El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La teoría de la evolución no ha logrado explicar hasta el día de hoy esas grandes diferencias entre el hombre y el mono.
Los poetas y los filósofos que han aprendido de la Biblia se unen para decirnos que en Dios no hay finitud alguna, en Él todo es infinito, como lo es su mismo ser.
La justicia de Dios en la Biblia se extiende a toda la raza humana. No hay que entenderla de modo teórico, sino como una realidad que se aplica a personas de todas las edades y de todas las naciones.
Para aquellos que aceptan la Biblia como Palabra de Dios la inmortalidad no es una esperanza, es una seguridad, algo tan real como la propia respiración cuando hay vida.
Después de Nietzsche, un grupo de teólogos se apunta a la idea de matar a Dios.
Cuando el ateísmo niega a Dios, ¿qué entiende por Dios? Cuando se niega a Dios, sin más, en principio se da por supuesto que Dios existe.
Un recorrido por la historia de pasión, traición y violencia del juez de Israel y la filistea que tomó por esposa.
El misterio es declarado real por todas las religiones, aunque pugnen por definirlo en palabras que escapan a toda definición ante la grandeza de Dios.
Jefté quería hacerse digno de la victoria contra los amonitas haciendo a Dios una promesa que mezclaba la impiedad con la barbarie.
La razón vital, que representa el problema de la existencia, y la razón histórica, que nos remite a las primeras páginas de la Biblia se unen para decirnos que el Creador fue antes que la criatura.
Su historia muestra que Dios escoge también mujeres para la ejecución de sus obras. Mujeres como Débora, segura de sí misma y responsable de su misión.
La autora, Sara Donado, tenía 10 años al escribir esta historia. Es un libro de misterios, algo de romanticismo y muchas aventuras muy bien llevadas en el cerebro de una niña de tan solo 10 años.
Pedro Langa Aguilar comenta el libro de Juan García Biedma, ‘Vida y pensamiento de Juan Antonio Monroy. El Evangelio como luz en la cultura’ publicado por Editorial CLIE.
Sabedlo, señores ateos; si Dios es simple idea, hacia esa idea debéis emprender viaje desde el interior de vuestra alma.
Jael no tuvo a mano pistola, ni le dio a beber veneno, como en las películas, pero supo encontrar otra arma mortífera: una estaca.
En la actualidad, dos tercios de los ocho mil millones de habitantes que tiene la tierra cree en la existencia de Dios.
El autor de la epístola a los Hebreos ensalza la fe de esta mujer singular (Hebreos 11:31), y Santiago pone el énfasis en sus obras al haber recibido a los dos espías (Santiago 2:25).
En los mares de la falsedad sólo existen pescados muertos. Pero la falsedad no oscurece la luz de la verdad que ilumina el pensamiento de Dios.
Poco después de iniciado el viaje, Séfora abandona y regresa a Madián. ¿Por qué?
Según Biedma, Monroy quiso demostrar que la fe evangélica no empobrece la cultura, sino que la enriquece al abrirla al horizonte de lo trascendente.
Queda retratada como una mujer de pasiones ardientes y tumultuosas; ataca por bajo tierra y apela a la astucia para conjurar la tempestad.
Las falsedades sobre Dios continúan siendo de actualidad en pleno siglo XXI.
San Pablo diría que en aquella huida la mujer seguía con la mirada puesta en las cosas que se ven, que son temporales, en lugar de fijarla en las que no se ven, que son eternas.
Todo lo grande es eterno. Tan grandes hechos como los protagonizados por Don Quijote en vida no desaparecieron para siempre en la fosa. Aún vivimos en ellos. Aún morimos con ellos.
Todo ocurrió hace tres mil años, pero también en aquellos tiempos los hombres sabían lo que estaba bien y lo que estaba mal.
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