El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Tan tonto como lo creía el eclesiástico no era Don Quijote.
En el desarrollo del cristianismo a lo largo de los años, predomina el deseo de relacionarse con Dios pensando en bendiciones, coronas y prebendas espirituales.
La imagen popular del cielo es algo que parece poco entretenido. Pero el verdadero paraíso, al que invita Jesús, es muy diferente.
En numerosas ocasiones a lo largo de la novela Sancho manifiesta estar dispuesto a dar su vida en defensa de su amo y señor. Pero ante la duquesa se porta como un escudero desleal.
Si Dios es amor y derrama su amor entre nosotros, el prójimo injustamente excluido también debe ser amado por nosotros, si es que queremos de verdad disfrutar de ese amor divino.
Algo dentro de nosotros nos lo grita, pero ¿cómo escapar de un sistema que se ha descolgado en su totalidad de una conciencia pacífica?
¿Cuándo y dónde se conocieron el apóstol y la madre de Rufo? La Biblia no dice ni una palabra al respecto.
Atendiendo a la opinión de Torrente Ballester, para quien el discurso de Don Quijote «es una de las mejores piezas de la novela», no quiero privar de ella al lector.
Sin duda que el cristianismo siempre tiene algo que decir en cuanto a ser administradores fieles y que practican la solidaridad misericordiosa para con el prójimo necesitado.
Buscamos la libertad, pero los sistemas que más la han preconizado se han convertido en modos de opresión y esclavitud. ¿Dónde encontrarla? Jesús sigue respondiendo a esta pregunta.
Febe es la única mujer en toda la Biblia a la que se da el título de Diaconisa.
“¡Don tonto! ¡Don tonto!, se lamenta Unamuno. ¡Y cómo te viste tratar, mi loco sublime, por aquél grave varón, cifra y compendio de la verdadera tontería humana!”.
El diezmar, hacer rituales, largas oraciones y genuflexiones no vale para nada si no se tiene en cuenta la práctica de la misericordia, la justicia y una fe viva que actúa a través del amor.
Estamos tan acostumbrados a las sombras que nos parece que no pueda existir la luz. Pero esa es la buena noticia que trae Jesús.
Priscila escucha a Apolo cuando éste predicaba en la sinagoga. Inmediatamente advierte la debilidad de su doctrina. Lo llama aparte y le expone “más exactamente el camino de Dios”.
La burla es el juego de los pequeños cerebros.
El amor que emana de la fe actuante se puede presentar como acicate de la evangelización, que es mucho más que palabras.
En esta época de victimismo muy pocos toman responsabilidad de sus actos y nos olvidamos del problema que nos afecta a todos.
El libro trata de una aproximación al Corán, libro sagrado para los musulmanes, y al islam como religión.
Lidia, primera persona convertida en Europa, se nos presenta como ejemplar ama de casa y hábil mujer de negocios. En ella se une el temor a Dios, una profunda vida interior y gran agilidad espiritual. Además, se manifiesta como una mujer generosa.
Todo evangelizador ha de saber que tiene que vérselas con la idolatría de muchos, pero también tener cuidado con sus propias ideas y comportamientos idólatras.
Reflexionamos sobre el significado de las palabras, ante las disputas que se plantean ante Jesús en el capítulo 7 de Juan.
La vida de Loida y la de su hija Eunice, que caben en un solo versículo de la Biblia, nos enseña la importancia de comunicar la fe en el seno de la familia.
Nada ni nadie quitaba a Don Quijote su convicción del encantamiento. Pero un loco no coordina las ideas con tanta perfección, sean equivocadas o ciertas.
Tengamos cuidado para saber situar nuestros objetivos en la línea de los valores del Maestro y de su programa de acción en su venida al mundo.
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