El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La sensación de que el cristianismo está perdiendo influencia y los valores morales se están erosionando, genera un temor que puede llevar a apoyar a líderes autoritarios, una retórica agresiva y soluciones simplistas.
Más de 300 personas acudieron a la inauguración, incluidos representantes institucionales y del ámbito evangélico.
El CNEF impulsó hace tres años ‘Stop Abus’ para afrontar abusos sexuales en iglesias, pero cree necesaria una reflexión más amplia sobre cómo los evangélicos definen el concepto de “autoridad”.
Desde Uganda hasta Estados Unidos, a los cristianos les cuesta mucho saber cómo responder al aumento del autoritarismo. Por Bruce Barron.
Dios irrumpió en la historia del pueblo formado y escogido por él, revelándose a la humanidad, respecto de sí mismo y de su obra salvífica por medio de su Hijo Jesucristo.
Cuando el gobierno de una iglesia, se basa en el “señorío” de los pastores, se está menospreciando a los miembros de la iglesia, su libertad y su voluntad y se les está faltando al respeto.
Cada matrimonio es un “huerto cerrado” (Cant.4,12), único, una auténtica creación única, desarrollando un equilibrio único en cada aspecto de la vida conyugal.
Dada su relevancia, merece la pena una aproximación detenida a esta cuestión.
Se otorga como reconocimiento a un carisma sano, lleno de entrega, buena voluntad y sacrificio.
Debería ser obvio, a la luz del testimonio y la enseñanza de Cristo, que la marca del ministerio o liderazgo cristiano es el servicio, y no así la autoridad.
Un estudio novelado de Marcos 5:1-20.
Admirada por unos y odiada por otros, Margaret Thatcher ha logrado hacer historia en el mundo.
Muchos teólogos concluyen que el hombre es líder de la mujer desde “el principio de la creación”, antes incluso de que ella fuera formada.
La nuestra no es la única sociedad que recurre a los expertos, pues ya desde tiempos antiguos otras sociedades elevaron a la categoría máxima a un conjunto de personajes, a los que se envolvió en una aureola de prestigio y hasta de infalibilidad.
Texto publicado en la revista Restauración, en junio de 1981.
Las tres formas tradicionales de organizar y administrar la iglesia pierden actualidad día a día.
En una democracia no se puede gobernar, independientemente de la opinión pública. La búsqueda de consenso y la práctica de persuasión tienen que ser una prioridad para los cristianos que quieran servir a esta sociedad.
Cuando el buscador se interna en las páginas de la Biblia, se ve en un mundo nuevo, que no es un mundo de ideas donde el buscador encuentra información sobre Dios, sino que Dios es el que habla y los hombres escuchan, y suceden cosas increíbles.
Cuando los ancianos predican semana tras semana, año tras año, pero no otorgan oportunidades o no invierten tiempo y esfuerzo en entrenar y capacitar a otros para el ministerio de la Palabra, están fallando en su llamado, que es el de «perfeccionar» y «preparar» a otros que han recibido de Dios el mismo llamado.
La autoridad en el Reino de Dios va en consonancia con la capacidad de una persona de servir a los demás.
En la toma de decisiones en el pueblo de Dios ha de prevalecer más que la democracia, debe imperar un espíritu democrático. La primera tiene que ver con quién decide. En segundo lugar, el término democracia tiene que ver con el cómo de la decisión.
Mientras que la autoridad verdadera se gana, el autoritarismo se impone y es expresión de un complejo de inferioridad.
Voy a intentar resumir lo que el Nuevo Testamento nos tiene que decir sobre la cuestión: ¿Quién manda aquí?
Estos dirigentes tan ambiciosos, nunca dicen basta a lo que obtienen de los miembros. Sus sueños nunca se realizan completos y quieren más. Su prepotencia es tal que humillan al resto.
Dios reclama que nos sujetemos al principio de autoridad, pero no reclama que nos sujetemos sin juicio crítico a todo gobernante que se sienta en el sillón de la autoridad.
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