El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La historia habla de él como un valiente guerrero. La fama posterior del Comendador Escrivá se debe a uno de sus poemas sobre la muerte.
Desde 1959 han sido fusiladas alrededor de 3.116 personas en la isla, fundamentalmente hombres y por delitos comunes o políticos.
La relación de la vida y la muerte toma su significación de lo que se piense que hay después. Una persona vive de acuerdo con una serie de creencias, basándose en ellas es que piensa y actúa.
Es extraña la angustia de la muerte. Es agudo su dolor. Pero, sobre todo, la muerte es suspiro. Una dolorosa coma, pero una coma.
La pregunta que nos hacemos es qué fruto produjo su fe. Si el cristianismo significa algo, tiene que ser un cambio de vida, algo que controla y gobierna tu existencia.
La muerte, como cierre de la vida, transforma la expresión total de una existencia. Así la vio Don Quijote, con rostro humano.
Estoy más que segura que la mano de mi Señor estará al otro lado para llevarme a la otra orilla por siempre y sentir su abrazo precioso por toda la eternidad.
La cita con el pecado llega a parar en la muerte, aunque realmente su estación término es el infierno.
¿Qué historias se escribirían si menos cristianos murmuraran de otros? ¿Qué mensaje llegaría al mundo si fuésemos modelos de unidad y fraternidad? ¿Qué pasaría si viviéramos conforme a las Escrituras?
Lo que ha marcado la diferencia en mi actitud ante la vida es mi descubrimiento personal de Dios.
Sabemos que tenemos una fecha de caducidad, el problema es que no sabemos cuál es.
Perder el alma por vivir ajeno al amor de Dios, a la gracia de Cristo y al don del Espíritu Santo es una pérdida insustituible e irreparable.
Hay algo sospechoso en la conciencia del ser humano que permite pensar en que se trata de “alguna cosa más que física y química del cerebro”.
La muerte no solo nos enfrenta a la vanidad de la vida, sino también a su carácter efímero y breve.
Premio Nobel de la Paz en 1984 y activista contra el apartheid, el clérigo aseguraba que “no podría haber sobrevivido si no me hubiera apoyado en mis disciplinas espirituales”.
La luz del Evangelio brilla potente en medio de tantas luces tenues. La Navidad nos recuerda que Dios ha bajado a este mundo para sufrir con nosotros, como nosotros y por nosotros.
Es únicamente por causa de la victoria de Cristo sobre Satanás que nosotros ahora podemos perder el miedo a la muerte.
Lo terrible hoy es la normalización de un mal, para no actuar.
A veces pensamos que si ignoramos el momento del final podemos disfrutar más, sin preocuparnos por lo que pueda suceder, pero realmente lo que ocurre es todo lo contrario.
La representación del amor en su película es sensible y realista en una parte de su experiencia, pero tiene un énfasis fatalista y su conclusión es desgarradora: es el desamor del amor.
La Biblia habla en muchas ocasiones de la vida y la muerte, y nos deja las cosas bien claras.
El amor es lo único que puede verdaderamente derribar toda clase de obstáculos. Nuestro genuino deseo de ayudar al prójimo trasciende todas las fronteras.
El proyecto de ley se está debatiendo en la Cámara de los Lores. “Cualquier cambio amenazaría la capacidad de la sociedad para proteger a los pacientes vulnerables del abuso”, dicen los médicos.
El Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa de la Generalitat presenta su sexto documento, que analiza la atención funeraria en el territorio catalán.
Utilizar la Biblia como talismán, como texto mágico, sin alma, tiene sus inconvenientes.
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