El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La resurrección de Jesús es el anuncio de algo más que la vida después de la muerte: es una vida mejor, sin lágrimas, dolor ni tragedia. Es la buena noticia del cristianismo.
Jesús es la Resurrección y la Vida, por lo tanto no moriremos eternamente.
La buena noticia de que hay vida después de la muerte se fundamenta en Jesús. El relato que seguimos hoy ha inspirado a diversos artistas nacionales e internacionales.
El desafío de este año, al rememorar los sucesos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, fue darle cauce poético a ese nuevo contacto con los cuatro Cánticos referidos a él como figura enigmática y crística.
El resucitado empatiza con los débiles de esta tierra. Siempre ha estado a vuestro lado, tanto en su nacimiento, como en su vida, como en su muerte y como en su resurrección.
Se pueden decir de él muchas cosas, pero si hay algo que caracteriza su trayectoria, es su preocupación espiritual, algo tristemente ausente en la mayor parte de la literatura española actual.
No caben dudas acerca del hecho de que Jesús se levantó realmente de entre los muertos. Esto es lo que creían quienes habían sido testigos de tal acontecimiento.
Todas las preguntas, dudas y soledades; todo laberinto y cadena del alma, sólo tienen una respuesta: la cruz del Gólgota y la tumba vacía.
El cilicio en el que está sumida se transforma en gozo, pasando del entristecido luto al júbilo. Entiende que Él siempre ha estado ahí, cerca de ella.
Hay dos maneras de mirar la cruz: permanecer junto a Jesús esperando su resurrección, o regresar con la multitud que va errante, como testigo del acontecimiento salvador.
Como para el ficticio magnate de la comunicación, la muerte sigue representando para muchos nada más que una sospecha imposible.
Su muerte vicaria nos redime de la esclavitud moral del pecado y nos otorga libertad para poder vivir una vida nueva.
Este es el mensaje que hemos de celebrar en estas fechas: la alegría de saber que el poder del sepulcro ha sido derrotado por el Señor de la Vida.
A lo largo de la Biblia no existe una sola idea sobre lo que pasa cuando morimos. Esa enseñanza atravesó muchas etapas.
De los personajes de la literatura mundial, el creado por Charles Dickens es uno de los más memorables y arquetípicos de lo que puede sucederle a una persona cuando las circunstancias de la vida le ponen ante una encrucijada definitoria.
Toda la obra de Paul Ricour es un llamado a oír a las Escrituras en su fervor y riqueza, antes de ponernos a juzgarla con nuestra desidia y pobreza.
Los judíos del siglo I jamás podrían haber previsto, ni inventado, un relato de la resurrección como el que vemos en los evangelios. Un artículo de Sara Pesquera.
Según una encuesta publicada este mes de junio, el 22% de la población considera la figura de Cristo como un mito o un personaje ficticio, y el el 29% dice no saber si existió o no.
Los injustos resucitarán para condenación. Ese será su juicio y su pago.
Si Jesús no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe y también estaríamos irremisiblemente perdidos en nuestros pecados.
El acontecimiento de la resurrección de Jesús sitúa todo su itinerario bajo una nueva luz.
¿Por qué no se reveló la resurrección como una apoteosis apabullante de autoridad?
Sobre el gesto de los hombres que matan a Jesús se eleva la acción final y decisiva de un Dios que resucita.
Las principales evidencias bíblicas de la resurrección de Jesús demuestran la falsedad de todas las teorías naturalistas inventadas por los escépticos a lo largo de la historia.
La ahora también fallecida Paloma Chamorro le definió una vez como “un artista del sur dado al orientalismo, inmerso en una especie de sincretismo religioso, al que le gusta proceder por símbolos y alegorías”.
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