“
El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era” (Paul Valery, ensayista y poeta francés)
Llega la revolución del e-learning
2.015 está a la vuelta de la esquina y, sin embargo, la evolución tecnológica hará que tan sólo dentro de unos pocos años, la forma en la que educamos y aprendemos haya cambiado radicalmente.
En ese escenario, los alumnos de educación infantil de cualquier centro en España se especializarán en trabajos que todavía no existen y utilizarán a diario tecnología que, en muchos casos, aun hoy a tres años vista, puede que no haya sido siquiera inventada.
Es un escenario complejo y requerirá de una total adaptación a este nuevo medio por parte de los centros, los docentes, los padres y de muchos de los modelos educativos que, a día de hoy, parecen indiscutibles.
Diariamente un profesional español de perfil medio recibe unos 150 mensajes e impactos originados por otras personas, mediante las diferentes plataformas tecnológicas actuales. En 2015 serán más de 350 impactos diarios los que recibirá nuestro querido profesor, y un alto porcentaje de ellos serán estímulos generados por la propia tecnología en primera persona, sin intervención de un ser humano, de una forma totalmente autónoma. Todos coincidimos en compartir que, muy posiblemente, hoy no podríamos asumir tal cantidad de estímulos e información: nuestros hijos lo hacen.
Decía el prestigioso gurú y conferenciante, experto en
e-learning, Marc Prensky:
“Los alumnos han cambiado de forma radical; ya no son las personas para las cuales ha sido diseñado nuestro sistema educativo”. Creo que no podemos estar más de acuerdo con él. Ese escenario es ya real, pero se hará más evidente en muy pocos años, y esa brecha creada entre un sistema educativo anquilosado y unos
alumnos 2.0 crecerá exponencialmente en los próximos años, hasta el punto de que el sistema educativo actual, tal y como lo concebimos, carecerá completamente de sentido.
Nativos digitales
Pronto los nativos digitales, nacidos a partir de 1985, vertebrarán una nueva sociedad en la que se creará una ruptura generacional como jamás antes en la historia de la humanidad había ocurrido, y nunca en un espacio de tiempo tan breve, y vamos a ver cómo, durante muchos años, convivirán dos generaciones: los hijos del
Baby Boom y los nativos digitales. Sólo nos separarán treinta años: seremos tan cercanos, pero muy distantes a la vez.
El nativo digital responde y aprende de estímulos que sus predecesores ni siquiera logran comprender; evoluciona rápido, no comprende el concepto de la tecnología como la generación anterior, ya que para él la tecnología no existe, la tecnología “es”, nació con ella. Los nativos digitales son más rápidos, más creativos, más abiertos e interactúan de una manera muy diferente a las generaciones anteriores. Hablamos de una generación que no observa y aprende; simplemente participa, comparte, interactúa.
Vamos a conocer una generación que vivirá la mayor parte de su vida bajo el concepto de “
conexión total”, conectividad entre los individuos, conectividad en internet. Y también en un escenario muy cercano desarrollará la conectividad de la persona con las máquinas inteligentes de su entorno. Es una generación que nunca comprenderá qué es un teléfono: el primer terminal de comunicación que tendrá en sus manos, y posiblemente a muy temprana edad, será un avanzado dispositivo tipo
smart-phone o una tablet, donde la comunicación que va a realizar no se parecerá mucho a nuestro querido “
Hola, soy Edu. Feliz Navidad” que, aunque nos llegue al corazón, para esta nueva generación de nativos digitales tendrá mucho que ver con las limitaciones actuales del mundo en que vivimos.
La revolución del e-learning 2.0 llegará a los colegios de nuestros hijos, que vivirán una reestructuración similar a la que internet ha vivido con las nuevas tecnologías y la aparición de la web 2.0. El alumno no será un receptor pasivo del mensaje sino que interactuará con él, cambiando el rol del educador y haciéndose partícipe de la comunicación, que dejará de ser un canal unidireccional para convertirse en un nuevo medio, que incentiva y estimula el alto rendimiento intelectual y revoluciona el mensaje del aprendizaje.
Un nuevo profesor: Internet
El lugar natural de un profesor pasará a ser el de un inmigrante frente a sus alumnos, que ya desde muy temprana edad serán expertos en tecnologías y podrán manifestar un rol de relativa superioridad en el uso de las herramientas técnicas más comunes en el entorno escolar, y que para ellos serán tan sencillas y accesibles como complicadas para nuestros maestros.
El concepto de exposición y aprendizaje escolar realizando dos o tres preguntas diarias a un mentor cambiará radicalmente con el aprendizaje digital; cientos de preguntas al día a través de un motor de búsqueda en internet, que sacian y retroalimentan la inteligencia y ansias de información del alumno, forzándole a un crecimiento intelectual nunca antes experimentado.
A día de hoy se realizan tres billones de búsquedas en Google al día. En 2.015 se estima que serán cerca de nueve billones de búsquedas diarias de información.
La principal reflexión que podemos extraer es que el modelo tradicional educativo, el modelo “broadcasting” desaparece; lo importante es la conversación, aprender interactuando y no observando, y estos cambios exigirán un cambio formativo sin precedentes del personal docente y al que todos nos debemos de preparar.
El guía de la información y aprendizaje de un alumno no será su profesor, será
internet; el profesor ejercerá un rol de
moderador en ese aprendizaje entre el alumno y su medio natural: la red. Conceptos como los libros de texto, cuadernos de trabajo, no sólo no existirán sino que carecerán de toda lógica y será muy difícil defender su necesidad en los próximos diez o quince años.
La generación anterior frente y el nuevo escenario
Somos los primeros en tener hijos nativos digitales y, por lo tanto, carecemos de referencias y experiencias personales válidas que nos puedan orientar en esta situación. El modelo anterior no sirve, necesitamos encontrar y crear nuestras propias referencias personales que, previsiblemente, creen un nuevo modelo, incipiente, que sea validado y pueda ser orientativo y adaptado por las generaciones venideras.
El modelo familiar debería pasar de ser “protector y represor” ante los estímulos tecnológicos, hacia un modelo que favorezca el estímulo hacia las nuevas tecnologías, abierto y participativo. La familia debe ayudar en esa labor de intermediación en la información que recibe, moderando y relativizando los contenidos,
ayudando a consumir información con un punto de vista crítico, forzando a equilibrar el tiempo físico y digital, buscando un equilibrio emocional y moral en el uso de las nuevas tecnologías, y adaptándonos nosotros mismos, sus progenitores, a un medio que ya hoy en día está cambiando el mundo.
El nuevo rol de los centros de enseñanza
La escuela va a pasar a ser una comunidad colaborativa, que potencia y modera el aprendizaje, dentro de un ecosistema de información que aprende y comparte elementos, interactúa y mantiene en un mismo rol al alumno y profesor.
La escuela del siglo que viene traspasa los límites fijos y lleva el aprendizaje a un concepto 24x7, en el que el alumno recibe estímulos, interactúa, comparte y aprende, dentro y fuera de las aulas por igual, los siete días de la semana y a todas horas. La educación no se circunscribe a un espacio físico cerrado, la escuela es una red social de personas que se interrelacionan unas con otras en cualquier momento. La escuela no es un lugar, es un sistema accesible desde cualquier lugar y desde múltiples soportes tecnológicos a la vez, y ya se conoce como “Aula Abierta Digital”.
Se acerca un tiempo fascinante, donde las graves deficiencias educativas actuales habrán desaparecido. Intentemos no desaparecer con ellas por no querer entender esta nueva especie, los nativos digitales.
Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña – Empresario de Telecomunicaciones y Ocio - España
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