El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La nueva definición de “iglesia”, sus nuevos signos, acordes todos ellos con el proceso encarnacional de la humanización, implicaban, entre otras cosas, que se trataba de una comunidad de gozo, al servicio de la historicidad humana, de la solidaridad, del sufrimiento mesiánico y de la apertura al futuro a partir de la dialéctica de la resurrección.
Frente a una sociedad que tiende a destruir la armonía del ser y del universo, existe la posibilidad y la certeza de reencontrarla, porque es un reino que está dentro de nosotros desde el principio.
Los títulos, pues, de anciano, pastor y obispo, son sinónimos en el lenguaje del Nuevo Testamento, aunque cada uno de esos términos encierra un matiz y un significado propio.
La autoridad en el Reino de Dios va en consonancia con la capacidad de una persona de servir a los demás.
El evento, que celebra su tercera edición, aglutina a comunidades de todas las creencias con presencia organizada en la ciudad en un programa variado y con actividades de carácter artístico y cultural en su mayoría.
Explica Claudio Gutiérrez Marín que "el español no siguió a los reformadores. Los intelectuales se encogieron de hombros. Pensaron que la Reforma era semejante a la Iglesia que ellos conocían muy bien; creyeron que la Reforma no podía transformar ni salvar a la nación”.
Dice Albert Rivera que legalizar los vientres de alquiler sería un gran avance, como con los casos del aborto y el matrimonio homosexual.
Ávila tendrá una actitud sumamente crítica respecto a los valores que se mantienen en la sociedad de su tiempo, como lo eran la apariencia y la ostentación en el estilo de vida.
España no es un país laicista, es decir, aquel que saca fuera de la esfera y protección pública al fenómeno religioso equiparándolo a un movimiento ciudadano más, sino que lo ampara y se obliga constitucionalmente a cooperar con él.
Por caminos separados, llegaron a un punto común de acuerdo en la proyección de la tarea cristiana en América Latina, acechada por una parte por los impulsos imperialistas de la época y, por la otra, por los esfuerzos renovadores para cambiar el rostro de la fe cristiana en unas sociedades sometidas trágicamente a los dictados del conservadurismo y la tradición.
La humanidad se ha vuelto sorda ante los dolores y clamores del desvalido. Hemos llegado a ser peores que los animales irracionales. El egoísmo y la confusión lo invaden todo. En esta ceremonia de locura sólo tenemos un camino claro: eperar a Godot.
El que parece que viene y nos da la impresión que nunca llega, encuentre nuestras vidas encendidas esperando su regreso.
Este mundo es pecaminoso y se las arregla para proporcionar el menor alivio posible a sus habitantes. En medio de esa situación, ¿adónde se puede ir salvo al Señor?
Es preciso que desaparezca esa vergüenza de que en un país que se dice cristiano, y donde los 9.999 por cada 10.000 no han leído el Evangelio, sirva éste todavía para que lo recorten en pedacitos, los cierren en unas bolsitas bordadas por monjas, y llenas de lentejuelas y las cuelguen del cuello de los niños a guisa de amuleto.
En la providencia de Dios, nuestra familia no ha quedado exenta de sufrir el cáncer en la peor de sus manifestaciones. En mi propia vida, el Señor ha dado y el Señor ha quitado.
Se han organizado encuentros de oración en las iglesias y las calles de la ciudad . “La iglesia tiene que ser una voz por los valores y el respeto”, ha manifestado el parlamentario alemán Frank Heinrich.
La iglesia occidental necesita urgentemente más modelos de vulnerabilidad y testimonio del evangelio en medio de este conflicto mundial. Los callejones sin salida de la derecha y la izquierda política exigen una imaginación renovada, moldeada por el evangelio, en este espacio misiológico crítico.
Tenemos que reafirmarnos en que no existe el derecho a no escuchar, que el derecho protege derechos no sentimientos, que en ocasiones todos podemos sentirnos ofendidos y que esto no es materia para tribunales. Hay colectivos de boca grande y de piel fina.
Hay unos 500 maestros protestantes de religión que sólo alcanzan a cubrir el 70% de las escuelas en la capital alemana.
Mientras que la autoridad verdadera se gana, el autoritarismo se impone y es expresión de un complejo de inferioridad.
¿Qué clase de persona persevera durante 8 años para recuperar una parcela que solo le traerá más sufrimiento y persecución? Sin duda, un discípulo de Cristo.
Una refutación al polémico artículo de Idan Dershowitz.
Cuando llegan las pruebas, siempre cabe la posibilidad de refugiarse, cubrirse, esconderse en Dios.
Voy a intentar resumir lo que el Nuevo Testamento nos tiene que decir sobre la cuestión: ¿Quién manda aquí?
Ávila, según los autores, no fue un teólogo académico… aunque algunas piezas tienen tal maestría […], sus escritos nacieron en medio de su actividad apostólica y para comunicar el amor de Dios.
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