El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Algunas mujeres hugonotes no querían renunciar a la lectura de la Escritura y escondieran pequeños ejemplares entre los pliegues de sus cabellos.
Utilizar los gobiernos en sus diferentes niveles para imponer agendas de talante religioso, es lo peor que le puede pasar a un país con una democracia vacilante.
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