El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
He vuelto a recordar aquel hermoso eslogan y he pensado en lo mucho que deberíamos ponerlo en práctica.
Quizás es que, sin reflexionar mucho sobre ello, estamos viviendo un cristianismo en el error y nuestra vivencia de la espiritualidad cristiana no se adapta a las exigencias del Maestro.
Hoy vivimos un cristianismo que se esconde en el lujo y la apariencia porque sólo busca el éxito y la grandeza.
Aprobaron con nota alta y recibieron el correspondiente diploma que acreditaba que ya estaban preparados para ejercer el liderazgo.
Mientras hay cristianos en todo el mundo sufriendo tantos atropellos, es importante y oportuno que los evangélicos nos preguntemos cómo debemos responder para poder ayudar a fortalecer la iglesia mundial.
Esta mujer tan especial, en tiempos difíciles, y preparada como estaba, tenía mucho coraje, pero la rechazaron por el color de su piel.
Sabemos que a un parche no le interesa llevarse nada, más bien dejar lo máximo, algo difícil de comprender en este mundo donde todo o casi todo se hace por interés.
Necesitamos trabajar en la creación de una contracultura: una nueva escala de valores ayudando y sirviendo a los demás, sin buscar el provecho propio en primer lugar. Una contracultura enfocada en dar y no en recibir, en curar y no en herir.
¿Estás poniendo atención y tiempo para oír la voz de Dios?
¿Cuál fue el mejor momento de Jesús para ayudar a una persona encorvada a enderezarse? La respuesta fue al instante, en aquel ahora.
La autoridad en el Reino de Dios va en consonancia con la capacidad de una persona de servir a los demás.
El sentarse relajadamente a la mesa, no podremos hacerlo mientras haya gritos de auxilio, demandas de ayuda urgente y desesperada.
Aprecié de nuevo otras cosas: que las pruebas se pueden superar, pero lo más importante, que convivo con un montón de gente estupenda, que tienen a Jesús en su corazón, y que por tanto, me puedo encontrar con Él todos los días.
Me encuentro en Kenia, a una hora de la Nairobi. Vine para participar en el Concilio General del Congreso Mundial Menonita.
En algunas iglesias el diaconado es el primer escalón al obispado. En otras, es una institución separada del sacerdocio. El NT enseña que el sacerdocio universal es el eje de la iglesia de Jesucristo.
Para ocuparse en la oración y el ministerio de la Palabra los Doce propusieron elegir a siete varones llenos del Espíritu Santo para servir a las viudas. Así nace como servicio de amor la ‘diaconía’ cristiana.
José fue una herramienta demasiado valiosa que me recuerda lo que tengo que hacer yo.
De vez en cuando deberíamos comprender que Dios usa a personas sencillas que saben que todo depende de Él, y viven dependiendo de Él en todas las circunstancias y en todas las ocasiones.
Cuando solo seguimos a personas, corremos el riesgo de caer en mecanismos sectarios e idolatría. Este libro nos enseña a buscar a Dios.
Un galón dota de mando. Un ministerio no. El ministerio autoriza a servir a los demás.
Este libro nos enseña a pensar más en los demás y no tanto en nuestro provecho personal.
Se oyen hoy voces enfrentadas sobre la ‘obligación de obedecer a las autoridades’ y el ‘derecho a la independencia’. La Biblia enseña que obedecer a los gobernantes es obedecer a Dios.
Nuestro trabajo quedará diluido y, tal vez oculto; pero la Gloria de Dios brillará, es la única que tiene que brillar.
Me fui pensando en cómo, a veces, nos enseñan los que sufren.
México ha sufrido 3 seísmos en un mes, el último, este domingo. La Coalición Evangélica de Respuesta a Emergencias trabaja intensamente en labores de rescate y consolando a las víctimas.
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