El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Traigo una colección de frases contundentes, que denuncian el ninguneo a los derechos de una minoría que continúa padeciendo castigantes exclusiones en varios lugares del territorio nacional.
En la entrega inicial el periódico presenta las razones por las cuales sale a la luz pública. La Estrella de Belén quería ser un instrumento de la verdad.
Cuando dejamos que la envidia llegue a nuestro corazón, estamos perdidos. Somos incapaces de disfrutar con nada ni de ir a ningún lugar o hacer algo que merezca la pena.
El poeta deja conocer el primer poema, de los 25 que componen el primer cuaderno de su libro ‘Los Éxodos, los Exilios’, recientemente presentado en Salamanca.
Debemos replantearnos a fondo nuestro concepto de plantación de iglesias si queremos romper la “falacia cuantitativa” que mide el éxito según los números, en vez de según la misión transformadora de Dios.
El poeta testimonia su afecto a Juan de Yepes o de la Cruz, y se entraña en su ejemplo de sencillez y entrega espiritual.
Al diablo le encanta imitar, porque debido a su orgullo y a su envidia es completamente incapaz de crear algo bueno.
Comparto una sección de un nuevo libro de mi autoría: Albores del protestantismo mexicano en el siglo XIX. El volumen estará en circulación en unas semanas, bajo el sello de la Casa Unida de Publicaciones.
Romualdo Atahuachi y los otros redactores defienden el derecho de los indígenas evangélicos aymaras a construir una forma distinda de ser indígena.
Demasiado a menudo, los plantadores de iglesias se centran en las cosas que se pueden contar con facilidad, lo que les puede impedir ver medidas transformadoras más importantes que están estrechamente relacionadas con los conceptos bíblicos de arrepentimiento y discipulado.
Cuanto más tiempo (de calidad) pases cada día con él (no solo :“Yo oro cuando conduce mi mujer” o “mientras que me lavo los dientes”)… más crecerás… y más plátanos tendrás en tu vida (¡¡y qué ricos son los plátanos!!)
Nadie puede perdonar a otros si no ha aprendido primero a perdonarse a sí mismo.
El poeta busca instalarse en la mejor inocencia, en el asombro necesario para esperar el retorno del Amado galileo.
Este es uno de los intereses manifestados en el encuentro: cómo recopilar y socializar las historias del nacimiento y expansión de las iglesias evangélicas autóctonas, así como de su producción teológica.
El poeta habla del cielo del subsuelo, otra Realidad para el cristiano: “La tercera llave es la aurora del asombro,/ la verde hoguera que ni el diluvio apaga”.
Si mi vida tiene sentido sólo cuando los demás aprecian lo que hago, voy a tener problemas.
Se entiende que el PES tendrá como uno de sus objetivos regresar a Dios a los asuntos públicos del país. Será interesante saber cómo lo va a lograr.
Alencart dedica este poema al destacado teólogo Plutarco Bonilla, su amigo y hermano español-costarricense. Y Cristo siempre donándonos la tabla de Salvación.
Pocas veces nos paramos a pensar sobre lo que admiramos o lo que nos asombra.
Los métodos usados para anunciar a Cristo deben ser consistentes con el Evangelio de paz.
El poeta aparca, por esta semana, la exposición de su propia obra, y dedica su blog a difundir la última obra de un hermano en la fe cristiana y en la fe poética, el pastor chileno Luiz Cruz-Villalobos.
Pocas veces aprovechamos la oportunidad de disfrutar de la vida, de mirar hacia arriba y saber que nuestro Padre en el cielo nos hizo para relacionarnos con Él.
Paz y misión son inseparables, y Jesús es el medio por el cual Dios intenta restaurar la paz integral.
A veces nos pedimos perdón mutuamente por cosas sin importancia (no son solo los niños los que se equivocan). A menudo nos reímos a carcajadas.
Para el vasco-salmantino Miguel de Unamuno, “la envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual”. Alencart, poeta cristiano, ahora ofrece un texto inédito que orbita en torno a este resentimiento.
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