Al equipararse con Jesucristo y presumir que tiene su favor muy cercano, Trump ha conseguido el rechazo de integrantes de la clase política de su país miembros de su partido.
Mientras que el Gran Mandamiento (Mt 22.35-40 y paralelos) nos ordena amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, los nacionalistas cristianos optan por reducir quién es considerado estadounidense, amar solo a ciertos prójimos y considerar a otros como enemigos a los que hay que derrotar, deportar o destruir. Mientras que Cristo afirmó que “mi reino no es de este mundo” (Jn 18.36), los nacionalistas cristianos han equiparado el Reino de Dios con su visión de Estados Unidos.1
Luego de los arteros ataques verbales de Donald Trump contra el Obispo de Roma, Robert F. Prevost, y a los que éste respondió con palabras citadas por todas partes (“No tengo miedo de la administración Trump ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy aquí para hacer, lo que la Iglesia está aquí para hacer”2), ha quedado claro que la reacción católico-romana fue la de mayor indignación ante los exabruptos más recientes del presidente estadounidense. Las grandes divergencias que existen entre ambos por la guerra en Irán han mostrado que Trump no se detiene ante la figura religiosa del obispo romano y que, literalmente, no se domina al momento de expresarse incluso visualmente como lo ha hecho en los días más recientes. Los comentarios se produjeron después de que Trump arremetiera contra el papa el domingo por la noche, denunciando su postura sobre la guerra con Irán y diciendo que es “terrible para la política exterior”. Y añadió: “No soy fan del papa León”.
Al equipararse con Jesucristo y presumir que tiene su favor muy cercano, ha conseguido el rechazo de integrantes de la clase política de su país miembros de su partido. “‘Yo dejaría de molestar a la Iglesia’, indicó el líder republicano de la mayoría en el Senado y aliado del mandatario, John Thune, antes de que la presidencia bajara la imagen de Trump como Jesucristo. Otros dos senadores republicanos, John Curtis y Susan Collins, calificaron los mensajes del presidente de ‘ofensivos’”.3 Algunos más que lo apoyaban sin chistar se han distanciado abiertamente se sus posturas y actitudes. Es el caso del cómico Theo Von, el teórico de conspiraciones Alex Jones (quien afirmó que Trump debe ser destituido) y Candace Owens.
Pero también llama la atención que, más allá de algunas expresiones aisladas, las dirigencias eclesiásticas de su país no se han manifestado tan abiertamente, aun cuando los excesos son sumamente provocadores. “‘Genuinamente creo que Trump está actualmente poseído por el demonio’, declaró el pastor ultraconservador Joel Webbon en sus redes sociales después de que el mandatario subió una imagen asemejándose a Jesús y atacar públicamente al papa León XIV. ‘No estoy diciendo que Trump sea el anticristo, pero está emitiendo el espíritu del anticristo, sin duda’, comentó Rod Dreher, escritor conservador y amigo del vicepresidente J.D. Vance en entrevista con The Wall Street Journal. ‘No hay lado positivo para un político que se pelea con el Papa’, sentenció”.4
Con todo, existen zonas bien definidas del evangelicalismo que desde lo sucedido el 6 de enero de 2021 (el asalto al Capitolio después de las elecciones presidenciales) han alzado la voz para señalar, en su opinión, el meollo ideológico del fenómeno Trump, esto es el problema del llamado nacionalismo cristiano. A esta vertiente la han identificado por su nombre, tal como lo hizo un grupo de pastores y militantes de iglesia muy cerca de ese día mediante un manifiesto que la señala como la raíz del comportamiento político del presidente.
El manifiesto afirma:
En épocas pasadas, la Iglesia respondió celebrando concilios de emergencia para denunciar unilateralmente las mutaciones de la fe cristiana y afirmar los valores fundamentales en el corazón del cristianismo. Es con ese espíritu que unimos nuestras voces para declarar que existe una versión del nacionalismo estadounidense que intenta camuflarse como cristianismo, y es una versión herética de nuestra fe. […]
Ningún cristiano puede defender el comportamiento impropio de un seguidor de Cristo de aquellos que cometieron la violencia el 6 de enero. No solo fue antidemocrático, sino que también fue anticristiano. […]
Reconocemos que el evangelicalismo, y el evangelicalismo blanco en particular, ha sido susceptible a la herejía del nacionalismo cristiano debido a una larga historia de líderes de fe que se adaptaron a la supremacía blanca. Elegimos hablar ahora porque no queremos ser cómplices silenciosos en este pecado continuo. Pero también queremos celebrar la larga tradición del testimonio cristiano profético en esta nación que ha desafiado la supremacía blanca y el nacionalismo cristiano violento. […]
Aunque se ha apelado a los “valores bíblicos” para demonizar a los inmigrantes, los cristianos indocumentados en Estados Unidos han liderado hoy un movimiento que insiste en la dignidad y la plena humanidad de todas las personas indocumentadas.5
En una abierta alusión al gobierno de Trump, agrega:
En lugar de ver a los Estados Unidos como la nación elegida de Dios, damos gracias a Dios por la iglesia en todo el mundo que llama a personas de todas las razas, lenguas y naciones al conocimiento y al amor de Dios. En lugar de ver a cualquier líder o partido político en particular como designado divinamente, creemos en el ministerio profético y pastoral de la iglesia hacia todos los líderes y partidos políticos. En lugar del poder a través de la violencia, creemos y buscamos imitar el poderoso amor servicial practicado por nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Énfasis agregado).
El resto del documento exhorta a los pastores/as y dirigencias a ser fieles a Jesús y a buscar la justicia racial a nivel personal, eclesial y sistémico apoyando “a las organizaciones lideradas por personas de color. Escucharemos y amplificaremos las voces de las personas de fe que han sido marginadas por la fuerza colonizadora de la supremacía blanca y el nacionalismo cristiano”.
El 20 de abril de 2021, el Concilio Nacional de Iglesias Cristianas (CNIC) dio a conocer el documento Los peligros del nacionalismo cristiano en Estados Unidos: una declaración de principios del Concilio de Nacional de Iglesias, en donde, en primera instancia, se define el concepto en cuestión: “El nacionalismo cristiano es una forma de nacionalismo religioso. Los peligros que representan los nacionalismos religiosos en otras partes del mundo también son preocupantes, pero examinarlos está fuera del alcance de esta declaración. Nuestra primera responsabilidad es abordar la versión que representa la amenaza principal dentro de nuestra propia nación”.6
Luego se enumeran siete de sus afirmaciones características que se resumen así: Estados Unidos fue fundada como una nación cristiana; es un país excepcional, muy bendecido por Dios; solo los cristianos son los custodios adecuados del patrimonio de esta nación; el cristianismo (o una forma particular de cristianismo) debe tener un estatus privilegiado en el país, particularmente en asuntos de ley y política pública; incluso cuando su presencia es tolerada, las personas que practican otras religiones o ninguna no pueden ser plenamente estadounidenses y no son bienvenidos, por lo que no se les debe confiar el liderazgo político y cultural; los cristianos en general deben disfrutar de un nivel de protección legal que no se otorga a quienes practican otras religiones; y se ha hecho sufrir injustamente a los cristianos, no dejándoles otra alternativa que responder con celo revolucionario para preservar a Estados Unidos como una gran nación cristiana.
A continuación, se hace una amplia reflexión histórico-teológica sobre esa ideología con fuertes matices críticos y observaciones sobre la presencia cristiana en el país, como la siguiente:
Teológicamente, el nacionalismo cristiano eleva a la nación, o a un concepto particular de la nación, a un papel estrechamente alineado con Dios. En sus formas más militantes, el nacionalismo cristiano alienta a sus seguidores a creer que están luchando contra las fuerzas de la oscuridad en todos los frentes, pero esta perspectiva combativa en realidad surge de la fidelidad a símbolos y defensores ajenos al cristianismo histórico. Esta mentalidad de rectitud bajo asedio se aplica a los percibidos enemigos del estado (por ejemplo, liberales, humanistas, pluralistas, ateos y diversas comunidades minorizadas), y se instruye a los verdaderos creyentes a emplear cualquier medio, incluso los antidemocráticos y violentos, para ganar las contiendas políticas. En esta búsqueda del poder político, se pierde la humildad cristiana, así como el mensaje del amor de Dios por toda la humanidad.
Cerca del final, el texto explicita la forma en que el CNIC se compromete a actuar en medio del debate teológico e ideológico: “De acuerdo con la promesa de libertad religiosa de nuestra nación y su práctica del pluralismo religioso, el Consejo Nacional de Iglesias (NCC) se compromete a acoger, respetar y cooperar como socios con quienes practican otras religiones y mantienen otras visiones del mundo, y están comprometidos con el bien común. Al apoyar su plena participación en nuestra sociedad y la igualdad de acceso a sus oportunidades, el NCC, por lo tanto, condena incondicionalmente las enseñanzas y objetivos del movimiento nacionalista cristiano contemporáneo”. Una breve bibliografía aparece como corolario de este importante documento, entre la que destacan The Sin of White Supremacy: Christianity, Racism, and Religious Diversity in America, de Jeannine Hill Fletcher (2017) y Jesus and John Wayne: How White Evangelicals Corrupted a Faith and Fractured a Nation, de Kristin Du Mez (2020), publicado en castellano en 2023.
Justamente a propósito de Jesús y John Wayne… la autora (profesora en la Universidad Calvino de Michigan, del ala conservadora) concedió una entrevista a un medio español en la que explica la importancia de los grupos evangélicos afines a Trump y de su apoyo al militarismo y a todo lo que representa su gobierno para ellos. A la pregunta sobre si estaba describiendo básicamente describiendo un movimiento de millones de personas moralmente corrupto y peligroso, respondió así:
Están convencidos de que representan la verdad de Dios, y de ahí esa falta de escrúpulos. Los fines siempre justifican los medios. Nosotros somos el pueblo de Dios acechado por los comunistas, liberales, feministas, islamistas radicales... El bien contra el mal. Y también eso explica por qué Trump fue el candidato ideal de muchos evangélicos, precisamente porque no encarna los valores tradicionales cristianos de amor, bondad y autocontrol. No es eso lo que necesitamos ahora, pensaron. Es su campeón y su guerrero, el elegido de Dios porque será despiadado a la hora de defender sus intereses.7
A su vez, Christina Littlefield, profesora del Seaver College (California), ha escrito varios artículos críticos sobre la ideología trumpista. En “¿Por qué el nacionalismo cristiano traiciona el Evangelio?”, afirma:
Nacionalistas cristianos como [David] Barton, Robert Jeffress, Franklin Graham y Paula White apoyan sin reservas al presidente Trump porque lo ven como un defensor de su libertad religiosa y creen que Dios lo ha ordenado para trabajar por ellos. Por lo tanto, o bien guardan silencio cuando viola claros principios bíblicos, o intentan justificar su comportamiento. Trump ha promovido el discurso nacionalista cristiano de “recuperar” la nación, que se ha convertido en una señal encubierta para los nacionalistas blancos y otros extremistas que desean restaurar el gobierno de la mayoría absoluta. Estas ideas tienen consecuencias y perjudican gravemente el testimonio cristiano.8
En una extensa entrevista, Paul D. Miller, profesor de Asuntos Internacionales en la Universidad de Georgetown (Washington, D.C.) definió también el nacionalismo cristiano:
La forma más sencilla de definir el nacionalismo cristiano es contrastándolo con el cristianismo. El cristianismo es una religión. […]
El nacionalismo cristiano es una ideología política sobre la identidad estadounidense. Es un conjunto de propuestas políticas sobre lo que los nacionalistas creen que debería hacer el gobierno estadounidense. No se basa en la Biblia. Se nutre de la teoría política de la filosofía secular y también de su propia versión de la historia. Andrew Whitehead y Samuel Perry escribieron un excelente libro el año pasado sobre el nacionalismo cristiano titulado «Recuperando Estados Unidos para Dios». Dicen que el nacionalismo cristiano es un marco cultural, un conjunto de mitos, tradiciones, símbolos, narrativas y sistemas de valores.9
En la misma semana en que Trump se apropió de la iconografía religiosa para defender su proyecto guerrerista la Rev. Dra. Karen Georgia Thompson y el Rev. Philip Vinod Peacock, nuevos dirigentes de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) presentaron en una iglesia de Ohio la conferencia “El auge global del nacionalismo religioso: implicaciones y la respuesta de la iglesia”. Thompson compartió su perspectiva sobre las particularidades del nacionalismo religioso en Estados Unidos. “Recordó a la audiencia que el nacionalismo cristiano no es un tema nuevo, sino que ha estado en auge durante los últimos 15 años. Continuó argumentando: ‘En mi opinión, denominar a esta ideología como nacionalismo cristiano es un término inapropiado. Es una contradicción, dado que los principios del nacionalismo están reñidos con el testimonio cristiano’”.10 Señaló, además, que “la variante particular de nacionalismo cristiano a la que se hace referencia suele ser el nacionalismo cristiano blanco, cuyas raíces e ideología provienen del supremacismo blanco, no de las enseñanzas de Jesucristo”. Concluyó su intervención compartiendo la declaración citada del CNIC.
Peacock ofreció comentarios desde una perspectiva global. “Comenzó afirmando con contundencia: ‘El nacionalismo cristiano no es simplemente una ideología política que toma prestado el lenguaje religioso. Es un sistema litúrgico rival y exige ser confrontado como tal’. Continuó afirmando que el nacionalismo cristiano es una idea moderna. ‘Es un proyecto político moderno revestido de antiguas costumbres religiosas. Es, precisamente, una novedad, lo que significa que puede ser nombrado, analizado, contextualizado históricamente y combatido. No pretende influir en nuestra lealtad teológica. Surgió en la historia; puede desvincularse de ella’”.
Sorprendentemente, algunos medios se han dado a la tarea de buscar el trasfondo bíblico-teológico y hasta escatológico de la política que llevó a Trump a la guerra con Irán. Uno de ellos señaló con claridad la manera en que el dispensacionalismo (muy en boga en los años 70 y 80 del siglo pasado) ha seguido influyendo en la mentalidad del presidente y de sus asesores.11 Explica adecuadamente la relación entre el “evangelismo sionista y la teología del fin de los tiempos”, además de “Trump como figura mesiánica”:
En este marco teológico, Trump no necesita ser un hombre piadoso para ser visto como un instrumento de Dios. Los evangélicos sionistas tienen una larga tradición de ver figuras políticas imperfectas como herramientas del plan divino, lo que en teología se llama un “vaso escogido”.
Trump reconoció Jerusalén como capital de Israel, trasladó la embajada estadounidense allí, reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y firmó los Acuerdos de Abraham. Cada uno de esos gestos fue leído por los evangélicos sionistas como un paso hacia el cumplimiento de la profecía. La guerra contra Irán, que eliminó al líder de la principal potencia que se oponía al proyecto israelí en la región, fue recibida en esos círculos como un avance hacia las condiciones necesarias para la construcción del Tercer Templo.
La imagen de Trump como Cristo no es una metáfora accidental. Es el lenguaje visual de una comunidad que lleva años construyendo esa narrativa. Cuadros similares circulan en iglesias evangélicas de todo Estados Unidos desde 2016.12
Los otros aspectos analizados son. “El tercer Templo y la política exterior”, “Por qué Trump atacó al líder religioso islámico y ahora ataca al Papa” y “Lo que está en juego”. Allí se pueden percibir claramente los resortes mentales de la gente religiosa cercana a Trump y cómo él se ha dejado llevar por esa orientación religiosa sin pensarlo mucho, prueba de la gran distancia que tiene de una fe verdadera. Esta perspectiva ha alimentado su xenofobia y su soberbia guerrerista.
Los acalorados debates que se dan en las redes sociales entre atacantes y defensores apasionados de la figura de Trump demuestran el grado de preocupación que ha alcanzado el enorme “analfabetismo teológico” de las masas evangélicas estadounidenses que no alcanzan a distinguir entre un político que manipula la religión a su antojo y un verdadero creyente. La evidente “suspensión de la ética” que lo llevó por segunda vez al poder es una evidencia irrefutable de cómo son capaces de creer sus mentiras envueltas en un ropaje espiritual que ni por asomo logra enmascarar sus verdaderas intenciones. El vaciamiento de la fe en un gobernante cuya malignidad ya no se discute ha impactado profundamente a diversas comunidades que, inseguras inicialmente para optar políticamente contra él, tienen que convencerse de que el nacionalismo cristiano enarbolado y practicado por Trump es la negación total de un cristianismo auténtico.
Verlo ser objeto de las oraciones aparentemente sinceras de sus consejeros más cercanos deja la sensación de que verdaderamente esas personas han vendido su alma por un infame plato de lentejas (un mesianismo barato y endeble) que se deshará apenas deje la presidencia. Pero para eso falta mucho, demasiado tiempo, en el que seguramente seguirá haciendo de las suyas con el legado evangélico que cada vez se desmadeja más entre sus manos.
“The dangers of Christian Nationalism in the United States: A Policy Statement of the National Council of Churches”, en https://nationalcouncilofchurches.us/common-witness/the-dangers-of-christian-nationalism-in-the-united-states-a-policy-statement-of-the-national-council-of-churches/. Versión propia.↩︎
Laura Sharman, Isabelle D’Antonio, Christopher Lamb y Antonia Mortensen, “El papa dice que “no tiene miedo de la administración Trump” tras las críticas del presidente a su posición sobre la guerra”, en CNN en Español, 13 de abril de 2026, https://cnnespanol.cnn.com/2026/04/13/eeuu/papa-leon-xiv-miedo-trump-guerra-trax↩︎
Jim Cason y David Brooks, “Motín entre los aliados de Trump por su postura errática y extrema”, en La Jornada, 15 de abril de 2026, p. 20, www.jornada.com.mx/2026/04/15/mundo↩︎
Ídem.↩︎
“Declaración de líderes evangélicos condenando el papel del nacionalismo cristiano en la insurrección del 6 de enero”, en https://www.saynotochristiannationalism.org/, versión propia.↩︎
“The dangers of Christian Nationalism…”, op. cit.↩︎
Ricardo Mir de Francia, “Kristin Kobes Du Mez: ‘Los evangélicos están propagando el populismo más reaccionario por todo el mundo’”, en El Periódico, 4 de marzo de 2023, www.elperiodico.com/es/internacional/20230304/entrevista-kristin-kobes-du-mez-evangelicos-estados-unidos-populismo-donald-trump-83671182.↩︎
C. Littlefield, “Why Christian Nationalism Betrays the Gospel”, en Patheos, 2 de junio de 2025, www.patheos.com/blogs/rhetoricraceandreligion/2020/06/the-fallacy-of-christian-nationalism.html.↩︎
Morgan Lee, “Christian Nationalism is worse than you think” (El nacionalismo cristiano es peor de lo que crees), en Christianity Today, 13 de enero de 2021, www.christianitytoday.com/podcasts/quick-to-listen/christian-nationalism-capitol-riots-trump-podcast/, versión propia.↩︎
“The global rise of religious nationalism presentation”, en World Communion of Reformed Churches, 15 de abril de 2026, https://wcrc.eu/rise-of-religious-nationalism/, traducción propia. Puede verse la grabación completa en: www.youtube.com/watch?v=7-OMptkKOhM.↩︎
Cf. Charles Ryrie, Dispensacionalismo Hoy. Barcelona, Portavoz Evangélico, 1974; Hugo Miguel Rogel y Armando Briñis Zambrano, El dispensacionalismo como corriente teológica: manifestaciones en El Salvador. San Salvador, Universidad Luterana Salvadoreña, 2017 (“La creación del moderno Estado de Israel, según la escatología dispensacionalista obedece a las profecías bíblicas y encuentran concordancia en los acontecimientos actuales. Según este concordismo, el surgimiento del Estado de Israel es el cumplimiento de los tiempos finales y es expresado con vehemencia acompañándolo con algunas perícopas bíblicas”, p. 75); y Rafael Aguirre, La utilización política de la Biblia. Estella, Verbo Divino, 2024, pp. 92-103.↩︎
Pulso Global, 14 de abril de 2026, www.facebook.com/share/p/1AA3o5K7xL/↩︎
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