El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Me pregunto qué sería de mí si no fuera porque, en momentos en los que creí que mi barca se iba a hundir, él la sostuvo firme sobre las aguas más turbulentas.
¿Qué tenía Jesús que atraía a los marginados y a los señalados de su tiempo? ¿Qué nos falta de Jesús en nuestras Iglesias hoy?
La resurrección de Jesús es el anuncio de algo más que la vida después de la muerte: es una vida mejor, sin lágrimas, dolor ni tragedia. Es la buena noticia del cristianismo.
Nos preguntamos por el final de la historia de Jesús en este evangelio, meditando también en el final de nuestra historia.
La muerte de Jesús nos presenta un relato singular. En el Getsemaní, el evangelio revela las emociones intensas que pasó Jesús en las horas que quedaban hacia la cruz.
Al recibir el premio, Vidal dio gracias a Dios, recordó el pasado de persecución a los protestantes en Sevilla, y expresó su deseo de que “España sepa que hay cristianos” que hacen música.
Muchos dicen hacer lo que quieren con su vida, pero es una falacia: todos servimos a algo o a alguien, como cantaba Dylan, conectando con la enseñanza de Jesús.
Dios se ve atraído por los pobres, los marginados y los indeseados de este mundo.
¿Quién no se ha sentido perdido en su vida? Pero hay una perdición mayor, trascendental y profunda. De esa perdición viene a rescatarnos el mismo autor de la vida.
Nuestro carácter mezquino nos lleva a pensar siempre primero en nosotros mismos. Por eso era díficil para los discípulos entender el propósito de un mesías sufriente y siervo.
En la Biblia, la montaña es un lugar de revelación y encuentro. Desde allí vemos las cosas con una nueva perspectiva. Especial es el encuentro de Jesús en el monte de la transfiguración.
La vida está llena de encrucijadas. El texto al que llegamos hoy da un giro fundamental al desvelarnos la verdadera identidad y propósito del protagonista.
¿Cómo dirigirnos a Dios y transitar el camino de la vida? Jesús trajo una respuesta que rompe con las ideas de las religiones antiguas o modernas.
Nos cuesta tener paciencia: ante las dificultades queremos abandonar o caemos en la amargura de la frustración. Jesús mostró que con él, es posible enfrentar estas situaciones.
Vemos dos cuadros del poder de Jesús: la Buena Noticia según Marcos es que Jesús tiene control sobre la Naturaleza y los poderes malignos.
El maestro más reconocido enfrentó una creciente oposición. Conservadores y progresistas de su tiempo se unieron contra Jesús.
Jesús muestra dos tipos de experiencia religiosa: al obedecer la ley de Dios, unos lo viven como una carga, otros como una delicia. Un paradigma es la religión, y el otro es el evangelio.
Los consejos no solicitados son los que peor se reciben. Esta es la gran diferencia entre la religión y la buena noticia que trae Jesús. Es un anuncio que ilumina el camino de nuestra vida. Hoy reflexionamos sobre el llamamiento que Jesús hace.
La clave para ser un hijo de Dios no está en la denominación o la familia cristiana a la que pertenecemos, está en Jesús.
¿Cuál es tu mayor problema? Consideraremos cómo Jesús afrontó el asunto del mal en el mundo.
Un estudio de Mr 7:31-37.
Nuestro corazón está envenenado. El llamado de Juan el bautista a arrepentirse es amplificado por Jesús, que se nos muestra en este evangelio como alguien poderoso y cercano.
¿Qué sucedería si nos proponemos dejar a un lado lo que nos diferencia y nos enfocáramos en lo que nos une?
Casi seis años en Mozambique avalan la trayectoria de esta misionera, enfocada en mostrar el transformador amor de Dios a los últimos de la sociedad.
Un amplio reportaje del encuentro celebrado por la Alianza Evangélica Española en Córdoba.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.