El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
“La oración del pecador” no es sino un resumen de lo que significa haber entendido el Evangelio, haberse reconocido pecador necesitado de la salvación y haber reconocido que Jesucristo es el Señor y Salvador.
En los mares de la falsedad sólo existen pescados muertos. Pero la falsedad no oscurece la luz de la verdad que ilumina el pensamiento de Dios.
Según Biedma, Monroy quiso demostrar que la fe evangélica no empobrece la cultura, sino que la enriquece al abrirla al horizonte de lo trascendente.
La oración era “marca” especial de Rafaela. Ella era un ejemplo de lo que significa aquel dicho: “Ora et labora”. Oración y trabajo, era una realidad en ella.
Las falsedades sobre Dios continúan siendo de actualidad en pleno siglo XXI.
La Biblia nos dice que los hechos testimonian y que los compromisos de acción transmiten mensajes.
Jesús puso muchas veces a los niños como ejemplo de sencillez y buena disposición para recibir el mensaje divino.
Todo lo grande es eterno. Tan grandes hechos como los protagonizados por Don Quijote en vida no desaparecieron para siempre en la fosa. Aún vivimos en ellos. Aún morimos con ellos.
A pesar de lo que vemos, y en parte padecemos, la puerta de la gracia siempre estará abierta a la posibilidad de cambio.
La proximidad de la muerte hace sumamente útil pensar en el destino del alma.
En el obligado acabamiento de todo lo terreno y temporal, Don Quijote, Alonso Quijano, muere sereno, puesto el pensamiento en la inmortalidad.
Aparte de nuestras agendas, bien podríamos dar todo el lugar que sea necesario para aquella “agenda de Jesús” por la cual Él quiere cumplir su voluntad en nosotros y a través de nosotros a fin de bendecir a otros.
A estas alturas de la ficción no sabemos si Don Quijote buscaba aventuras o las aventuras le buscaban a él.
Uno podría compartir “palabra” y más “palabra” y olvidar la segunda parte: “la vida”, que debería ir asociada a las palabras compartidas y en el sentido en el cual habló Jesús.
Si bien la revelación natural nos lleva a saber de la existencia de un Dios Creador, la revelación especial nos lleva al conocimiento de un Dios salvador y redentor manifestado en la persona de su Hijo Jesucristo.
Oremos para que el Señor nos ayude a entender su Palabra y a aplicarla, en primer lugar a nosotros mismos; y luego en cada situación y contexto. Que no es poca cosa.
Don Quijote, dice Menéndez y Pelayo, oscila entre la razón y la locura. Su derrota no es más que aparente. Su aspiración permanece íntegra.
La cuestión desde el principio es de vida o muerte; de existir, por parte de Israel o dejar de existir, dejándose combatir y exterminar.
Unamuno comentó: cuando es vencido el invicto caballero de la Fe, es el amor lo que en él vence.
¿Cuál debería ser nuestra actitud hacia el Israel étnico? ¿Qué papel juega el pueblo de Israel en este tiempo? ¿Deberíamos de defender todo cuanto hace el Gobierno de Israel?
A Don Quijote no le fue bien en Barcelona. Un grupo de catalanes distinguidos, liderados por un tal Antonio Moreno le somete a toda clase de escarnios, ridiculización y burlas.
Hoy muchos creyentes están más preocupados de cuándo será la próxima edificación del templo en Jerusalén que del templo del cual habla tan claramente la Sagrada Escritura.
En tiempos del Quijote las imprentas no sólo se dedicaban a publicar libros. También ejercían funciones que en nuestros días tienen reservadas las editoriales.
Ese remanente ha sido una constante a lo largo de los 20 siglos de historia del pueblo de Israel; y ha venido a formar, junto con los gentiles que han creído en Jesús, ese “verdadero Israel” al cual se refirió el apóstol Pablo.
Bravo, bravo mil veces, mi señor Don Quijote. No estás tan loco como te creyeron y aún te creen.
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