Un escritor tangerino, Ramón Buenaventura, evoca Tánger; otro tangerino que también escribe, Tomás Ramírez, lo cuenta, lo pesa y lo mide, nos lo hace vivir.
Estamos ante un libro sobresaliente, brillante, superior. Los adjetivos se empequeñecen ante la grandeza de la obra. La crítica literaria a este hermoso libro, por mucho que se recurra a la síntesis, no cabe en un artículo de esta dimensión. Para ofrecer una panorámica medianamente completa al trabajo de Ramírez sería preciso comentar cada uno de sus quince capítulos.
Dicen que Mao Tse Tung dijo que quien no esté dispuesto a investigar que no hable. Tampoco escriba. El investigador debe ser el fotógrafo de lo que narra. Sus observaciones y conclusiones han de representar exactamente los hechos ocurridos y contarlos.
Tomás Ramírez ha realizado aquí un exhaustivo trabajo de investigación. Con una incomparable capacidad para informar con la misma facilidad con que entretiene. Su prosa, sencilla y limpia, transparente, nos descubre las grandezas y las intimidades de esa ciudad única que fue y sigue siendo Tánger, al otro lado del estrecho de Gibraltar, a un tiro de piedra de Tarifa. Sólo un tangerino como Ramírez, aunque nacido en Alcazarquivir, con categoría de historiador concienzudo, puede llevarnos a través de los cielos de la bella población y descubrirnos secretos de siglos.
Ignacio Alcarraz escribe un corto prólogo al libro. Aún cuando se manifiesta poco generoso, he de decirlo, dedica un párrafo al contenido general de la obra en el que afirma que el lector hallará aquí “tal abundancia de datos e información sobre la vida de Tánger, que a veces resultará abrumado, aunque sin la sensación de agobio que podía preverse si no se tratara de materia tan subyugante y cautivadora. Todo resulta atractivo en su lectura, y es fácil quedar prendado por la precisión del texto y lo sugestivo de la materia tratada”.
Correcto. Bien dicho. Por su parte, el autor aclara que la intención de la obra es ofrecer al lector una visión completa de Tánger, desde la época primigenia, mítica, histórica e intrahistórica hasta la independencia de Marruecos en 1956 y algo después.
En una confesión absolutamente sincera y espontánea, Ramírez advierte: “En este libro –sin pretensión alguna- he querido mostrar, a modo de un “barrido” cinematográfico, mi visión un tanto particular de la capital Diplomática en su aspecto más cercano a nosotros los españoles. Los que hemos nacido o residido en ese querido país que es Marruecos –principalmente en Tánger- nos congratulamos por haber tenido esa suerte. Tánger fue una ciudad abierta. Una ciudad poliédrica, con mil y una caras. Con mil y un cristales de colores donde cada “quisque” podía ver la ciudad como quisiera. Tánger, como ciudad, fue un mito para cada tangerino. Sus habitantes lo convirtieron en mito. Y ellos, sólo ellos lo conformaron. Hubo tantos Tánger como tangerinos”.
Bello párrafo. De estética sencilla, nostálgica, cautivadora.
A lo largo de casi setecientas páginas Tomás Ramírez cubre todo el continente y el contenido de la que fue ciudad internacional: La historia, la geografía,, el folclore, la cultura, la economía, las razas, las religiones –en este apartado escribe capítulos de gran profundidad-, el calendario, las festividades, la gastronomía, el arte en general, los políticos, los gobernantes que legislaron sobre Tánger, el cuerpo diplomático, las redes de espías, que hicieron de Tánger una ciudad de cine negro, las casas, las calles, las plazas, los barrios árabes y judíos, la vida, sí, la vida, lo que más atrae y lo que más llena del regalo literario que nos hace Ramírez Ortiz.
De todo ese universo tan completo, tan variopinto, quiero destacar, por formación o deformación profesional, el mundo de la literatura. Escritores de fama que visitaron Tánger y quedaron hechizados por su embrujo, y escritores que nacieron y se formaron en la ciudad marroquí.
De éstos últimos formaron parte plumas prestigiosas, reconocidas y admiradas en países fuera de Marruecos. Entre otros: Ángel Vázquez Molina, Carlos y Emilio Sanz de Soto, Juan María López- Aguilar, Ramón Buenaventura, Antonio Lozano, José Enrique Freyro, Ramón Da Cruz, José Luís Delgado, Pepa Vargas, Juana Villanueva, quien destacó más como pintora que como escritora.
De los escritores famosos que visitaron Tánger o pasaron temporadas en la ciudad sobresalen Jacinto Verdaguer, Pío Baroja, Paul Morand, Jean Genet, Tennessee Williams, Truman Capote, Paul Bowles, Emilio Castelar, Vicente Blasco Ibáñez, Eugenio D´ors, Jacinto Benavente, Wenceslao Fernández Flores, Josefina Carabias, Vicente Alexandre, Federico García Lorca, Luís Cernuda, Eduardo Haro Tecglen, Carmen Laforet, el permanentemente enamorado de Marruecos Juan Goytisolo y otros que forman legión.
El libro de Tomás Ramírez se completa con magníficas ilustraciones y con una exhaustiva documentación.
Una obra positiva, que hace que aprendamos a valorar la importancia y dignidad del antiguo Tingis romano, hoy día una hermosa ciudad a la que bañan las aguas del Atlántico.
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