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¿Iglesias o paraiglesias?

RUBÉN GÓMEZ 29 DE AGOSTO DE 2014 22:00 h

Lo he dicho en el pasado y lo vuelvo a repetir ahora: tenemos demasiados campamentos, demasiadas conferencias, demasiados talleres, demasiados retiros, demasiados eventos especiales. Y no es que estas cosas estén mal; todo lo contrario. Es el abuso el que provoca un efecto contrario al deseado.

Los grupos paraeclesiales, que originalmente surgieron para apoyar a las iglesias locales en proyectos y ministerios que éstas por sí solas difícilmente podían llevar a cabo, han terminado en algunos casos nutriéndose en exceso de los miembros de las iglesias y esquilmando los recursos humanos que legítimamente deberían encontrar su cauce en el ministerio cotidiano de sus congregaciones.

Este boom de reuniones especiales de todo tipo está dando lugar a una nueva clase de creyentes: personas que sienten que han de convertirse una y otra vez, consagrarse, reconsagrarse y requeteconsagrarse, salir al frente para responder al llamamiento de turno, sea el que sea. Personas que se habitúan a vivir en una burbuja de excepcionalidad que poco o nada tiene que ver con las dificultades y demandas del testimonio cristiano diario en el mundo real. Estas personas, en lugar de madurar viven en una búsqueda permanente de experiencias, de sensaciones nuevas. Para ellas no existen los valles, sólo las montañas, y acaban convirtiéndose en picaflores.

La situación me recuerda a aquellos jóvenes que se pasan la vida estudiando, haciendo grados, posgrados, cursillos, seminarios, jornadas, simposios, conferencias, pero que a los treinta y tantos años todavía no saben lo que es trabajar en la vida real (y no me refiero al drama de la falta de trabajo en las sociedades modernas).

Algo así ocurre con no pocos cristianos: se pasan la vida de evento en evento, preparándose, buscando (no se sabe muy bien qué), pero son incapaces de afrontar la vida y el ministerio comunitario de su iglesia. Saben lo que ocurre con los cristianos de Abisinia, apadrinan niños en Bangladés, hacen viajes evangelísticos a Pernambuco, son expertos en mil materias, pero no saben lo que le pasa al hermano o a la hermana de 80 años con quienes comparten banco de vez en cuando en la iglesia, a los que están solos, a los enfermos crónicos, a los tristes y deprimidos. Sí, todos estos están a su alrededor, pero ellos no los ven o, peor aún, no los quieren ver; no vaya a ser que la realidad haga estallar la burbuja en la que viven.

Prefieren ver y escuchar al último experto en ministerios juveniles, evangelización, alabanza o lo que sea. Lo que está fuera, incluso lejos, mola. Aquellos que no vemos cada día son estupendos. La alabanza, bárbara. Las enseñanzas, magníficas. Pero luego, ¡ay, luego! Hay que regresar a nuestra iglesia. Menos mal que dentro de tres semanas podremos volver a acudir a un macroencuentro de no sé qué, organizado por no sé quién y que se va a celebrar no sé dónde… ¿verdad?

Y en medio de toda esta inflación de convocatorias y de idas y venidas, la que sale perdiendo es la iglesia local. Así, la congregación se convierte en “lo de siempre”, lo aburrido, lo rutinario. ¿Quién va a querer “aguantar” al hermano Pepe, el predicador, o al pastor de tantos años, cuando puede escuchar a ese otro líder tan conocido y tan “ungido” que en un fin de semana nos va a enseñar cómo ser superhéroes de la fe? ¿Por qué conformarse con el grupito de alabanza y los himnos de cada domingo cuando podemos asistir al concierto de ese pedazo de banda tan famosa que ha grabado tantos discos (y que, dicho sea de paso, cobra una pasta por cada actuación)? ¿Cómo no cambiar el estudio bíblico tan manido de cada semana por un ciclo de conferencias impartido por la flor y nata del nuevo star system evangélico?

Lo he dicho en el pasado y lo vuelvo a repetir ahora: cuando en una iglesia cristiana el pastor, los líderes, los jóvenes, etc. pasan casi más tiempo fuera de ella que en ella, es que algo no anda bien. No tendremos cristianos maduros y un movimiento evangélico sólido hasta que no prioricemos y fortalezcamos el ministerio de las iglesias locales. Sin las congregaciones locales, todo el edificio se viene abajo. Sin los pastores anónimos que se dedican a la enseñanza y cuidado de los miembros de su iglesia, no hay futuro posible. Sin los creyentes esforzados que dan testimonio, luchan, ríen y lloran con sus hermanos en la fe en el contexto de sus respectivas congregaciones, todo lo demás huelga.

Debemos recobrar una perspectiva equilibrada entre lo eclesial y lo paraeclesial; incluso, si se me apura, entre lo local y lo denominacional e interdenominacional. Hay muchas razones por las que esto debería ser así, pero la más importante es que la iglesia es el proyecto de Jesús. Y en el marco de la iglesia local es donde los recursos, talentos y dones encuentran su hábitat natural. Bueno es que queramos compartir nuestro ministerio con el conjunto del Cuerpo de Cristo, si el Señor nos llama a ello, o que aunemos fuerzas con otros cristianos para emprender ambiciosos proyectos conjuntos, pero sin perder de vista la importancia capital de la congregación de creyentes de la que formamos parte. Es ahí donde se libran las batallas, donde se sirve de verdad, donde se mantiene encendida la antorcha de la fe, donde aprendemos a ser discípulos y a convivir, donde se ve la diferencia entre los hacedores de la Palabra y los que solamente son oidores, picoteadores.

En suma, edifiquemos desde la base. Levantemos iglesias, no paraiglesias. Reconozcamos pastores, no figuras. Creemos cristianos de verdad, no espectadores. Anhelemos alcanzar la madurez, no un utópico y contraproducente estado de permanente euforia espiritual que al final no conduce a nada, salvo a la insatisfacción y la frustración.

Parece que no me hacen mucho caso, pero yo insistiré…

Rubén Gómez - Pastor, autor y traductor - España


 

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COMENTARIOS

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Victoria
11/02/2015
10:17 h
23
 
Pedro: Tu esposición tristemente tiene mucho peso porque es la parte negativa que viven las congregaciones hoy tristemente. La reflexión sería preguntarse por qué se busca tanta distracción para "sujetar" la membresía joven. Tal vez no se practica el discipulado, una enseñanza viva que entusiasme al joven al conocimiento profundo bíblico, no se promueve la hermenéutica ni la exégesis bíblica para conocer la verdad. No se pone a funcionar a nadie, no hay testimonio personal a fin de conocernos...
 
Respondiendo a Victoria

ramon lopez peralta
01/09/2015
17:43 h
24
 
Y YO también insistiré porque llevas mas razón que un SANTO,me adhiero a tu sentir porque la vida cristiana es en el marco de la iglesia local como hacia el apóstol que mas habla de la iglesia pero se vive un cristianismo falso cuando lon que tú dices se da y se da mucho y muchos LOCAMENTE VAN DETRAS DE LO NUEVO EN UN COMEZON DE OIR DE CANTANTES ..EN LAS IGLESIAS NO TENEMOS TAL COSTUMBRE DIRIA EL APOSTOL PABLO. (moderado)
 
Respondiendo a ramon lopez peralta

mnehoda
21/12/2014
15:39 h
22
 
Aplaudo el contenido de esta excelente reflexión; ya que, como pastor que soy, compruebo una y otra vez la importancia de estar involucrados en la propia iglesia local, la de todas las semanas, con cultos excelentes y otros, no tanto; con reuniones maravillosas y otras, no tanto; con un espíritu renovado y otras veces, lo de siempre, lo habitual. Como en casa; no necesitamos un show para sentirnos a gusto en nuestro propio hogar. Y es cierto que hay responsabilidad por ambas partes.
 
Respondiendo a mnehoda

PUERTO MADERO
09/12/2014
23:44 h
21
 
Es como cuando vamos al cine a ver una película y lloramos con el drama que nos muestran y nos emocionamos pero no tenemos comunión en nuestra familia. Se buscan las manifestaciones del Espíritu y emociones increíbles cuando la vida del cristiano es el todos los días, en nuestra familia y sensibles con el otro real. Creo que tiene que ver con lo que nos vende la sociedad en la que vivimos.. Se pierde el enfoque que es Jesús, quien ordena toda nuestra vida.
 
Respondiendo a PUERTO MADERO

marco
30/10/2014
05:02 h
20
 
pastor Ruben es bueno separar todas estas actividades, unas nocivas otras edificantes, despues a que cristianos congregantes es dado, y finalmente aclarar que los pastores son formados a hacen iglesias, numeros en escala ascendente, y los cristianos a discipular cristianos y hacer cristianos , sabemos que en todo esto jesucristo ampliamente busco al pecador y al necesitado, que es el principio que en la iglesia, en la para iglesia en los laicos y en todo el mundo cristiano sea obedecido
 
Respondiendo a marco

gerardo cruz
25/10/2014
16:01 h
19
 
Estimado Pastor R.Gomez ..estoy totalmente de acuerdo en su apreciación del estado de la iglesia,es verdad.Pero Ud.no analiza, por que pasa esto?, creo en mi humilde apreciación,se ha olvidado de decir que la iglesia evangélica le ha dado la espaldas a Dios y a las escrituras, hoy desde las denominaciones, pastores,concilios,uniones,etc,le han dado la espalda a la sana doctrina, hoy en los púlpitos no se expone las escrituras, no se expone la doctrina, no se nutre a la congregación.
 
Respondiendo a gerardo cruz

A.I.M.
27/09/2014
20:54 h
18
 
Gran artículo. Gracias y bendiciones.
 
Respondiendo a A.I.M.

Lau
21/09/2014
23:14 h
17
 
aunque me gusta el artículo, creo que como siempre, la cuestión está en el EQUILIBRIO, y aprender a trabajar y vivir en sujeción. Si alguno de ustedes es pastor, y sus jóvenes no cuentan con usted y su familia/iglesia a la hora de ir de un lado para el otro, deberían sentarse a charlar con ellos y hablarles de la importancia de trabajar juntos, unánimes, unidos, en sujeción, en amor y con VISIÓN, porque el hombre sin visión perece y sin amor está hueco.
 
Respondiendo a Lau

Outofplace
03/09/2014
21:05 h
16
 
Coincido. pero como joven también veo iglesias donde el joven esta condenado a sentarse en un banco sin darle mas participación que la de la escucha. El ministrar, el compartir esta restringido a aquellos con mas experiencia. Cuantos pastores se acercaron a los jovenes a preguntar que querian cambiar en la iglesia? Que necesidades veian? Como se sentian? si con ellos no se cuenta, ellos no contaran con la iglesia.
 
Respondiendo a Outofplace

Israel
03/09/2014
08:38 h
15
 
Los principales responsables de este desastre, sois los pastores. Hace décadas que optáis por el vaciado de la Iglesia, en vez del respaldo de la madurez de los hermanos, prefiriendo una renovación de la membresía, que la re-estructuración lógica tras el crecimiento que dones espirituales y ACCIÓN DIRECTA DEL ESPÍRITU SANTO produce indefectiblemente. Sabéis? Hace lustros que nadie me para por la calle para decirme: 'sonrie, Jesús te ama' No queréis ni que prediquemos el Nombre de JesuCristo.
 
Respondiendo a Israel

Junior Rodríguez
01/09/2014
20:45 h
14
 
Desde Maracaibo, Venezuela. Concreto, directo, real y edificante artículo que debería de ser estimado como una obra exhortativa para las iglesia del Señor, en especial, aquellas que son coherentes con la descripción del mensaje a la iglesia de Sardis (Ap. 3:1-6). La iglesia que tiene fama, pero está muerta. Bendiciones al escritor.
 
Respondiendo a Junior Rodríguez

Karidad
01/09/2014
10:30 h
13
 
Aplaudo el artículo... Harta estoy de congresos, harta de conciertos, harta de macroreuniones, harta de que la iglesias local quede en el último rincón y los lugares sobre las grandes plataformas cada vez se valoren más, harta de que vengan desde fuera a levantar nuevos congresos buscando mover los sentimientos de la juventud... Sigue insistiendo, Rubén, sigue insistiendo hay jóvenes que valoran tus palabras y a los que les haces recordar lo reconfortante que es un beso, un abrazo y hasta una visita para la sra. María de 80 años de edad. La iglesia local es vital para aprender a vivir la vida cristiana.
 
Respondiendo a Karidad

Sonia Torres
01/09/2014
10:30 h
12
 
Muy Muy Interesante Reflexion , gracias por abrir un poco mas nuestra mente...
 
Respondiendo a Sonia Torres

Pedro Garcia Morata
01/09/2014
10:37 h
11
 
Bueno, este articulo estaría genial si se acercara a la realidad, pero ya puestos, querido hermano espero que aceptes mi réplica. Primero, las iglesias en España engordan hacia adentro importando un bledo el barrio y la gente donde se mueven. Segundo, los pastores en lineas generales dejan muchisimo que desear, en principio porque tratan a los miembros como borregos, y hoy por hoy, en el siglo XXI...eso no se lleva. Tercero, los pastores hoy no son siervos, son servidos, los demás somos sus criados y con suerte, sus empleados, porque hoy les ha dado a todos con que tienen que ser empresarios, y sus empleados, los miembros de su iglesia, que si no hacen lo que les dicen, 'están mal espirit
 
Respondiendo a Pedro Garcia Morata

Monica
31/08/2014
20:29 h
10
 
Y si nos persiguen como está ocurriendo en Irak, Siria, Nigeria, etc. ¿cuantos seguirian firmes en la fe? Eso me da temor
 
Respondiendo a Monica

Gabriel Garrido (Arg.)
31/08/2014
20:29 h
9
 
Hermano, por estas cosas es que le doy gracias al Señor de haber nacido y crecido en una pequeña congregación, donde desde antes de bautizarme, mis pastores nos instaban a comprometernos con la obra local, en distintos aspectos y cada tanto, como no, asistir a alguna conferencia, pero sin desviar o desatender nuestro esfuerzo en las actividades de la congregación y una vez bautizados poder dar el 100%, entrenados y listos a evangelizar en mi ciudad. Desgraciadamente, el consumismo, también se enfoca en estas áreas, buscando en el 'shoping evangelista' alguna 'cosilla nueva'. Muy acertado su articulo y deseo de todo corazón que la juventud de hoy pueda saber entender el versículo que insta a
 
Respondiendo a Gabriel Garrido (Arg.)

Alejandro Ortiz
31/08/2014
20:29 h
8
 
Excelente articulo. Dios lo bendiga Rubén Gómez, saludos desde Colombia
 
Respondiendo a Alejandro Ortiz

Pablo
31/08/2014
20:29 h
7
 
Es una reflexión interesante. Es cierto. Justo hoy leía en la Biblia (traducción de Jerusalén): Procalma la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Justo hoy me llamó la atención la forma en que se expresa cuando dice: 'se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades'.
 
Respondiendo a Pablo

miky05
31/08/2014
20:29 h
6
 
Políticamente incorrecto pero buenísimo gracias por estas verdades tan bien dichas
 
Respondiendo a miky05

Pr. Nicolás García
31/08/2014
20:29 h
5
 
Muy buen artículo.
 
Respondiendo a Pr. Nicolás García

Estela Herrera
31/08/2014
20:29 h
4
 
Muy acertado a la realidad que se esta viviendo.
 
Respondiendo a Estela Herrera

Rosa
31/08/2014
20:29 h
3
 
excelente artículo... yo estuve en la Iglesia desde niña aunque me aparté por muchísimos años, apenas he regresado al Señor y he encontrado tantas cosas tan diferentes en el mundo cristiano.... como los pastores estrella, los salmistas que ganan Grammys y hacen conciertos... yo no quiero ser vulnerable a esto, quiero mantener la mirada en Cristo, yo conocí a un Dios vivo y real, no a una imagen creada a gusto de los consumidores para atraer espectadores... me sorprende todo esta novedad dentro del pueblo que dice ser cristiano... adulteran el evangelio, no es el mismo que yo conocí varias décadas... Dios le bendiga grandemente!!!
 
Respondiendo a Rosa

Wololo...
31/08/2014
20:29 h
2
 
Creo que el autor comete un pequeño error y es ligar la idea de que los jóvenes, que son los que mas asisten a esta clase de encuentros, luego no se involucran en la iglesia. Pero la realidad es distinta. Son los jóvenes los que generalmente se involucran mas, los que gastan mas tiempo, los que hacen mas cosas y suelen ser las personas mayores, las que no van a los eventos para eclesiales, los que no se involucran y luego mas se quejan. Por eso es normal que los jóvenes disfruten estos eventos, porque se juntan con otros jóvenes que pasan por la misma situación.
 
Respondiendo a Wololo...

Beni.
31/08/2014
20:29 h
1
 
Cuanta razón tienes Rubén, me recuerdas a las enseñanzas que recibí de mi pastor José Pino, por muchos años. El tenía un sentir parecido al tuyo y así lo enseño en la iglesia hasta que partió con el Señor. Shalom!!!
 



 
 
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