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.
Idea2019, en fotos
Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.
Héroes: un padre extraordinario
José era alguien de una gran lealtad, la cual demostró con su actitud y acciones.
Programa especial de Navidad en TVE
Celebración de Navidad evangélica, desde la Iglesia Evangélica Bautista Buen Pastor, en Madrid.
Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia
Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.
Si quieres comentar o