domingo, 13 de septiembre de 2026   inicia sesión o regístrate
 
Protestante Digital

 
 

Recordando a los mártires

El Pastor Michée (Burkina Faso) perdió a su padre; Deborah y Nathalie también perdieron a sus seres queridos a manos de los extremistas. En memoria de Filibert, Abel y Thomas.

ROSTROS DE LA PERSECUCIóN AUTOR 651/Puertas_Abiertas 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026 10:00 h

«¡Escucha esto! Miles de cristianos están siendo asesinados en toda África. Nosotros hablamos de ello. ¿Y tú?».



[ads_google]div-gpt-ad-1623832500134-0[/ads_google]



Mientras habla, el Pastor Michée sostiene una foto muy querida. Es una de las dos únicas que tiene para recordar a su padre.



Michée tiene un gran deseo de que se conozca la historia de su padre para despertar al mundo ante lo que los cristianos están viviendo en Burkina Faso (país nº16 en la Lista Mundial de la Persecución 2026), y para alzar la voz contra la violencia que soportan los cristianos en el África subsahariana



 



«El pueblo fue atacado»



«Nunca olvidaré aquella llamada. Cambió mi vida». 



El Pastor Michée mueve su cabeza al recordar aquella noche.



«Estaba en la cama cuando me llegó un mensaje de un amigo. “Han atacado el pueblo hoy”, me dijo.



Me derrumbé.



Traté de llamar a mi padre, pero no hubo manera. Así que llamé a mi hermana pequeña y ella contestó. 



"Estamos en el monte", lloraba. "Ni siquiera sabemos adónde ir." 



Entonces me contó que mi padre fue esposado delante de ella y que no sabía si sobreviviría. Las lágrimas brotaron de mis ojos y en mi corazón sentí un dolor profundo. No supe qué decir». 





La razón del ataque: su fe



El ataque al pueblo del Pastor Michée resultó especialmente devastador porque, hasta entonces, los miembros de la comunidad habían vivido en armonía con los de su alrededor.



«Antes del ataque, el pueblo era como un pequeño paraíso para nosotros», recuerda Michée. «Había alegría y un ambiente tranquilo. La iglesia, que había comenzado con una sola persona, había crecido. En el momento del ataque tenía casi 600 miembros incluyendo niños, así que prácticamente todos los habitantes del pueblo eran cristianos. Estábamos orgullosos de adorar a Dios. Había un grupo étnico llamado Fulani viviendo con nosotros. Estábamos juntos como si fuéramos la misma familia: solíamos tomar el té y jugar al fútbol juntos». 



Pero el «pequeño paraíso» no duró. «En cierto momento, empezaron a llegar al pueblo fulani desconocidos y armados», dice Michée. «Estos (militantes extremistas) reunían a la gente y le decían que tenían un mensaje para ellos.



Poco a poco, nos dimos cuenta de que los fulani autóctonos con los que convivíamos empezaron también a llevar armas, aunque las escondían. Ese fue el comienzo de las tensiones, porque la confianza que habíamos construido se estaba quebrando poco a poco».



 



«Reconocí a mi padre por los zapatos»



«El día del ataque, estos [militantes extremistas fulani] enviaron primero espías al pueblo para comprobar dónde estaban los aldeanos», recuerda Michée.



«Luego llamaron a los terroristas y, en un abrir y cerrar de ojos, más de cien de ellos entraron en el pueblo. Su plan era capturar a la gente y matar a todos los varones que vivían allí. Si te cogían, te esposaban por la espalda. Había otro grupo encargado de perseguir a los animales, y un tercero para prender fuego a las casas».



De inmediato, la gente comenzó a dispersarse. «Algunos tuvieron la suerte de escapar», asegura Michée. «Pero a los que estaban esposados los llevaron a la iglesia con los ojos vendados. Los metieron dentro y los fusilaron a todos. 



31 personas murieron ese día. Veinticinco en la iglesia, entre ellas mi padre y mis hermanos. Otras cuatro murieron en otro lugar. Las mujeres y los niños se dispersaron por el monte».



El Pastor Michée intentó ir al pueblo a la mañana siguiente, pero el ejército no dejaba entrar a nadie. Un amigo militar le llamó para decirle: «Tu padre fue una de las víctimas». Le envió una foto para comprobarlo. 



«Reconocí a mi padre porque hacía poco que se había comprado unos zapatos y los llevaba puestos», dice Michée. «También pude identificarle por la ropa».





El daño no acaba con los asesinatos 



Pero ese día hubo más de 31 víctimas. 



«No solo los hombres fueron víctimas», explica Michée. «Las mujeres lo fueron también, porque los hombres que les daban esperanza y se ocupaban de sus necesidades ya no estaban. 



El objetivo era destruir el futuro del pueblo. Destrozaron todas nuestras casas. Todo fue quemado. Se llevaron nuestras pertenencias y nuestros animales. No nos quedó nada».



Michée asegura que la destrucción no fue solo material.



«El plan era sabotear la adoración a Dios, desanimar a los cristianos en su fe», afirma. «El pueblo tenía una iglesia muy sólida. Era un lugar bendecido, y eso despertó los celos del enemigo y le llevó a querer destruir la fe de nuestro pueblo en Dios». 



 



Testimonios de testigos directos



Nathalie y Deborah estaban entre las 25 mujeres que ese día quedaron viudas. También fueron testigos directos del ataque a su pueblo. 



Nathalie



«Vi a dos personas en una motocicleta viniendo hacia nuestra casa. Se pararon en la puerta y les dijeron a mis hijos que me pidieran que saliera a hablar. Pero yo les urgí a que saltaran por la pared. 



Fui directamente a la iglesia, me arrodillé y empecé a orar: "Dios, si Tú eres verdadero, haz que estos terroristas abandonen nuestro pueblo". Estaba temblando. 



De repente, la puerta se abrió y cuando miré, eran los terroristas. Dijeron: "No tengáis miedo, salid”. 



Salí y fue entonces cuando vi a los hombres formados junto a la iglesia. Un terrorista me preguntó: "¿Así que estabas orando a tu Dios?". Respondí: "Sí". Y preguntó: "¿Ha respondido tu Dios a tu oración?". Respondí: "Sí, creo que lo hará". Y se rieron. 



Después, fui a esconderme en un pequeño huerto no muy lejos de mi casa. Me tumbé boca abajo y observé. Los terroristas seguían trayendo gente a la iglesia. 



Al caer la oscuridad, oí un ruido: "¡Boom!". En ese momento dispararon a los hombres. Luego los extremistas dispararon al aire y se marcharon en sus motos.



Me levanté y dije: "Jesús, Tú me has guardado y no me ha pasado nada. Voy a mi hogar". Cuando llegué, toda la casa estaba ardiendo.



Decidí recoger lo poco que quedaba. Pero los terroristas volvieron, así que corrí al huerto y me tumbé de nuevo. Usaban linternas y pasaban no muy lejos de mí. Pasé toda la noche en allí tirada, boca abajo. Al amanecer, cogieron sus motos y se fueron.



No vi a ninguno de mis hijos, así que decidí ir a un pueblo cercano a buscarlos. Los encontré con algunos de mi pueblo. Cuando volvimos, pregunté a los que habían recogido los cuerpos, y me dijeron que mi marido era una de las personas que habían sido fusiladas.



Fue muy difícil de soportar. Los terroristas se llevaron todo lo que teníamos y nuestra casa fue quemada. ¿Cómo iba a cuidar de mis hijos? Hubo momentos en que no podía parar de llorar». 



Deborah



«Mi marido Abel desapareció en el ataque.



Ese día yo quería ir al pueblo a comprar harina. De camino, vi a unos jóvenes corriendo y pregunté: "¿Qué pasa?". Dijeron: "El pueblo está siendo atacado, los militantes fulani están atacando". Di media vuelta y eché a correr hacia mi casa para alertar a mi marido.



Pero los terroristas ya estaban allí. Así que entré, me arrodillé y empecé a orar: "Señor, por favor, sálvanos a nuestros hombres".



Entonces un militante extremista fulani se puso en la puerta y dijo: "Mujer, sal". Pero yo no salí, así que se cansó de llamarme y se fue.



Cuando se fue, salí de la casa, corrí hasta un maizal y me tumbé hasta que oscureció. Otro hombre también vino a esconderse allí y me dijo que corriera, que él también correría para salvar su vida. Fuimos rápidamente en dirección a un pueblo cercano y, cuando estaba a punto de entrar, oí los disparos. Dije: "Nuestros maridos no van a sobrevivir", y me eché a llorar. Entramos en el pueblo y pasamos allí la noche.



No me llevé nada: nuestras pertenencias, la ropa de los niños, todo fue quemado, y nos robaron todo nuestro ganado. Oraba a Dios para que nos ayudara.



Al día siguiente volvimos a nuestro pueblo. Y las personas que habían enterrado a los hombres me comunicaron la muerte de mi marido. Entonces fue cuando lloré.



Desde que mi esposo murió, he pasado por muchas dificultades para encontrar suficiente comida para mí y mis hijos. Él se ocupaba de nosotros, pero ahora todo recae sobre mí. ¿Cómo voy a ocuparme yo de todo?». 





«¿Por qué ha permitido Dios que esto ocurra?»



Tras recibir la formación ante el trauma, el Pastor Michée se dio cuenta de que muchas personas de su comunidad también necesitaban ayuda.



En los días posteriores al ataque, Michée comenzó a procesar todo el horror de lo sucedido. Pero fue la muerte de su padre Filibert lo que más le perseguía. 



«Intentaba imaginar cómo murió mi padre. ¿Cuál habría sido su última oración por nosotros antes de morir? Me preguntaba: "¿Por qué no fui capaz de ir a salvar la vida de mis padres?"



Eso tuvo un impacto muy negativo en mi fe. Me decía a mí mismo: "¿Por qué ha permitido Dios que esto ocurra? ¿Por qué no salvó a mi padre, a mis hermanos y a mis tíos?"».



Pronto, en lo único que podía pensar era en la venganza. 



«Quería alistarme como Voluntario para la Defensa del país, para defenderme y vengar a los míos», cuenta Michée. «Me dije: "Dios no nos ha defendido. De lo contrario, mi padre no habría muerto". Para mí, esa era la prueba de que Dios nos había fallado.



«La oración para mí ya no tenía sentido. Pero como pastor, me sentía obligado a orar. Solo pronunciaba palabras, pero por dentro dudaba. Tenía mucha amargura en el corazón».



Su corazón estaba roto y Dios parecía guardar silencio. ¿Cómo iba a seguir adelante? 



Cuando los colaboradores locales se enteraron del ataque al pueblo del Pastor Michée, fueron junto a los supervivientes y les ofrecieron ayuda de emergencia y atención postraumática a los que cargaban con heridas emocionales. A Michée le invitaron a participar en una formación así. 



«La sesión de atención postraumática cambió mi vida», asegura. «Algo que me ayudó mucho fue compartir las historias personales. Eso me alivió de verdad. Tuve la oportunidad de llorar al contar mi testimonio, y sentí que me liberaba de la amargura que llevaba dentro. Un trauma sin tratar es contagioso. El trauma que estaba viviendo estuvo a punto de destruir mi fe en Dios, mi ministerio y hasta la relación con mi familia. Pero después de esta ayuda, mi relación con Dios se renovó. Pensaba que me había abandonado, pero gracias a la formación pude ver que Dios tiene aún mucho más amor por mí de lo que yo creía. Volví a encontrar esperanza en Dios».



El ataque a su pueblo estuvo a punto de costarle a Michée todo lo que más quería. Pero Dios no guardaba silencio: la atención postraumática le mostró que Jesús estuvo a su lado en cada paso del camino, llorando con él y sosteniéndole.



«Estaba muy enfadado con Dios, conmigo mismo y con todos los que me rodeaban. Pero ese enfado desapareció», dice Michée.



«Me faltaba perdón y tenía en mente la venganza. Todo eso se fue. Tenía miedo, y cada vez que oía un disparo me estresaba. Gracias a la formación, todo eso ha cambiado. He sido renovado». 



 



La sanación de corazones y almas



Tras recibir la formación ante el trauma, el Pastor Michée se dio cuenta de que muchas personas de su comunidad también necesitaban ayuda. 



«Hay un gran número de personas que sufren trauma sin saberlo», explica. «Esos síntomas siguen teniendo repercusiones en sus vidas. Muchos han dejado de ir a la iglesia. Sentí que tienen una necesidad urgente de esta ayuda que yo recibí».



El Pastor Michée ofrece ahora atención postraumática a dieciséis personas de su pueblo, entre ellas varias viudas. «Muchas de ellas no esperaban este milagro que les aguardaba», dice.



«Algunas llegaron pensando que recibirían ayuda material. Pero con el poder del Espíritu Santo, muchas descubrieron que necesitaban algo más preciado que lo material: la sanación de sus corazones y sus almas.He visto muchos corazones sanados. Y creo que el proceso de sanación sigue su curso y acabará por eliminar por completo su trauma».



 



«La atención postraumática nos dio fuerza, valor y sanación»



Nathalie 



«A través de Michée, recibimos formación ante el trauma. Vinieron a darnos paz en el corazón. La atención postraumática me dio mucha fuerza. Lo que más recuerdo es que cuando algo malo te pasa y lo guardas dentro, en el corazón, acaba en sufrimiento. Aprendimos que debes compartir tu dolor interior con otras personas, eso te ayuda. Al final de la formación, nuestros corazones quedaron libres. Ya no me pregunto por qué Dios ha permitido que esto ocurra. 



La organización también nos dio comida. Cuando recibimos ese apoyo práctico, me sentí mejor. Cuidar de mis hijos era el mayor reto para mí».



Deborah



«La formación ante el trauma fue muy útil para encontrar la paz conmigo misma. Encontré fuerzas para seguir adelante en la vida. Cuando estábamos en dificultades, no teníamos a nadie con quien desahogarnos. Así que la formación con Michée nos dio fuerza, valor y sanación. Cuando estás enfermo y no tienes medicinas, es difícil curarse. Pero si tienes medicinas, te curas. Así también, la formación con Michée fue realmente una buena medicina. Ahora mismo, estoy curada. No tengo ninguna amargura en el corazón y lo pongo todo en manos de Dios». 



 



«Siguen existiendo amenazas» 



Aunque gran parte de la comunidad ha vuelto para reconstruir sus hogares y sus vidas, siguen en riesgo. «Hoy seguimos sintiendo que no estamos del todo seguros, porque todavía existen amenazas», comparte Michée. «A veces esas personas (los terroristas) pasan por aquí, incluso cerca del pueblo».



Pero a pesar de estos temores, su fe permanece. «Mi esperanza es que muchos sigan manteniéndose firmes en su fe. Pasar por tiempos difíciles no significa que Dios nos haya abandonado», continúa Michée.



«Dios es fiel. Y su Palabra nos dice que, sea cual sea la situación que atravesemos, Dios está con nosotros. Así que, en tiempos de desesperación, sufrimiento y dificultad, Dios está a nuestro lado. Dios nos sigue amando. Jesús dijo que, porque Él sufrió, nosotros también sufriremos. Y todos los sufrimientos que enfrentamos hoy estaban previstos en la palabra de Dios».



 



Recordando a los mártires 



Pastor Michée



«Mi padre era valiente: nunca he visto a nadie tan valiente. Fue la segunda persona en convertirse al cristianismo en el pueblo. Estaba profundamente comprometido con su fe. Amaba a su mujer y a nosotros, sus hijos. Era sabio, un hombre de palabra. También era compositor de canciones. Todos se alegraban cuando cantaba, y sentían la presencia de Dios. Así es como me gustaría que se le recordara, porque estaba muy entregado a adorar a Dios.



En la última conversación que tuve con mi padre, me dijo: "Haz de tu ministerio tu vida. No cedas a las distracciones ni a lo fácil; abraza lo que es difícil".



Me dijo: "Te traspaso la responsabilidad de tus hermanos. Hoy puedo decir que he cumplido mi parte, ahora te toca a ti cuidar de la familia." Me bendijo enormemente ese día». 



Nathalie



Mi difunto marido estaba entregado al servicio a Dios y siempre tenía prisa por ir a la iglesia. Amaba adorar y solía cantar en la iglesia. Una de sus canciones favoritas era: «Oremos a Jesucristo para tener fe». Y era un buen proveedor. Se ocupaba muy bien de mí y de mis hijos. No nos faltaba nada. Era una persona muy buena. 



Deborah



Mi marido me amaba a mí y a mis hijos. Se ocupaba de mí. Nunca nos faltó comida ni ganado. Había mucho amor y él estaba entregado a adorar a Dios. Siempre iba a la iglesia y allí tocaba la batería. Hoy, cuando voy a la iglesia y veo al que toca la batería, se me saltan las lágrimas. Lo que no puedo olvidar es el amor que había entre nosotros y todo lo que él hacía por mí. Su muerte me duele mucho.



 



Honrar a los que ya no están 



Hay algo más que impulsa al Pastor Michée en su ministerio: el recuerdo de su padre, sus hermanos y los demás miembros de su comunidad que perdieron la vida aquel día. Esa foto tan preciada que sostenía es un recordatorio físico de lo que les fue arrebatado, y de lo que merece ser conmemorado. 



«Quisiera que honráramos a los que perdimos en el ataque: nuestros padres, madres, hermanos e hijos», dice el Pastor Michée. «Como cristianos, creemos en la vida eterna. Están muertos, pero resucitarán, como Jesús. Murieron en el poderoso nombre de Jesús y serán recompensados como merecen. Y por eso debemos honrarlos. 



Su muerte puede compararse con la cosecha. Si cosechas, recoges el grano y los tallos quedan para convertirse en abono. La muerte de un cristiano es similar. Mueres, pero tu sangre y tu cuerpo se convierten en abono para los que están vivos, porque refuerza y multiplica nuestra fe. No han muerto en vano.



Damos gracias a Dios por lo que ha hecho. Se llevó a los nuestros y los puso a Su lado en el cielo. Los nuestros murieron como creyentes firmes, y le pedimos a Dios que nos ayude a tener esa misma fe, adorando a Jesús. Y cuando muramos, que Él nos conceda la vida eterna.



A pesar de lo que me ha ocurrido a mí y a los míos, esperaré en la gracia de Dios. Oro para que mi pueblo sea liberado, consolado y restaurado». 



 



Detener la violencia e impulsar la regeneración



La historia del Pastor Michée es impactante y desgarradora, pero lamentablemente no es un caso aislado.



Solo el año pasado, al menos 4491 cristianos fueron asesinados por su fe en el África subsahariana. Una media de 12 personas al día, un padre o una madre, un hijo o una hija, un miembro de nuestra familia en la Iglesia.



«Estamos levantando la voz y hablando de ello», dice el Pastor Michée. «¿Os unís a nosotros?».



 



Firma y comparte



Si aún no has firmado la petición Levántate África, todavía estás a tiempo de ayudar a alcanzar el objetivo global de 1 millón de firmas para presentar a los gobiernos nacionales, la UE y la ONU.



Puedes firmar hoy en puertasabiertas.org/levantate. Y si ya la has firmado, ¡compártela! El plazo acaba el 2 de noviembre.



*Nombre e imágenes reales de las víctimas y supervivientes de la persecución violenta en el África subsahariana.



Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.


 

 


0
COMENTARIOS

    Si quieres comentar o

 



 
 
ESTAS EN: - - - Recordando a los mártires
 
 
AUDIOS Audios
 
La década en resumen: teología, con José Hutter La década en resumen: teología, con José Hutter

La conmemoración de la Reforma, las tensiones en torno a la interpretación bíblica de la sexualidad o el crecimiento de las iglesias en Asia o África son algunos de los temas de la década que analizamos.

 
Intervalos: Disfruten de la luz Intervalos: Disfruten de la luz

Estudiamos el fenómeno de la luz partiendo de varios detalles del milagro de la vista en Marcos 8:24, en el que Jesús nos ayuda a comprender nuestra necesidad de ver la realidad claramente.

 
2020, año del Brexit 2020, año del Brexit

Causas del triunfo de Boris Johnson y del Brexit; y sus consecuencias para la Unión Europea y la agenda globalista. Una entrevista a César Vidal.

 
7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo 7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo

Analizamos las noticias más relevantes de la semana.

 
FOTOS Fotos
 
Min19: Infancia, familia e iglesias Min19: Infancia, familia e iglesias

Algunas imágenes del primer congreso protestante sobre ministerios con la infancia y la familia, celebrado en Madrid.

 
X Encuentro de Literatura Cristiana X Encuentro de Literatura Cristiana

Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.

 
Idea2019, en fotos Idea2019, en fotos

Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.

 
VÍDEOS Vídeos
 
Héroes: un padre extraordinario Héroes: un padre extraordinario

José era alguien de una gran lealtad, la cual demostró con su actitud y acciones.

 
Programa especial de Navidad en TVE Programa especial de Navidad en TVE

Celebración de Navidad evangélica, desde la Iglesia Evangélica Bautista Buen Pastor, en Madrid.

 
Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia

Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.

 
 
Síguenos en Ivoox
Síguenos en YouTube y en Vimeo
 
 
RECOMENDACIONES
 
PATROCINADORES
 

 
AEE
PROTESTANTE DIGITAL FORMA PARTE DE LA: Alianza Evangélica Española
MIEMBRO DE: Evangelical European Alliance (EEA) y World Evangelical Alliance (WEA)
 

Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.