El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Los que más le querían le recomendaron que no dejase de pasar por los tres arcos de triunfo.
Os lo recomiendo, poned la antena cuando alguien aparente “irracionalidad” ante vosotros.
Un cuento de Antonio Cárdenas.
No era tan importante el lugar donde estuviesen cuando el Señor venga, como que no los encontrase con los pantalones bajados.
¡Vivir sin comer! Una nueva calidad de vida se le presentó ante sí.
Se comenta que hubo un fiel creyente que consiguió salir a la calle en medio de la predicación.
Le sometió a toda suerte de pruebas, mientras observaba sus reacciones por ver si procedían de un buen corazón cristiano.
Hasta que un día Eva dijo a Adán “tenemos que hablar”.
— ¿Otra vez ustedes por aquí? ¿Qué excusa van a poner esta vez?
Se propuso en su corazón revelarles un secreto que tenía bien guardado.
Debes hacer uso de las fuerzas que puedes reponer, pero no de las que comprometen tu propia salud.
Le molestaba la luz, no había quien la apagase, era insoportable.
El ejército de liberación sanitaria fue atrayendo y arrastrando a enfermos de todo tipo.
Algo que venía guardando por años tuvo que salir en aquellos momentos dolorosos para una madre desgarrada por la pérdida.
Todo quiso ser y al fin todo fue gracias al que es.
Y dijo Yahvé Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
― Cuando me dice algo mi mujer, sospecho que me quiere decir lo contrario.
¡Cuánta buena gente hay en este mundo!
Le respetó y temió a partes iguales, era su padre, y siguió creciendo sano con el pan servido.
Se les dejaba sentados durante veinte minutos para que observasen el Sol y anotasen las impresiones que les producían.
Lo que les pedía el cuerpo era lo mismo que a ellos, mojarse en el agua del mar y estirarse en la arena para broncearse.
― Estáis muy equivocados, no os preocupéis, este edificio se destinará a servicios.
En su mayoría eran jóvenes con problemas derivados de la escasez de trabajo y el difícil acceso a la vivienda.
Había algo que el maestro no nos podía decir desde la racionalidad y lo intentaba desde la extravagancia.
El rector de la universidad recibe al alumnado novel de Medicina con una consigna.
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