El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Magdalena siguió a Cristo más allá de los caminos, más allá del dolor, más allá de la muerte.
Entre Marta y Jesús tiene lugar una larga y notable conversación sobre la vida y la resurrección, que el evangelista Juan registra escrupulosamente.
Su carácter presenta un hermoso cuadro: contemplativa, confiada, cariñosa; para ella el cielo consistía en sentarse a los pies de su adorado Maestro y Señor.
La excelencia de la fe consiste en dar firme asentimiento a verdades reveladas por Dios en Su Palabra. La incredulidad no es otra cosa más que la falta de fe.
Los últimos datos que he logrado reunir dicen que Estados Unidos ha reducido la ayuda económica a las iglesias evangélicas de Europa, lo que también afecta a España, en un 50%.
En Gibraltar, plaza de gran importancia en el inicio de la segunda Reforma, se instalaron hombres que habían llegado huyendo de la intolerancia y persecución religiosa.
En vez de darnos una luz, la del Evangelio, para que con ella nos abriésemos por nosotros mismos nuestro sendero a través de la senda del mundo, se nos lleva en él, dando tumbos, por caminos que no conocemos y a oscuras.
El cristianismo no está agotado. Cristo sigue siendo irreemplazable. La estrella que apareció en Belén y que regocijó al mundo con su ráfaga de luz no ha palidecido todavía.
Son necesarias para informar a la Iglesia acerca de su trabajo y de su economía. Pero prepararlas bien con antelación y rogar al Dios de la paz que no falte durante el tiempo que dura la reunión.
Poseemos suficiente religión para afirmar que somos hermanos, pero no la necesaria para identificarnos como amigos.
Queden los agoreros profetas de apocalipsis, visionarios de la negrura luciferina en sus predicciones catastróficas y vivamos nosotros confiados en las promesas de Dios.
¿Qué motivó el espectacular crecimiento de la Iglesia en Jerusalén?
Las ideas religiosas de Shakespeare, sus convicciones espirituales, su fe en el más allá forman en conjunto un tema que la mayoría de sus biógrafos eluden.
Para Cervantes, todo cuanto la Biblia dice es verdad, y en esa verdad descansaba su fe y su conciencia religiosa.
La imaginación de Cervantes transforma a un aldeano hidalgo, Alonso Quijano, en Don Quijote, hombre que del mucho leer libros de caballería se declara a sí mismo caballero andante.
Concluyo la presentación de 41 líderes evangélicos que nos precedieron hablando sobre Gabino Fernández, Federico Fliedner, Félix Moreno, Ramón Taibo, Juan Gili.
En este artículo escribo sobre Emilio Martínez, William Barber.
Hoy recordamos a Samuel Vila, Bernardo Sánchez, Antonio Martínez y Joaquín Serra.
María del Carmen Rodríguez estuvo al borde de la depresión tras la muerte de su único hijo, sin embargo, el consuelo de Dios llegó para restaurar su vida laboral y ministerial.
Hoy recordaremos a José Grau y a Luis Ruiz Poveda.
En este artículo escribo sobre Francisco Palomares, Antonio Vallespinosa, José Alhama, Pedro Sala.
Mariam lucha con el dolor tras el asesinato de su marido a manos de extremistas islámicos en Egipto, pero no lo hace sola.
En este artículo hablo de José Flores, Manuel Gutiérrez Marín, José Solé.
En este artículo hablo de Ernesto Trenchard, José Martínez, Emiliano Acosta.
En este artículo hablo de Ambrosio Celma, Mariano San León, Santos Molina.
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