El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Organizaciones cristianas como Tearfund y Samaritan’s Purse han aumentado su despliegue en la zona, donde ya se han contabilizado 900 casos, y han muerto al menos 220 personas.
Aprender a decir “no estoy bien” no es rendirse. Es reconocer que necesitamos a otros y que, sobre todo, necesitamos a un Dios cercano, renovador y trascendente.
“Se trata de un ataque deliberado contra personas de fe, que se habían reunido pacíficamente para orar”, ha dicho la embajada de Ucrania en Estados Unidos en un comunicado oficial.
Acoger a los desplazados es hacerse eco del corazón de Jesús. Sin embargo, sentimos la tensión entre las necesidades urgentes del presente y la ardua labor del futuro. Por Wissam Nasrallah.
La ONG Acordes, en Barcelona, ha enviado su quinto contenedor humanitario y prepara el sexto para marzo. “Las necesidades son profundas” en la isla, explica Daniel Banyuls.
Las organizaciones cristianas colaboran en Niscemi, una ciudad al borde del colapso por los deslizamientos de tierra. La Alianza Evangélica canaliza la ayuda financiera para los ministerios que trabajan sobre el terreno.
No nos hagamos un cristianismo a nuestra medida orientado hacia recompensas y bendiciones del Altísimo cuando no queremos comprometernos con el prójimo apaleado.
Estamos en fechas navideñas, y mientras el mundo se lanza a consumir con desenfreno, los cristianos debemos recordar que el Rey de Reyes se hizo pobre y necesitado por amor a nosotros.
La entidad evangélica hace un llamamiento al primer ministro israelí para “garantizar la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria” en Gaza. En un posterior comunicado, FEREDE ha respondido a algunas críticas que se han producido en el ámbito evangélico.
El piloto inglés, junto con su compañero veterano Stuart King, “querían utilizar la aviación para hacer el bien”. Desde 1945, el ministerio sirve a personas en lugares no alcanzados del mundo.
Hablamos con dos empresarios de la iglesia Valentia, que se convirtió en un centro de distribución de ayuda. “La situación sigue siendo complicada, podemos dar un paso más”.
El sonido del ajetreo se mezcla con el silencio de lo perdido, con los suspiros de quienes, sin palabras, siguen preguntándose por qué. Por Abigail Castellanos.
Las llamas llevan activas más de una semana, con al menos 25 fallecidos, 23 desaparecidos y 150.000 evacuados. “Agradecemos vuestras oraciones”, dicen los cristianos del área afectada.
Una organización protestante suiza de ayuda humanitaria informa de que otros cuatro empleados suyos han resultado heridos en “un brutal ataque” que está siendo investigado.
Entidades evangélicas están operando ya en las zonas más afectadas por el terremoto.
Siete meses después del terremoto, los sirios siguen esperando una ayuda que no ha llegado como a Turquía. “Uno de los principales medios por los que Dios ha intervenido en el país es a través de la iglesia”, dice un pastor protestante.
Pete Lupton, del ministerio cristiano checo NePornu: “El Evangelio ofrece gracia a los que están enganchados”.
Matthias Schöni, director de la organización suiza ‘Licht Im Osten’, afirma que un nuevo camión con ayuda ya está de camino a Ternopil. Tras el atauqe, dice, “hemos recibido muchas donaciones económicas y de alimentos”.
Iglesias evangélicas en el país, ya castigado por la guerra, comienzan a organizarse para la ayuda. La prioridad es proveer de alimentos y ropa de abrigo, y abrir los templos para acoger a personas.
A pesar de las difíciles condiciones meteorológicas, ministerios cristianos y particulares han viajado a la zona del terremoto. La Alianza Evangélica Turca y otros grupos están canalizando donativos.
La normativa municipal, muy restrictiva con los lugares de culto, les empuja a afrontar una reforma en el local donde se reúnen desde hace seis años.
Este modelo de microcrédito está facilitando que cientos de cristianos alrededor del mundo no tengan que marcharse, y por tanto el evangelio tampoco lo haga.
La comunidad de esta pequeña ciudad, que ganó reconocimiento en todo el mundo por una masacre que dejó más de 400 civiles asesinados, acoge a familias y reparte toneladas de alimentos.
Ojos parados, congelados, como moviendo el iris por dentro, buscando entre los pensamientos las respuestas a una guerra que no entienden.
Nuestras relaciones con los que imponen sanciones y con los que las sufren deben estar marcadas no por nuestras respectivas autoridades sino por la voluntad y el llamado de nuestro Salvador.
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