El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Si Dios pudo hacer florecer la vida del lugar más oscuro de la historia, puede hacer brotar esperanza en cualquier grieta de nuestra historia personal.
Tal vez el mayor milagro es cuando Dios abre un corazón; porque una casa se convierte en altar, una mesa en misión, y una vida común en historia eterna.
¿Cuántas veces el mal no actúa solo, sino acompañado por la pasividad de muchos?
Cuando todo golpea a la vez... la naturaleza, la ausencia, la muerte... aprendemos a distinguir lo esencial, y entonces la invitación no es a ser fuerte, ni a entenderlo todo, sino a refugiarse.
No estamos llamados a interpretar los misterios que reposan en la mente de Dios, sino a encarnar el amor que él ya nos reveló.
Sylvia Earle nos confronta con una pregunta incómoda: ¿Qué estamos haciendo con lo que se nos confió?
La restauración no empieza cuando cambiamos, sino cuando nos rendimos. No necesitamos nuevas estrategias, sino el rostro de Dios.
Hay una confianza profunda al saber que no soy la autora absoluta de mi historia, puedo elegir los colores con los que respondo a cada día, pero no cargo sola con el peso del resultado final.
Cuando miro hacia atrás, veo tu mano amarrando con fuerza mi ser débil a tu lado, y recuerdo tantas cosas, que solo puedo decir que viví sostenida por tu mano.
Este concierto expresó de un modo más que delicioso la alegría, la esperanza y la paz de todos aquellos que permitieron que el Niño de Belén viniera a sus corazones.
Amar sin diferencias no significa ignorar el dolor o fingir armonía, significa dejar que Dios modele nuestra mirada para que en cada persona descubramos un reflejo suyo.
La reflexión no es: ¿Qué soy, zorrillo o tortuga? Sino, ¿qué quiero ser cuando mi corazón esté herido?
Un llamado a sentir, cargar y sanar en tiempos de corazones cansados.
Todo lo que Dios hace por nosotros es por gracia; nada que prometamos podrá comprar lo que Él ya nos regaló en Cristo.
La verdadera grandeza ministerial comienza cuando dejamos de buscar ser vistos y empezamos a ver como Jesús.
Tras una introducción hecha por el propio autor, comienza a mostrarnos uno a uno los cuatro rostros del amor: amabilidad, amistad, pasión amorosa y amor divino.
La luz que trae la fe no es solo espiritual, sino profundamente práctica; ilumina nuestras decisiones, orienta nuestros compromisos y alimenta nuestra mirada sobre el mundo.
La música evangélica sigue renovándose y abarca todos los géneros musicales, en esta ocasión el grupo Saoghal, a través de su estilo con raíces celtas, nos transmite un mensaje de esperanza.
No se trata de abandonar las redes sociales, se trata de volver al centro, de revisar el corazón antes de subir al altar o antes de subir una publicación.
En un mundo que aplaude la apariencia, necesitamos ojos que vean el corazón, lo eterno; porque sin visión espiritual, tomamos decisiones con los ojos cerrados.
¿A quién puedes dar un espacio para descansar hoy?, ¿a quién puedes aliviarle el peso con una palabra, un acto, un abrazo?, ¿quién necesita un “banco” en medio de su dolor?
El futuro puede generar ansiedad o incertidumbre. Pero tan solo se trata de prepararse con fe. Orar no cambia el futuro automáticamente; sin embargo, cambia nuestra manera de enfrentarlo.
Las alas no se heredan, se construyen con lágrimas, fe, tiempo, y coraje.
La vida de Helen Keller nos recuerda que lo eterno, lo espiritual y lo verdadero no depende de los sentidos físicos, sino de una relación viva con Dios.
La Palabra de Dios nos confirma que aprender a vivir la vejez no solo es posible, sino recomendable.
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