El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Desde el libro de Deuteronomio en el Antiguo Testamento hasta la segunda epístola de Pedro en el Nuevo, la Palabra de Dios menciona 89 veces las cartas.
La Biblia concibe la burla como crueldad contra personas inocentes.
Tan tonto como lo creía el eclesiástico no era Don Quijote.
El co-secretario de la Alianza Evangélica Suiza, Andi Bachmann-Roth, afirma que siguen “con preocupación” el nacionalismo cristiano en Estados Unidos, mientras ven crecer movimientos similares en Europa.
Puede que sea el fin de una era, como lo fue para Agustín cuando cayó Roma; o para la generación de la guerra que soportó el terror del nacionalismo alemán, pero aún no es el fin.
La cuestionable decisión del Oficina de Inmigración de detener personas en lugares de culto ha sido vista como una enorme afrenta para las iglesias que llevan décadas defendiendo a las familias que hasta se han refugiado en iglesias consideradas como “santuarios” para ese fin.
En medio de las tensiones, “nuestro papel es mantener unida a la familia evangélica, que la gente siga hablando y orando juntos”, afirma Jan Wessels, co-secretario general de la Alianza Evangélica Europea.
Pero el padre no moría, pasaban las semanas, los meses, y a pesar de tener una salud tan débil, él se mantenía vivo.
En numerosas ocasiones a lo largo de la novela Sancho manifiesta estar dispuesto a dar su vida en defensa de su amo y señor. Pero ante la duquesa se porta como un escudero desleal.
También en el ámbito religioso estos cuatro años serán muy largos y extremadamente complejos.
Atendiendo a la opinión de Torrente Ballester, para quien el discurso de Don Quijote «es una de las mejores piezas de la novela», no quiero privar de ella al lector.
El “motor” y la motivación de los creyentes debía (¡debe!) ser el amor sin el cual no sería posible la “edificación de la Iglesia”.
En estos días de descalabro geopolítico, muchos expresan en el viejo continente el miedo a perder una forma de ver la vida que, curiosamente, recuerda mucho al evangelio.
Algunos círculos evangélicos, dentro y fuera de Estados Unidos, han manifestado su desazón por este manejo discrecional de la cuestión religiosa.
“¡Don tonto! ¡Don tonto!, se lamenta Unamuno. ¡Y cómo te viste tratar, mi loco sublime, por aquél grave varón, cifra y compendio de la verdadera tontería humana!”.
“Estados Unidos debería actuar de acuerdo con las creencias que dice tener”, afirma Ruslan Kukharchuck. “Los cristianos de Europa y EEUU necesitan escucharse y entenderse”, dice el líder de Lausana Europa.
Un líder evangélico ucraniano pide a los europeos que “asuman la responsabilidad principal en la resolución del conflicto”.
Frank Heinrich, de la Alianza Evangélica de Alemania, comparte en una entrevista sus impresiones, y qué le molestó del discurso de Donald Trump.
Con John Winthrop (1588 [nació en enero, depende cómo se cuente]-1649) tenemos a un personaje formidable para estudiar, y una situación social y política digna de estudio.
La burla es el juego de los pequeños cerebros.
El guardar silencio, en algunos casos y sobre algunos temas, es una cuestión más de prudencia que de “no querer mojarse”.
Nada ni nadie quitaba a Don Quijote su convicción del encantamiento. Pero un loco no coordina las ideas con tanta perfección, sean equivocadas o ciertas.
Tengamos cuidado para saber situar nuestros objetivos en la línea de los valores del Maestro y de su programa de acción en su venida al mundo.
A los seguidores de Jesús no se les reconoce por su orientación política, sino por su afiliación al Dios de la paz.
Nuevos datos muestran que la mayoría de países ven a Donald Trump con buenos ojos. Preguntamos a analistas por qué Europa se ve tan aislada ahora y qué implica para las relaciones entre cristianos evangélicos a nivel mundial.
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