El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Las denominaciones protestantes se muestran divididas sobre qué hacer con las reuniones presenciales ante la epidemia.
Israel suspende la anexión de zonas de Cisjordania y se normalizan las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Su documento, de alto vuelo bíblico y teológico, cae a tierra y pierde pertinencia y sentido práctico cuando lo aplica al contexto y realidad que vivimos hoy.
El gran pecado de la búsqueda de la uniformidad y el rechazo de la diversidad, está en que, normalmente, esa uniformidad se construye con la prepotencia, la superioridad y el desprecio del diferente.
Más allá de una confrontación política, el movimiento de protestas también plantea un debate en torno al testimonio cristiano en el país.
Las consecuencias del asesinato de George Floyd remarcan la necesidad de un examen moral profundo.
Desde su campaña por la presidencia buscó tocar fibras sensibles y uno de los elementos es el retorno a los principios rectores de una nación supuestamente cristiana.
La Alianza Evangélica Mundial lamenta la muerte violenta de George Floyd como “síntoma de la injusticia racial que continúa existiendo”.
Comentamos la actualidad de la semana, centrada en lo ocurrido en Estados Unidos.
Miles de personas han salido a las calles para denunciar el racismo. También se han producido saqueos y enfrentamientos violentos.
La Fiscalía de Estados Unidos asegura que una tablilla sumeria adquirida por 1,6 millones de dólares no fue comprada de forma legal.
El líder católico respalda la iniciativa interconfesional organizada por una plataforma emiratí con un proyecto ambicioso.
La comisión encargada del documento reconoce esfuerzos por parte del algunos gobiernos y el “deterioro” de la situación en otros casos.
Mientras que el 24% de los adultos del país norteamericano ve su fe reforzada por la situación, solo 2% considera que se ha “debilitado”.
En Corea del Sur, algunas comunidades han comenzado a abrir, mientras que la mayoría de territorios estadounidenses han seguido permitiendo los encuentros.
Cerca de 7 de cada 10 cristianos en el país priorizan las escrituras a la voluntad de la población a la hora de pensar en redactar una ley.
Si a principios de marzo la totalidad de las comunidades mantenía sus encuentros habituales, ahora lo hace una reducida minoría.
Ante la epidemia del Covid-19 y el cierre de muchos lugares de culto, escuchar una predicación en directo sigue siendo lo normal para el 97% de los cristianos en el país.
Un factor del éxito del empresario neoyorquino fue haber sabido reclutar para su causa liderazgos evangélicos que lo respaldaron incondicionalmente.
A pesar de no ser la opción más popular, hasta el 45% de los pastores confirman la presencia de miembros con armas entre sus medidas de protección.
Desentrañar las razones del apoyo de los evangélicos blancos a Trump en las elecciones presidenciales de 2016, es el objetivo del nuevo libro del escriitor John Fea.
Plantea la creación de dos estados, ambos con capital en Jerusalén, así como la anexión israelí de muchos de los territorios en disputa a cambio de fuertes inversiones en Palestina.
Es la primera vez que un presidente estadounidense participa en la Marcha por la Vida.
Fea resume las que considera razones que llevaron a la población evangélica blanca a identificarse con el proyecto de Trump.
Al intercambio de amenazas verbales entre Washington y Teherán le han seguido el asesinato de uno de los principales generales persas y el bombardeo de dos bases en Irak con presencia de tropas estadounidenses.
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