El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Me siento tranquilo sabiendo que, no solo mi futuro, sino también toda mi vida está en las manos de Dios.
Según la Escritura, si tememos tanto al hombre, es porque tememos tan poco a Dios.
Los primeros, comparaban a los gigantes con ellos mismos, la batalla perdida comenzó en sus propias mentes. Los segundos, comparaban a los gigantes con el tamaño de su Dios, y allí, también en sus propias mentes comenzó la victoria
La clave de por qué el algoritmo humano fracasó estrepitosamente en la vida de José estriba en que hubo otro algoritmo superior.
Fue el mismo Jesús (Mateo 6: 5-8) el que señaló que la oración no era la repetición de fórmulas, ni el exhibicionismo en el culto, ni los aspavientos.
Invócale y Él te responderá. El que hizo el oído lo oirá.
Las simplificaciones excesivas nos alejan de una auténtica comprensión y nos dan una perspectiva distorsionada.
Él nos ayuda a ser diferentes, comprometidos, llenos de valor para defender lo que es justo y dependiendo siempre de las fuerzas que él nos da para no abandonar nunca.
En este mundo que vivimos ganan siempre los bribones: los que encuentran triquiñuelas para evadir la justicia.
El valor de todo lo que llegó a ser este genio de la humanidad, creo que lo tiene en un muy alto nivel su propia madre.
El problema comienza cuando pensamos que jamás nos van a defraudar. La verdad es que no podemos estar seguros ni de nosotros mismos.
Tenemos que reconocer que nuestra sociedad vive fijándose sólo en las apariencias y despreciando a los que son diferentes.
En un mundo dónde lo que vale es lo políticamente correcto, algunos de los mayores enemigos de Dios son las personas que dicen y hacen lo correcto.
Son tus palabras envueltas en pausas las que han de barnizar este corazón tan presto a la huida.
Vamos a ser muy golpeados por las mareas, las arenas, el viento y el agua; aún así. Cuando estemos aferrados a nuestra Roca, y muy unidos unos a otros, claro que nada nos ha de mover.
Cuando pienso en la lista de los héroes de la fe de Hebreos 11 se me cae, y bien caído, por los suelos todo lo relacionado con la falsa teología de la prosperidad.
¡Nadie sabe lo bueno que tiene hasta que lo pierde! Mejor dicho: Todos sabían lo que tenían ¡pero no pensaron que podían perderlo!
Cuando has vivido largo tiempo a la sombra del Altísimo es tan absurdo buscar refugio en recodos vacíos.
Quizás, seamos nosotros los que podamos decir al mundo: ¡Andad sobre las aguas! Sí. Porque alguien que es real, poderoso y bueno, nos invita.
Él te quiere así, desprotegido, a la intemperie, con tus cargas sobre la espalda, buscando ardientemente su mano para no hundirte en las aguas profundas y oscuras.
Son tus palabras envueltas en pausas las que han de barnizar este corazón tan presto a la huida.
Dios está al lado de los que muchos consideran derrotados, porque para él no hay perdedores.
Todavía los fuertes se niegan a servirte. Están convencidos de que el poder que sujetan entre sus manos es tan firme como seguro.
El tema es un hermoso canto a la confianza en Dios en medio de las dificultades.
Ya no escribimos cartas y menos a mano. Ya no nos damos el lujo de sentarnos en un banco de un jardín y comenzar una conversación con alguien que está a nuestro lado.
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