El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El juicio de Cristo expone las artimañas del poder estatal como ningún otro: la distorsión de la verdad, el uso del miedo y el espectáculo y la explotación de la población.
En Holanda y Suecia la mayoría ya no se considera creyente. Sin embargo, un estudio de Pew Research en 36 países percibe conversiones al cristianismo entre europeos que fueron criados sin religión.
Si no conocemos la revolución práctica que inspiró el calvinismo tampoco nos conoceremos a nosotros mismos como pueblo ni sabremos nada de nuestros problemas históricos.
Según el IFOP, el 24% de los protestantes franceses son conversos. Los jóvenes acuden más a la iglesia, y los de clases socioeconómicas más bajas se identifican más como “evangélicos”.
Si queremos llamarnos “cristianos”, discípulos y por tanto seguidores de Jesús, no deberíamos de renunciar nunca (¡nunca!) al Jesucristo que nos presentan las páginas del Nuevo Testamento.
El informe anual de la Fraternidad Evangélica de la India, publicado recientemente, recoge más de 640 incidentes contra cristianos.
No por vivir en el siglo XXI bajo sistemas democráticos, nos libraremos automáticamente de la manipulación estatal, porque manipular a una población en su conjunto es muy fácil.
Un estudio de 2 Reyes 2: 1-11.
Datos a nivel de Europa alertan de que hay muchos ciudadanos que se sienten aislados involuntariamente. El psicólogo Josep Araguàs apunta a la tecnología y al envejecimiento de la población, y remarca el papel relacional de las iglesias.
Los cristianos que van a la iglesia y leen la Biblia al menos una vez a la semana destinan el 11% de sus ingresos a obras benéficas, frente al 2% del resto de la población.
Puede que sea el fin de una era, como lo fue para Agustín cuando cayó Roma; o para la generación de la guerra que soportó el terror del nacionalismo alemán, pero aún no es el fin.
El objetivo sigue siendo mantener a las masas dóciles, dependientes y entretenidas, mientras el poder estatal asume cada vez más responsabilidades sin ser cuestionado.
En la conferencia de la ARC, se escucharon fragmentos de “una historia mejor”. Pero lo que necesitamos no es una historia blanca, angloamericana, conservadora, capitalista y nacionalista cristiana que intente volver a la “Cristiandad”.
Un estudio de 1 Reyes 19:7-18.
Los Padres fundadores lo tenían claro. Como esta república se convierta en imperio, a nosotros que nos borren.
Desde Abraham Lincoln hasta Ronald Reagan y más allá, hay relatos de encuentros con lo sobrenatural o de interés en lo oculto.
En estos días de descalabro geopolítico, muchos expresan en el viejo continente el miedo a perder una forma de ver la vida que, curiosamente, recuerda mucho al evangelio.
Algunos círculos evangélicos, dentro y fuera de Estados Unidos, han manifestado su desazón por este manejo discrecional de la cuestión religiosa.
“Estados Unidos debería actuar de acuerdo con las creencias que dice tener”, afirma Ruslan Kukharchuck. “Los cristianos de Europa y EEUU necesitan escucharse y entenderse”, dice el líder de Lausana Europa.
Y tus manos poco a poco van tensando las promesas, el futuro y los versos...
Frank Heinrich, de la Alianza Evangélica de Alemania, comparte en una entrevista sus impresiones, y qué le molestó del discurso de Donald Trump.
Robert Schuman advirtió que la democracia separada de los valores cristianos de paz, solidaridad, libertad de conciencia y estado de derecho degeneraría en tiranía.
Con su sed insaciable de poder, el Estado representa una grave amenaza para la libertad y la justicia.
Escobar argumentaba que las comunidades protestantes/evangélicas latinoamericanas estaban llamadas a ser contrastantes con la cultura patrimonialista dominante y sus resultados socio económicos.
Lo sucedido el 26 de enero de 1875 en el puerto de Acapulco, Guerrero, pasó a la historia como uno de los hechos más ignominiosos ligados al surgimiento de las iglesias evangélicas en la segunda mitad del siglo XIX.
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