El 9 de diciembre del 2009 comenté en PROTESTANTE DIGITAL el segundo libro de Miguel Ángel Moreno, LA VIDRIERA CARMESÍ. El primero lo tituló PEONES CIEGOS y el tercero PRAEMORTIS. Su cuarta y última novela, LA ZARZA DE TRES ESPINAS
[1], es una novela de aventuras ambientada en la España de finales del siglo XVI.
En correspondencia personal el autor confiesa que son evidentes las influencias de Cervantes, Unamuno, Alejandro Dumas y otros maestros de la literatura.
Cuando traté EL MANUSCRITO CARMESÍ dije que Moreno escribe una prosa espléndida, con dominio del lenguaje y de los conceptos.
El protestantismo español tiene en éste joven escritor un valor literario de premio, un autor cuajado, formado, serio, para quien la novela, por lo que ha publicado hasta ahora, es algo abierto, flexible, valiente exploradora de los territorios escondidos en el ser humano.
El brillante crítico literario inglés Paul Johnson, autor de LOS INTELECTUALES (447 páginas), concibe la novela histórica como una forma atrevida de ver y juzgar la vida. Por su parte, el Premio Nobel turco Orhan Panuk afirma que “en los últimos cincuenta años todo aquél que ha demostrado interés en la literatura y quiere expresarse, lo hace a través de la novela”.
Miguel Ángel Moreno satisface a Johnson y a Panuk. Brillante estilista, Moreno redime su amor por la novela a golpe de palabras y de finura lingüística. Su literatura es modelo del lenguaje. Lo difícil en la novela es saber inventar y Moreno hace gala de una imaginación prodigiosa.
Miguel Ángel Moreno es licenciado en Filología Hispánica, también actor teatral. Después de todo, la literatura y el teatro son hermanos gemelos. El actor interpreta lo que el autor ha escrito. En estos momentos imparte clases sobre técnicas literarias e introducción a la literatura creativa.
Puede hacerlo.
En LA ZARZA DE TRES PICOS ha creado una formidable historia en la que se estremece la Europa que no sabe adónde va y una zona mediterránea en permanente agitación.
Moreno es un maestro en el manejo de los personajes, esa parte tan difícil en la acción de una novela. Los principales caracteres de la fábula son Lucas Belmonte, Alonso Márquez, Margarita Valle, Beatrice, Jacobo, Lázaro Montesino, el fraile “Quirmiz”, Selim ben Ihzmad, Kamal y otros secundarios.
Lucas y Belmonte eran amigos desde niños. Margarita, de gran belleza, tanta que los varones que la miraban quedaban hipnotizados, era coqueta, frívola, ambiciosa. Alonso estaba perdidamente enamorado de ella, pero Margarita prefirió contraer matrimonio con Lucas y Alonso lo hizo con Beatrice, una napolitana que conoció durante su estancia en Italia.
Moreno describe a Lucas Belmonte como un hombre idealista, creyente probado. Los turcos, debilitados tras la batalla de Lepanto, continuaban siendo un peligro para la cristiandad de aquellos siglos. La Iglesia católica llama a guerra y Lucas se alista voluntario. Margarita teme por él. Mantiene una entrevista con Alonso, en la que descubre parte de sus encantos y le promete que si acompaña a Lucas a la guerra se entregará a él. Alonso lo hace, tal era su obsesión por el cuerpo de Margarita, y desafía todas las consecuencias. Cuando regresa de la batalla contra los turcos reclama a Margarita el premio prometido. La maquiavélica esposa de Belmonte responde que de lo hablado, nada.
En primeras páginas de la novela Miguel Ángel Moreno dibuja con tinta negra a Jacobo Balius, prior en Salamanca, consejero para mal de Margarita, hombre enredador, cuyo único objetivo era conseguir la plaza del Maestro General que había muerto.
Donde más se acentúa la presencia de Cervantes en el libro de Moreno es en el episodio de la nave berberisca que aborda el Gorgón, buque donde viajaban los católicos que su Iglesia enviaba a matar turcos, entre los que se encontraban Lucas Belmonte y Alonso Márquez.
En este asalto aparecen personajes que protagonizan hechos singulares: El capitán Lázaro Montesinos, el fraile “Quirmiz”, el temible Selim ben Ihzmad, su hermano menor Kamal.
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Con este material humano y otros caracteres de segunda fila, Miguel Ángel Moreno construye una novela apasionante, escrita con una prosa ya calificada de espléndida. Poco a poco, a medida que van surgiendo los personajes y las situaciones, los relatos se fijan, se ordenan y se plantean según las exigencias de la novela histórica.
El lector de Moreno notará una significativa diferencia entre sus novelas anteriores y esta: la ausencia aquí de un vocabulario evangélico, muy presente en su anterior largo trabajo, LA VIDRIERA CARMESÍ. Allí los personajes hablan y actúan al estilo de una iglesia evangélica. En LA ZARZA DE TRES ESPINAS, no. Excepto en el largo enfrentamiento entre el catolicismo e islam, clave del libro, la religión está ausente en la última entrega de Moreno. Hay, sí, algunas ráfagas de espiritualidad, la fe de Lucas Belmonte, la cura milagrosa de Kamal, las oraciones estilo protestante cuando Lucas queda solo en la habitación.
Miguel Ángel Moreno no nos propone en esta ocasión una novela evangélica. Es una novela que trata un conflicto religioso del siglo XVI,novela histórica que informa, instruye, deleita. Lejos de oponerse al realismo, como imagina a menudo una crítica miope, el último bello libro de Miguel Ángel Moreno constituye un largo fragmento de lo cotidiano, las relaciones entre lo que describe y la realidad que vivimos.
[1] La zarza de tres espinas, Miguel Ángel Moreno, Ediciones Noufront, Santa Joaquina de Vedruna, 7; 43800 Valls (Tarragona) teléfono 977-603337.
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