El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La verdadera victoria no consistió en haber resistido toda la noche, consistió en haber salido dependiendo de Dios para el resto de su vida.
El Maestro conoce tu nombre, tus lágrimas, tus preguntas y hasta los silencios que nunca has podido expresar, su llamada sigue atravesando el tiempo para alcanzar el corazón dispuesto a escuchar.
Quizá sean solo diez minutos, quizá una lectura sencilla, quizá una oración torpe..... Pero esos momentos dejan huellas que ninguna red social podrá borrar jamás.
Servir a Dios no siempre conduce a los aplausos, las más de las veces nos conduce a habitaciones donde sólo Dios escucha, a madrugadas de rodillas, a batallas que se libran sin testigos.
En el vigésimo quinto aniversario de la Olimpiada participaron 26 equipos (de 23 iglesias) y compitieron 596 atletas.
Quien entrega su historia al Señor, descubre, tarde o temprano, que ningún comienzo es verdaderamente pequeño cuando Dios es quien escribe el final.
La verdadera autoridad espiritual nunca nace del orgullo; nace de la dependencia del Señor.
La historia de Lía nos recuerda algo profundamente consolador: Dios jamás aparta la mirada de quien el mundo ignora, y aunque el rechazo humano deja cicatrices, la gracia de Dios puede convertir esas heridas en tierra fértil.
La muchacha que aprendió a temblar delante de Dios antes de hablar delante de los hombres.
Hay caídas que terminan siendo el lugar exacto donde aprendemos a depender de Dios.
Dios sí oye, y cuando responde, no lo hace tarde… lo hace en el momento en que el alma ya ha aprendido a descansar en Él.
No necesitamos controlar el cumplimiento, sólo permanecer en la fe. Porque si Dios lo dijo…... ¡Él lo hará!
No fue la ausencia de viento lo que trajo paz a los discípulos, sino la presencia de Jesús caminando sobre aquello que parecía querer hundirlos.
Este relato une dos historias en una sola corriente de gracia. Y en medio de ambas historias, Jesús no llega tarde ¡Llega en el tiempo perfecto!
Hoy quizá no necesitas más respuestas, quizá necesitas más rendición. Tal vez has intentado sostenerlo todo… cuando en realidad, eres tú quien necesita ser sostenido.
Morir no es caer en la nada, es caer en sus manos; confiar en Él, ya no es sólo fe; es descanso seguro. Hoy no celebramos un recuerdo, celebramos una victoria eterna.
Se habló de asuntos básicos que nos diferencian de otro tipo de iglesias, como un muy buen conocimiento y centralidad exquisita en la Palabra, el celebrar la Mesa del Señor cada domingo junto con el culto libre.
Toda paternidad en la tierra encuentra su origen en el bendito Dios que nos llama hijos, cuando depositamos nuestra fe en Jesús a través de su maravillosa Gracia.
La alegría cristiana no nace de que todo vaya bien, sino de saber quién camina con nosotros.
La serpiente hirió el calcañar, pero Cristo aplastó su cabeza. Y en esa victoria, cada mujer encuentra su verdadero lugar
Si Dios pudo hacer florecer la vida del lugar más oscuro de la historia, puede hacer brotar esperanza en cualquier grieta de nuestra historia personal.
Tal vez el mayor milagro es cuando Dios abre un corazón; porque una casa se convierte en altar, una mesa en misión, y una vida común en historia eterna.
¿Cuántas veces el mal no actúa solo, sino acompañado por la pasividad de muchos?
Cuando todo golpea a la vez... la naturaleza, la ausencia, la muerte... aprendemos a distinguir lo esencial, y entonces la invitación no es a ser fuerte, ni a entenderlo todo, sino a refugiarse.
No estamos llamados a interpretar los misterios que reposan en la mente de Dios, sino a encarnar el amor que él ya nos reveló.
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