El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Nos centramos en dos temas de actualidad de esta semana.
Un informe de 2022 del Centro para el Estudio del Cristianismo Global muestra que los pentecostales son la denominación cristiana de más rápido crecimiento en todo el mundo.
Las iglesias y organizaciones cristianas se ven afectadas por las culturas y prácticas seculares. En muchos casos, las decisiones ministeriales se toman de acuerdo con criterios gerenciales, y no según las normas trascendentales de la Biblia. Por Steve Sang-Cheol Moon.
El 51% no cree en Dios, según una encuesta de ámbito nacional. El 68% cree que la religión puede ayudar a transmitir valores positivos a los jóvenes.
El ser humano se ha considerado suficientemente maduro para prescindir de Dios.
El misterio de Dios no permaneció oculto. Cristo es la revelación del misterio de Dios, que en otras generaciones no se dio a conocer.
¿Es ateo cristiano el que admite la existencia de Dios pero no la incorpora a su vida?
A Dios se le puede ignorar, pero no se le puede suprimir. A Dios se le puede combatir, como hace el ateísmo, pero no se le podrá vencer.
Ateos, agnósticos y no religiosos se incrementan hasta representar casi un 40% de la población, según el último barómetro del CIS, que sigue sin distinguir entre las religiones minoritarias.
No ha llegado a entender el ateísmo que la eternidad no es espacio de tiempo, sino tiempo sin fin al otro lado de la cortina terrestre. Perpetuidad que tiene principio, pero que no tiene fin. Vida del alma más allá de la tumba.
Ante un Dios que es infinitamente verdadero, bueno y bello, la libertad del hombre no queda anulada. El drama de la existencia es que el ser humano ha perdido a Dios y como consecuencia camina solo, guiado por la nada.
El frío de la muerte no puede llevarnos a olvidar a personas a las que mucho quisimos. Estamos obligados a contar su historia para lectores de hoy y de mañana.
“Deberíamos considerar lo que está sucediendo realmente en nuestro país, región o ciudad, antes de sacar conclusiones precipitadas”, reflexiona Jaime Memory, experto en misión en Europa.
Los ateos de la Biblia eran ateos prácticos. No negaban a Dios con razonamientos científicos o filosóficos, simplemente se apartaban de Él.
El ateísmo yerra en su planteamiento cuando considera la existencia del mal como prueba de la inexistencia de Dios. Ignora la absoluta bondad de Dios.
Pascal dejó dicho que el que no cree es el que más cree. Reniega del Dios creador sublimado en las páginas de la Biblia, pero en su lugar colocan extravagantes figuras. Necesitan creer en algo.
En su orientación materialista Marx apuntaba ya hacia la teoría atomística, según la cual la vida se explica mediante la existencia del átomo. Para él no somos cuerpo y alma; somos cuerpo y átomo.
Del Edén arranca el materialismo popular. Adán y Eva fueron los representantes del materialismo práctico, de ese “comamos y bebamos que mañana moriremos”.
El Autor de la vida fue el Dios del Sinaí y el Dios del Calvario.
La apologética dirigida al ateísmo sólo llega a una pequeña proporción de la población europea. El reto mucho mayor es llegar al enorme número de europeos no creyentes que son indiferentes al cristianismo y consideran que la religión es irrelevante en la vida moderna.
Puede que el “gracias a Dios soy ateo” provoque risa, pero es teología pura. Si Dios no existiera no habría ateos. El ateísmo es la negación de Dios. Sin un Dios a quien negar, ¿qué harían los ateos?
Los hombres de la Generación del 98 especialmente no comulgaban con la Iglesia católica, pero tampoco negaban a Dios.
Ilustres escritores españoles han llegado a la conclusión de que muchos de los que han dirigido la creencia católica en este país, “son malos, mentirosos y de fea conducta”.
Ortega y Gasset dice que hay épocas en que “emerge de improviso el acantilado de la Divinidad. Y se impone gritar ¡Dios a la vista!”. Esa época es hoy, es ahora.
Es la eterna duda del agnóstico. Si Dios existe no está dado al ser humano comprenderlo.
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